CONSUMO
Mejor, acompañado  


Respecto a las posibilidades del sector del juguete en EEUU, resulta conveniente dejar muy claras varias cosas: los costes para introducirse en este mercado son desmesurados; la competencia con la que uno se encuentra es feroz y muy experimentada; la logística es complicada; la fortaleza del euro frente al dólar, la presencia china y el escaso conocimiento que hay en el país de los productos españoles no ayudan precisamente al éxito comercial.

Sin embargo, los datos son elocuentes porque estamos hablando de un mercado que mueve más de 20.000 millones de dólares al año; el doble de lo que vende el tan boyante sector de los videojuegos, según datos proporcionados por la Toy Industry Association (TIA). Otro dato: el consumo medio de juguetes por familia se sitúa en torno a los 400 dólares por niño, lo que hace de EEUU el primer consumidor mundial de juguetes.

Una parte del pastel
Para Paloma Marugán, jefe del departamento de Bienes de Consumo de la Oficina Económica y Comercial de España (Ofecomes) en Nueva York, el mercado estadounidense “es uno de los mayores del mundo, en cuanto a número potencial de consumidores se refiere. Desde la Ofecomes pensamos que España debe especializarse en buscar los nichos de producto que la oferta barata no puede afrontar porque requieren un nivel de sofisticación más elevado”.

Una de las principales recomendaciones que desde la Ofecomes dan a los jugueteros interesados en introducirse en EEUU es deshacerse de la noción de que lo que funciona en la UE ha de funcionar forzosamente en EEUU.

Un ejemplo de esta particularidad son los niños: no sólo disponen de una renta muy elevada, sino que ésta aumenta año tras año. Como nos cuenta Pere Martínez, responsable de mercados exteriores de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), “los menores de 14 años tienen suficiente poder adquisitivo como para comprar los juguetes que a ellos les gustan sin dejarse influenciar por los gustos de sus padres o familiares. La principal consecuencia de todo esto es que los gustos infantiles están cambiando y tienden a dedicar menos tiempo a los juguetes tradicionales y se interesan más por aquellos relacionados con las nuevas tecnologías”.

Muchas posibilidades
Dadas sus dimensiones, este mercado dista mucho de estar copado por una sola empresa y siempre quedan resquicios para introducirse en el mismo. Las diez primeras empresas jugueteras del país controlan únicamente el 44% del total.

Tan diversos como los fabricantes son los canales de distribución.

La mayor parte de las ventas se realiza, sin embargo, en las grandes cadenas de descuento, como Wal-Mart o en cadenas especializadas del tipo Toys R Us. Sin embargo los estadounidenses no dejan de explorar nuevas formas de distribución, como explica Jean Butler, directora de Desarrollo de Negocio de TIA: “Hay muchas empresas que buscan nuevas formas de vender. Algunos fabricantes están llegando a acuerdos con franquicias de restauración, como Starbucks, y otros establecimientos similares para exhibir sus mercancías”.

Mejor con distribuidores
De todos los canales de distribución posibles, la venta vía representante es la recomendada por parte de la Ofecomes en Nueva York.

La pega es que los representantes suelen facturar a la empresa una comisión, que ronda el 10% del precio CIF de la mercancía más un importe fijo, destinado en la mayoría de los casos a cubrir los costes del local de exposición, en el caso de que el representante cuente con uno. Como explica Rafael Carcas, gerente de la empresa de representantes R&C Associates, “hay que tener en cuenta que los gastos en este país son astronómicos, y si el grupo de representantes que se está solicitando tiene para empezar su proyecto solamente una pequeña comisión, el tiempo y la dedicación no van a existir ya que sus gastos son mayores que su posible comisión”. Otra de las recomendaciones es que el representante esté ubicado en EEUU, que domine un determinado territorio.

¡China, cómo no!
De momento, como en casi todos los lugares y en casi todos los sectores, China se lleva más del 65% del total de las importaciones del sector juguetero estadounidense, una cifra que sería aún mayor si no tuviéramos en cuenta los videojuegos, donde otros países como Japón pueden resistir la irrupción de China en el comercio mundial.

La mayoría de estas importaciones chinas procede de plantas de fabricación subcontratadas o, en menor medida, propiedad de las grandes jugueteras o dueñas de licencias estadounidenses. Japón, gracias a las grandes compañías de videojuegos, y México, por la multilocalización de las empresas estadounidenses y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés) ocupan el segundo y el tercer lugar en la lista. España está entre los 15 primeros proveedores de juguetes aunque su cuota es pequeña y su posición en el mercado, débil, ya que es incapaz de competir en precios con las importaciones procedentes de China, especialmente en lo que a muñecas se refiere.

País de marca
Otra de las dificultades para el productor nacional es que las marcas españolas no gozan de reconocimiento en un mercado eminentemente marquista.

Así, las oportunidades para las empresas españolas estriban en encontrar algún nicho de mercado donde el precio no sea la variable determinante, donde se valoren la exclusividad, la originalidad, el diseño y la calidad. Las tendencias indican dónde pueden hallarse esos huecos: productos bajo licencia, juguetes con contenido educativo pero que a su vez incorporen las nuevas tecnologías o que imiten o participen de las modas adolescentes, en consonancia con los gustos de los niños estadounidenses.

Documentación
El mercado del juguete en Estados Unidos
Jiménez Molino, Antonio; Oficina Económica y Comercial de España en Nueva York, febrero de 2005, 51 págs.

Ferias
American Internacional Toy Fair
Organizador: Toy Industry Association (TIA)
Lugar: Jacob K. Javits Convention Center, Nueva York
Próxima edición:
del 12 al 15 de febrero de 2006
Tel.: 00 12 126 751 141
Fax.: 00 12 126 453 246
e-mail: toyfairs@toy-tia.org