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Algunas
publicaciones (Política Exterior, entre otras) hablan de multinacionales
españolas de bolsillo al referirse a una serie de empresas, muchas
de ellas familiares, que no cotizan en bolsa, facturan en el extranjero
entre el 40% y el 80% de su producción y basan su éxito, entre otras
claves, "en la diferenciación de producto, una buena relación calidad-precio,
una adecuada política de publicidad y marketing y una acertada
selección de sus canales de comercialización". Pues bien, de entre
todas ellas, una de las más citadas es Mango, empresa textil española
dedicada al diseño, fabricación y comercialización de prendas de
vestir y complementos para la mujer. La firma barcelonesa (ver El
Exportador Digital nº65 y nº77
) está hoy presente en 72 países, con más de 750 tiendas -tanto
propias como en franquicia- abiertas por todo el mundo, desde la
UE a China, pasando por Azerbaiyán o Australia.
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Enric
Casi, director
general |
A conquistar el mundo
La compañía
abrió su primera tienda en el Paseo de Gracia de Barcelona
en 1984, y en cuatro años incrementó su número
hasta trece dentro de España. "En 1988, nos dimos cuenta
de la necesidad de mejorar el sistema de gestión de stocks,
así como la logística y la distribución de
los productos. Para ello, comenzamos a desarrollar un sistema de
producción basado en la filosofía just-in-time
(producción en función de la demanda del mercado),
y definimos los conceptos de producto, interiorismo de tienda, calidad,
precio e imagen de marca", comenta Enric Casi, director general
de la empresa. Las bases de la internacionalización del grupo
ya estaban puestas, y llegó la primera oportunidad, aunque
más bien por casualidad, como ocurre en ocasiones en los
negocios. En 1992, un empresario portugués tenía un
especial interés en introducir la marca en su país
a través de franquicia y así comenzó la expansión
internacional con la apertura de dos tiendas. Más tarde vino
Francia, y así sucesivamente. Tras implantar el sistema de
gestión empresarial vigente en la actualidad, basado en equipos
de trabajo especializados y coordinados entre sí, "se
produjo, hacia 1995, el verdadero cambio de mentalidad de la empresa
hacia la internacionalización -señala Enric Casi-.
Llevábamos ya 11 años en España, habíamos
aprendido muchas cosas en nuestro mercado nacional, enormemente
competido y donde salían constantemente marcas nuevas, y
nos sentíamos preparados para dar el salto. Ese año
teníamos ya más de un centenar de tiendas y, a partir
de ese momento, nos marcamos el objetivo de abrir 100 establecimientos
al año, en cualquier sitio del mundo". Dos años
más tarde, el volumen de negocio generado en el extranjero
superó, por primera vez, al nacional y, en 1998, Mango se
convirtió en la segunda empresa exportadora del sector textil
español. En la actualidad, su facturación internacional
alcanza el 76% de sus ventas totales, que superan los 782 millones
de euros en todo el mundo.
Claves
de una estrategia
Enric Casi destaca
tres aspectos que han sido clave para el éxito de la compañía
en todo el mundo. Por un lado, resalta la creación de un
concepto de producto, de tienda y de marca muy bien definido, con
una imagen coherente y unificada. "El nuestro es un producto
de calidad media alta, de última tendencia de moda, dirigido
a una mujer moderna y urbana que desea vestir a la última
en todas sus necesidades diarias. Nuestra idea es más la
realización de colecciones que de producto suelto, y todo
ello expuesto en una tienda muy confortable, donde es cómodo
comprar y que se parece más a una boutique que a una
cadena de ropa; somos, en realidad, una cadena con espíritu
de boutique".
La segunda pata de la estrategia se centra en el equipo humano,
altamente motivado, ya que la compañía fomenta la
calidad humana y la mejora continua como base de la gestión
diaria, a través de instrumentos como la iniciativa individual
y la formación permanente. En Mango trabajan actualmente
5.650 personas, de las cuales 1.200 lo hacen en la sede barcelonesa.
La media de edad se sitúa entre los 25 y los 30 años
y un 85% son mujeres. Estos últimos datos son muy obvios
cuando se visita la sede de la empresa: más pareciera un
ambiente de facultad universitaria que todo un equipo humano dedicado
a producir moda, a no ser por el constante desfile de jóvenes
(principalmente mujeres) vestidas de rabiosa actualidad.
La estrategia
empresarial de Mango se cimenta, por último, en un sistema
logístico e informático propio, basado en la velocidad,
la información y la tecnología (ver recuadro). "En
esta área teníamos cuatro personas en 1995; hoy sobrepasamos
las 120. Hemos adquirido y adaptado las últimas tecnologías
a nuestras instalaciones, lo que nos permite, actualmente, clasificar
y distribuir 30.000 prendas por hora. Gracias al desarrollo informático,
en el Reino Unido, por ejemplo, donde tenemos más de 700
empleados, no tenemos ni tan siquiera oficina, porque gestionamos
todo el negocio desde Barcelona", afirma el director general
de Mango.
Para el futuro,
Enric Casi confía en que la empresa acelere su ritmo de aperturas
anuales, pasando de las actuales 100 a 130 establecimientos nuevos
por año. Pretende también "continuar con la estrategia
de mantener un producto muy focalizado. La idea del grupo no es
comercializar más adelante ropa de hombre, mujer joven, mujer
mayor y niño, sino moda: una ropa de última tendencia,
con una clara idea de colección, que incluya desde la discoteca
al trabajo o la salida al campo, sin olvidar todos los complementos,
y con una calidad media alta. Queremos que se identifique claramente
nuestra marca con un concepto".
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