“Según las cifras de la OCDE al final de los años 90 entre el 40% y el 50% de la mejora de productividad se relaciona con la incorporación de la tecnología en los procesos productivos de las empresas”, afirma Francisco García, director adjunto de Economía Digital de Red.es), entidad pública adscrita al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio responsable de la incorporación de la empresa a la Sociedad de la Información (SI).

Incorporar estas tecnologías puede ayudar a las pymes a innovar en su modelo de negocio para ser más competitivas y crecer sin sobrecostes, tanto en España como en el extranjero. Innovación aquí, nos dice Adolfo Hernández, responsable de los servicios de consultoría para pymes de IBM España, implica transformación: “La tecnología por sí sola no hace que todo esto ocurra. Yo contrapondría la pura mecanización de un proceso a la transformación del proceso utilizando la tecnología”.
“La aplicación de las TIC hace que una pyme pueda tener los mismos recursos aplicados a cada eslabón de la cadena de valor que una gran empresa”, comenta José Comesaña, que aúna su vocación pedagógica como director de Programas de Gestión Empresarial de la Escuela de Organización Industrial (EOI) con la de empresario como director general de CETEL Ingeniería de Sistemas. Esta incorporación trae consigo la consecución de una imagen mucho mas sólida e innovadora de cara al exterior y una mejora en la eficiencia de su gestión interna. “Una pyme exportadora que no utilice las TIC tiene una vida cortísima porque sus competidores sí las van a usar. Las empresas nuevas se crean con gente joven, para quienes las TIC son el pan de cada día”, y hay más de advertencia en su reflexión que de consejo.
Querer mejorar
Distintos y variados procesos pueden verse beneficiados por la incorporación de las TIC.
En el campo de la logística, el uso de la Identificación por Radiofrecuencia (RFID, por sus siglas en inglés) o de lectores de códigos de barras aseguran la trazabilidad de los productos y el seguimiento de los envíos.
En la gestión interna, los sistemas para el control de pedidos, la facturación y la contabilidad rentabilizan pronto el coste inicial y el de mantenimiento.
En marketing y publicidad, el grito ahora es el mobile marketing, utilizar las tecnologías de dispositivos móviles como medio o canal de publicidad y de comunicación. “El impacto de una campaña de marketing a través del móvil, si está bien llevada, resulta muy superior al que puede tener un anuncio en TV”, manifiesta Ezequiel Sáenz, director de Desarrollo de Producto de la consultora Delaware
Por otro lado, Internet ofrece a las empresas una continua pasarela para sus productos y servicios (El Exportador Digital, nº 106): “Las empresas hoy en día no hacen folletos ni carpetas de presentación, hacen una buena página web interactiva”, afirma José Comesaña.
Para la gestión de clientes (CRM, siglas de Customer Relationship Management) o de la planificación de recursos de la empresa (ERP, siglas de Enterprise Resource Planning).
La gestión de personal y nóminas, se despliega ante la pyme un amplio abanico de soluciones. En este campo, a SAP, el rey de los paquetes informáticos para empresas, le quitan clientela diversas soluciones más pequeñas y sectorializadas, orientadas a distintos tipos de empresas.
Diego Pérez, director de la oficina internacional de la consultora Everis, incide en la imperiosa obligación de incorporar estas tecnologías para compañías cuyo producto se componga de otros subproductos responsabilidad de terceros proveedores. Habla de plataformas basadas en Internet que elevan la competitividad en la gestión de la cadena de suministros.
La comunicación, tanto interna como con clientes o proveedores, también sale profundamente reforzada. En opinión de Ezequiel Sáenz, teléfono, correo electrónico o videoconferencia son herramientas totalmente insuficientes: “Tienes que dejar trazabilidad de que tal día envié tal cosa y tal otro día hice un cambio de alcance”. Menciona herramientas de chateo que se pueden implantar de forma corporativa para conversaciones internas, que se anexan fechadas como un documento más al seguimiento de un proyecto.
Y todo esto sin olvidarnos de la venta a través de Internet, evolución natural de la venta por catálogo. Un canal con una estrategia y estructura propia que plantea oportunidades y retos totalmente insospechados ante los que las empresas deben pararse un momento a reflexionar.
Directamente relacionado con el comercio electrónico Adolfo Hernández introduce su concepto de cliente autosuficiente para optimizar el proceso de compra y venta: “Imaginar cómo un cliente tendría que interactuar con nuestra compañía vía Internet de tal forma que pudiéramos optimizar también los procesos internos de la compañía, es decir: considerar el proceso incorporando al cliente como parte del mismo”. Se estaría sacando partido de la tecnología y alcanzando niveles de productividad altísimos.
La estrategia de ventas regirá el uso que de Internet haga la empresa. Una mala decisión puede llevar a la empresa a una pérdida de imagen o a morir de éxito. Algunas empresas llevan incluso estrategias distintas de ventas para los canales tradiciones de venta y el canal de venta por Internet. Para otras compañías de venta compleja, Internet solo es un excelente tablón de anuncios.
La tecnología ha acercado la empresa a su cliente, y eso tiene sus repercusiones en la gestión del tiempo: “El hecho de que no tengas conectividad permanente puede provocar que pierdas un cliente. No tener acceso al correo durante más de una hora resulta poco creíble. Pierdes una ventaja competitiva, estás muerto”, recapacita César Mejías: “Cada vez importa menos el sitio donde estás. Lo que importa es que estés conectado”.
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