|
|||
Construyendo a toda máquina |
|||
Así, se estima que durante 2004 la tasa de construcción duplicó la del año anterior. En la actualidad el peso del sector en la economía del país es del 5,6% y da trabajo directamente a 3,9 millones de personas. Uno de los programas gubernamentales para atender esta demanda, el Infonavit, prevé otorgar 375.000 créditos este año. Si sumamos las inversiones previstas para infraestructuras, la cifra supera la friolera de 10.250 millones de euros. Otro dato que puede tener gran importancia de cara al futuro para las constructoras mexicanas son las posibilidades que ofrece la necesidad de reconstruir Nueva Orleáns tras la tragedia del huracán Katrina, lo que abriría las puertas a estas empresas con el consiguiente impulso que tendría la demanda de maquinaria de obra civil.
Como en casi todos los sectores de la economía mexicana, el origen de dichas importaciones es principalmente EEUU, al que siguen Brasil, Canadá, Reino Unido o Japón. Por su parte, España exportó a México mercancías por valor de cerca de 8 millones de euros, casi un 20% menos respecto a 2003, año en el que se alcanzó una cifra récord en operaciones comerciales. Para Iván Andrés, responsable de promoción para Latinoamérica de ANMOPYC, “esta leve caída viene propiciada fundamentalmente por la extraordinaria fortaleza del euro frente al dólar, hecho que en general está lastrando pesadamente las exportaciones españolas a América”. En función del acuerdo alcanzado entre México y la UE, para el año 2007 se prevé la desaparición de todos los impuestos a la importación entre ambos. En la actualidad en México están sujetas a arancel algunas herramientas encuadradas dentro de la partida 84.30, que incluye sobre todo máquinas perforadoras y tuneladoras, con tasas que oscilan entre el 1 y el 4%. Para introducirse en el país, eso sí, es necesaria la contratación de un agente aduanero e inscribirse en el Padrón General de Importadores, creado por el Gobierno mexicano. Por otra parte, toda importación requiere un documento llamado pedimento de importación que debe acompañarse de la factura comercial en español, el Bill of Lading y el Certificado de Origen para poder beneficiarse del tratado de libre comercio con la UE.
Las empresas mexicanas de este sector son distribuidoras en su inmensa mayoría y por lo general no sólo se dedican a la venta de maquinaria, sino también al arrendamiento de la misma y a la venta de materiales de construcción. Los productos estadounidenses son, con gran diferencia, los preferidos en el país. Marcas como Caterpillar llegan a copar el 70% de un mercado en el que también están presentes empresas como New Holland, John Deere o Komatsu. Sin embargo, las empresas mexicanas del sector están cada vez más abiertas a la importación de productos europeos una vez que el coste del transporte no es una variable decisiva a la hora de importar maquinaria tan costosa.
Para Iván Andrés, “la creciente competencia de la maquinaria fabricada en países de economías emergentes como Brasil (ver El Exportador Digital nº 88) o China podría afectar negativamente a las ventas de productos españoles en el país. No obstante se espera que este efecto se minimice debido a que los equipos españoles ofrecen una superior relación calidad-precio al incorporar un desarrollo tecnológico mayor y por ofrecer mayores prestaciones en cuanto a seguridad laboral y respeto al medio ambiente”. Otro punto a favor de la maquinaria española es la coincidencia en el idioma, lo que facilita la comunicación entre el fabricante y su agente local mexicano. El principal problema al que se enfrenta el empresario español es la dificultad para conseguir contactos comerciales en México, más aún en un sector en el que el servicio posventa es un factor determinante para el éxito. Por tanto, la elección de este distribuidor es uno de los mayores desafíos a lo que se enfrenta el empresario español. El responsable de ANMOPYC también apunta otros problemas: “El gran tamaño del país representa también una dificultad, puesto que raramente una sola empresa mexicana puede cubrir con garantías el extenso territorio del país, por lo que se hace necesario contar con varios distribuidores”. Los problemas en las aduanas mexicanas, muy meticulosas en aspectos como etiquetado y certificado de origen del producto, pueden identificarse como otros lastres con los que lidiar a la hora de introducirse en el mercado mexicano.
|
|||
![]() |
![]() |