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Feliz, Faustino Quince, director comercial de Carrocerías Ferqui, habla con auténtico deleite de esta empresa asturiana que su padre, Elías, fundó, allá por 1957, con el risueño nombre de Talleres Felicidad, junto con Óscar Fernández, cuyo hijo José María ostenta en la actualidad el cargo de director técnico. Ambos, José María y Faustino (todo el mundo los llama Pepe y Tino) llevan los designios de la empresa en un ambiente de confianza y cordialidad. “Mi padre y el padre de Pepe ya fabricaban rubias, autobuses pequeños de 25 a 30 plazas de estructura mixta de madera y hierro.
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Faustino Quince (inferior) y
José María Fernández (superior) |
Viendo que en transporte estaba todo por hacer, pidieron un préstamo con el que compraron un pequeño terreno y montaron un pequeño taller y de ahí pasaron a unas pequeñas naves. Durante 10 o 15 años trabajaron básicamente suministrando vehículos para las empresas de transporte relacionadas con las minas”. A finales de la década de los 60 cambian la denominación por la actual. Ya no sólo fabrican autobuses, también vehículos especiales. El advenimiento del vehículo privado y la evolución del ferrocarril en la región arrinconan al autobús como medio de transporte predilecto. “Se estabilizaron allá por los años 70 con una plantilla de 40 trabajadores. Todo iba bien, eran felices”, recuerda Faustino. “Hasta los 80, cuando quienes compraban nuestros autocares (HUNOSA y ENSIDESA) dejan de hacerlo. Asturias entra en declive, ya no es aquella región pujante, empieza la decadencia”. En plena reconversión industrial, las grandes empresas empiezan a recortar gastos y las que realizaban los servicios para ellas, a disminuir su actividad. De ir por la cuenca minera vendiendo autobuses como chinchetas, las cosas empiezan a pintar bastos. “Aguantamos como pudimos hasta los 90. En el 93, con la línea al 50%, empezamos a pensar: iniciar un expediente de regulación de empleo o perder dinero. Decidimos aguantar, si un año hay que perder, se pierde. Ni hablar de una regulación de empleo”.
La primera exportación
En la edición de 1994 de la madrileña Feria Internacional del Autobús y del Autocar (FIAA), a la que siguen acudiendo, un cliente alemán se interesa por sus vehículos. Les pilla por sorpresa, “para mí exportar era coto reservado de la empresa grande”, pero les encarga dos vehículos con chasis de Mercedes-Benz. “Para mí fue todo un descubrimiento”, la mirada franca rememora el momento: “Fue nuestra primera exportación”.
Al año siguiente la red telefónica les hace llegar un fax nada menos que de los Países Bajos. Quien con los años se convertiría en su mejor socio refiere haber visto un autocar suyo en Alemania y solicita una entrevista para tratar acerca de la posible comercialización de sus vehículos en el país. Le invitan a venir a ver las instalaciones, acepta, hablan, acuerdan la venta de cuatro vehículos (“¿o eran cinco?”). “Esto se pone bien”, piensa Faustino. Y a principios del 96, del Reino Unido, otro fax: “Hemos visto en los Países Bajos unos vehículos suyos y nos interesaría comercializarlos”. La respuesta, la misma: “Nos complace invitarlos a visitar nuestra fábrica. Nosotros pagamos el hotel y los gastos y ustedes el viaje”. El resultado, también: “En el 97 empezamos a vender en el Reino Unido”. Un poco antes, el acuerdo para la fabricación en exclusiva a escala mundial del modelo Ford Transit para pasajeros, que se comercializa a través de la red de concesionarios de la marca. “Ford hace vehículos originales, pero nosotros les presentamos una solución alternativa ya en 1993. Perseveramos, se fue profundizando la relación y con el paso del tiempo nos convertimos en proveedores exclusivos”. Versión a versión, no han parado de mejorar el vehículo. “Ahora estamos preparando la nueva, adaptada a las nuevas normativas, con más confort, que esperamos presentar a finales de este año en Madrid”. Los recientes acuerdos de distribución con sus socios de Croacia, Grecia e Italia cierran la lista.
Carrocerías Ferqui tiene de momento de sobra con estos socios para que su marca sea conocida en toda Europa, incluso alguno circula por las vías de los Emiratos Árabes Unidos: “Estos socios a su vez han hecho agentes. No es extraño que veas vehículos nuestros en Islandia o Rusia. Toda Europa está cubierta”. Hicieron intentos de entrar en otros continentes, pero no dieron resultado. Poco antes de la crisis de Argentina participaron en una misión comercial para buscar socio y lo que vieron no les convenció. “Vimos muchas contradicciones en el país. El nivel de los precios no se correspondía con el estado de las infraestructuras, sólo vimos una empresa con una capacidad técnica suficiente, se llamaba El Detalle, el resto no estaba a la altura”. Esto, unido a la imposibilidad de competir en precio con la enorme oferta proveniente de Brasil, les disuadió de la idea. “Afortunadamente”, se felicitan tanto Faustino como José María, “el tiempo nos dio la razón. ¡Mira después!”.
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