|
|||
Al este de la crisis |
|||
Para muchos, los atentados de 2001 marcaban el inicio de una época de recesión económica. Sin embargo, lo cierto es que el ataque a las Torres Gemelas no fue la causa de este último sobresalto económico. La crisis venía fraguándose desde finales de 2000 y la Reserva Federal ya constató que la ciudad de Nueva York había entrado en recesión en enero de 2001. Lo que sí es posible es que la espectacularidad del atentado y sus inmediatas consecuencias en los niveles de confianza y de consumo, no sólo en Estados Unidos sino a escala global, impulsaran una crisis que podría haberse quedado en un simple reajuste natural de la economía. Tres años después, la situación económica ha variado mucho, o ha regresado casi al punto de partida. Aunque el ritmo haya bajado y el crecimiento evolucione a la velocidad normal, el primer trimestre de 2004 se abrió con un crecimiento del 3,9%, y todos los datos apuntan a que el país ha salido ya de la peor etapa. El pasado mes de mayo salía a la luz otro dato sorprendente: la tasa de desempleo de abril había bajado una décima. Era el segundo mes consecutivo, por primera vez en varios meses, en el que aumentaba la creación de empleo. La Costa Este es una región muy definida dentro de los Estados Unidos de América, que tiene características propias en el terreno económico y comercial. La importancia de su sector servicios, uno de los más golpeados por la crisis, llevó a un aumento preocupante del paro: la caída del turismo, de la hostelería, del sector inmobiliario, de los seguros, etc. hizo que la economía de la ciudad se resintiera de forma aguda, aunque el sector servicios ha sabido reponerse con rapidez.
Tras una drástica caída en 2002, los índices han vuelto a dispararse en la región desde mediados de 2003. El pasado mes de mayo de 2004, el nivel de consumo de los estadounidenses subió un 1%, situándose en el valor más alto desde el 11-S. Pero esta espectacular subida no es un fiel reflejo de una mejoría en los bolsillos de los ciudadanos La Costa Este ha sido una de las regiones que más ha acusado la subida de los precios. En el caso del área metropolitana de Nueva York, que incluye Nueva Jersey y zonas de Connecticut y Pensilvania, la subida de los precios fue de un 4,6%. Si se tiene eso en cuenta, es difícil imaginar cómo el consumo en la Costa Este puede haber continuado al alza todo el año. Quizás, los factores psicológicos influyen más que la pura economía en el comportamiento de los estadounidenses de esta zona, que constituye uno de los mercados más consumistas del mundo.Este trepidante consumo y la altísima renta per cápita convierten a la Costa Este en el segundo mercado más atractivo después de la Unión Europea en cuanto a capacidad adquisitiva. Otro reflejo de cómo el consumo sigue creciendo es el hecho de que el déficit de la balanza comercial del país continúa aumentando. Por citar un ejemplo, en 2003 Estados Unidos importó de España mercancías por valor de 6.707 millones de dólares, lo que supuso un incremento del 17% frente al año anterior. Estas cifras han permitido que España continúe, por segundo año consecutivo, gozando de un superávit en la balanza comercial con EEUU.
Sin embargo, aunque la tasa de desempleo sea la misma, el perfil económico de la ciudad sí ha sufrido grandes variaciones. Desde el 31 de agosto de 2001 hasta el 30 de marzo de 2004, desaparecieron más de 160.000 empleos. De ellos, la mayor parte eran del sector financiero y de los servicios aunque, en proporción, el sector que más acusó la pérdida de empleo fue el de las manufacturas, con un 21,4% menos de empleados. Por el contrario, los sectores sanitario y de la educación han experimentado una subida del 6,3%. Estas cifras dejan entrever el cambio de la estructura social y laboral de la ciudad. Muchas de las empresas manufactureras han trasladado sus centros de producción fuera del área metropolitana, e, incluso, fuera del Estado, en busca de una mano de obra más barata. Sin embargo, el cambio en las empresas financieras, aseguradoras y bancos se debe tanto a los recortes de plantilla como al traslado de sus sedes a otras zonas con mayores ventajas fiscales. Por esta razón, la repercusión en las tasas de empleo del conjunto de la región quedó más mitigada, ya que muchas empresas cambiaron su ubicación en Nueva York por los Estados colindantes, aun dentro de la Costa Este. Nueva Jersey y Connecticut fueron los principales destinos de las compañías de servicios. La incipiente migración de capital empujó a la mayoría de los Gobiernos de la Costa Este a crear políticas que incentivaran a las empresas a continuar con sus matrices en estos Estados y animaran a nuevos inversores a radicar aquí sus nuevos proyectos. Pero en la lucha por atraer a nuevos inversionistas, la Costa Este ha perdido la batalla frente a los Estados del medio oeste y el sur.
