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Ser una empresa biotecnológica en España ya supone, en sí mismo, una rareza. Apostar coherentemente por la investigación, comercializar innovaciones y aspirar, además, a ser competitivos a escala mundial, casi un hallazgo. Éstas son las coordenadas de Zeu Inmunotec. Si se le pregunta a su fundador y director gerente, Pedro Razquim, el cometido de la empresa, dirá que se dedican "al desarrollo y aplicación de tests de diagnóstico en el campo de la alimentación". Si se le pide que lo aclare para los no iniciados, empieza a arrojar algo más de luz sobre el asunto. "En lugar de ser un laboratorio de análisis, nosotros fabricamos los reactivos que éstos necesitan. Un ejemplo muy corriente de lo que es un test, es el de embarazo o los que se usan para medir el ph en las piscinas".
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Pedro Razquim |
Zeu Inmunotec
nace como proyecto spin-off de la Universidad de Zaragoza
en 1995. Un proyecto spin-off es, precisamente, eso: una
nueva empresa creada para comercializar los resultados obtenidos
de la investigación llevada a cabo en los laboratorios de una institución
universitaria. Razquim estaba finalizando su tesis doctoral cuando,
en lugar de continuar su carrera como investigador en la Universidad,
optó por saltar al sector privado, montando su propia empresa con
el apoyo económico y humano de la misma, tarea que no fue fácil.
"Antes no existía en la Universidad el concepto de colaborar con
empresas ni se pensaba en transferir tecnología y explotar recursos
científicos. Cuando empezamos, esto era lo excepcional".
A principios
de la década de los noventa, se inició cierto movimiento en el entorno
de la Universidad de Zaragoza, de modo que algunos catedráticos
se implicaron en el nuevo proyecto. "Vimos que era necesario desarrollar
la investigación biotecnológica en España y optamos por crear una
empresa al amparo de la Universidad. Así, pues, decidimos poner
en marcha un proyecto spin-off, una figura de larga tradición
anglosajona y de escasa implantación en España". Dentro del amplio
campo de la biotecnología, la nueva empresa, Zeu Inmunotec, iba
a dedicarse al diagnóstico alimentario. Una decisión tomada un poco
por convicción y otro poco por casualidad: "En el departamento de
Tecnología de los Alimentos de la Universidad había una patente
archivada para la identificación de distintos tipos de leche (oveja,
cabra y vaca), nos la cedieron, nos fuimos especializando en esa
rama y optamos por transferir los conocimientos al sector productivo".
La clave en
los primeros años de la empresa fue "hacer un gran esfuerzo en I+D
hasta obtener nuevos productos comercialmente válidos y lanzarlos
al mercado nacional, lo que nos llevó dos años". Esos productos
fueron los kits para tests de detección de antibióticos en leche,
que se sumaron a los anteriores desarrollos para identificar los
tres tipos de leche. Así, con este bagaje, "alcanzamos el que es
objetivo primordial de esta empresa de biotecnología: salir al mercado
mundial". En todo momento, Razquim es consciente de que "somos muy
dependientes del éxito que tengan los diferentes desarrollos de
investigación: esas innovaciones son siempre el motor de nuestra
empresa y las que pueden dar un salto cuantitativo en nuestra facturación".
Afán innovador
En la actualidad, Zeu Inmunotec comercializa en los cinco continentes el que se ha convertido en producto estrella, el kit para la detección de antibióticos en leche. Han sido nueve años de trabajo marcados por una idea fija: la innovación. "La empresa partió de cero, con una total inexperiencia comercial, así que hemos tenido que aprender rápido. Además, éste es un sector muy cambiante y, o te adaptas o mueres", asegura Razquim
Hasta la fecha, Zeu Inmunotec ha optado por un modelo de utilidad, frente a la protección de sus desarrollos a través de una patente, lo que significa que sólo quedan protegidas las invenciones de producto, no de procedimiento. "Hemos considerado que nuestra mejor defensa es un desarrollo tecnológico rápido, dinámico, de modo que si alguien nos quiere copiar tendrá que hacer el mismo esfuerzo de I+D". Además, no se les escapa que "la nuestra es una empresa pequeña y dudamos de nuestras posibilidades en un supuesto juicio de patentes ante grandes multinacionales".
Zeu Inmunotec,
como empresa pequeña, tiene la ventaja del dinamismo respecto a
competidores de mayor dimensión empresarial. "El dinamismo, el dar
soluciones innovadoras, se consigue gracias a la materialización
de la filosofía de empresa, que se resume en la máxima de que la
clave del éxito es innovar, y al hecho de contar sólo con personal
cualificado. En España hay un nivel científico muy bueno que no
se plasma completamente en la industria". Esta empresa aragonesa
se ha empeñado en reconciliar estos ámbitos y demostrar que se
puede ser competitivo.
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