Si a la fortaleza del euro le añadimos la congelación de los alquileres que ha sufrido el sector inmobiliario del área metropolitana, nos encontramos con que el poder adquisitivo de una empresa española es superior al que tenía antes de la crisis. A estas novedosas razones para invertir hay que añadir las de siempre: el área metropolitana de Nueva York sigue siendo un lugar privilegiado para ubicar negocios orientados a los bienes de consumo y la promoción. Por esta razón, la Oficina Económica y Comercial de España en Nueva York está especializada en la alimentación, el vino y demás bienes de consumo. Para estos tres sectores, sigue siendo fundamental el contar con una representación en la zona Este, entre otras razones por el prestigio: una oficina o sucursal en Nueva York confiere crédito a la empresa. Por otra parte, el área metropolitana de Nueva York es un laboratorio para lanzar nuevos productos al mercado. Según Vicente Orts, jefe del departamento de Inversiones de la Oficina Económica y Comercial de España en Nueva York, "las empresas españolas que deciden ubicar su oficina central aquí, tienen como mercado objetivo el público más anglosajón y contemplan el mercado como un todo, frente a las empresas que se decantan por establecerse en Miami, que se orientan más hacia el mercado iberoamericano". Si, por las características del negocio, la logística cobra una importancia similar a la de la imagen, Nueva Jersey supone la localización perfecta. En el caso de requerir un almacén, los costes son muy bajos, tanto del alquiler como de la mano de obra, y su proximidad a Nueva York facilita la representación comercial. Si lo que se desea es tener un centro de distribución para alimentar al resto del país, Pensilvania se ha convertido en un enclave valiosísimo, tanto por su posición como corredor central como por la actitud positiva de su Gobierno a la hora de atraer nuevas empresas. Pero no sólo el sector de bienes de consumo tiene un hueco en la Costa Este. La zona norte del Estado de Nueva York es un área reconocida por su especialización en bienes de equipo e industriales. (Ver mapa). La mano de obra especializada y los canales de distribución animan a las empresas del sector industrial a asentarse en esta zona del país, a pesar del alto coste que puede suponer la inversión. En definitiva, la economía estadounidense comienza a desperezarse del letargo en el que ha estado sumida los dos últimos años. Ciertamente, las oportunidades comerciales que sigue ofreciendo son infinitas. La capacidad de la demanda, el grado de especialización y las facilidades para iniciar un negocio siguen siendo las bazas con las que juega el empresario que quiera aventurarse en este mercado de públicos inagotables y continua expansión.
Junto a él, Arzak y José Andrés, un cocinero asturiano afincado en Washington D.C., se han convertido en auténticos embajadores de la cocina española en los Estados Unidos. Food and Wine Magazine, una de las grandes revistas especializadas en gastronomía, dedicaba en su número de mayo de 2004 siete páginas al que consideran como el "héroe de la revolución española", José Andrés. Durante los últimos doce meses, periódicamente, alguna de las principales revistas de gastronomía o alguno de los más prestigiosos periódicos generalistas de EEUU han publicado un artículo, un reportaje o una crítica alabando la asombrosa innovación de la cocina española. A pesar del cambio de posicionamiento ante la guerra de Iraq, los medios continúan dedicando sus páginas a los chefs y a los restauradores de numerosas localidades de España. El exportador agroalimentario español ha visto en este descubrimiento una oportunidad para entrar con sus productos en este mercado. El 20 de julio de 2004, el Wall Street Journal reclamaba en su portada la homologación de los mataderos españoles, para que los estadounidenses pudieran disfrutar, de una vez, del placer del jamón ibérico. La actual influencia mediática crea un entorno más que favorable para continuar incrementando la presencia de productos españoles en la dieta estadounidense. Ahora bien, sería un error lanzar las campanas al vuelo porque aún queda mucho trabajo pendiente para dar a conocer la gastronomía española en este país y para extender el consumo de muchos de nuestros productos. Sin embargo, un fallo aún mayor sería el no aprovechar este revuelo mediático para introducir más productos de la cocina española en este mercado.
Ley de Bioterrorismo en EEUU Objetivo USA Reforma contable en EEUU y Europa Máquinas para el tío Sam Maquinaria de envase y embalaje de EEUU Oeste de EEUU Pavimentos y revestimientos cerámicos en EEUU
|
|||
![]() |
![]() |