|
Bajo la atenta mirada
de la comunidad internacional, gentes de tres culturas y tres religiones
se esfuerzan por dejar atrás sus diferencias y convivir en paz
y prosperidad.
Bosnia-Herzegovina
era una de las seis Repúblicas que constituían la antigua
Yugoslavia hasta hace poco. En concreto, hasta 1992, fecha en la que,
después del desmoronamiento del Telón de acero, Bosnia declaró
su independencia, provocando el rechazo de la población serbia
y dando pie al comienzo de la guerra que durante tres años y medio
enfrentó a tres etnias entre sí.
Tras los Acuerdos
de paz de Dayton (EEUU) de noviembre de 1995, nace el estado de Bosnia-Herzegovina,
constituido por dos entidades:
- la Federación
de Bosnia-Herzegovina, que abarca la zona de mayoría musulmana
(bosnios) y la de mayoría croata, y
- la República
Srpska, de mayoría serbia.
Para evitar problemas
de convivencia entre las distintas etnias, la comunidad internacional
tutela la paz mediante diferentes organismos, como la Oficina del Alto
Representante, encargados de la reconstrucción del país
a través de créditos y ayudas.
Como señala
Isabel García Maura, agregada económica y comercial de la
Embajada de España en Zagreb, con competencia en Bosnia-Herzegovina:
“El proceso de construcción de instituciones económicas
y políticas comunes avanza lentamente por el predominio de la desconfianza
y por las actitudes obstruccionistas de los partidos nacionalistas, que
dominan la escena política. Por lo tanto, continúa siendo
el Alto Comisionado de Naciones Unidas, a pesar de los años transcurridos,
el que todavía se encarga de supervisar e, incluso, promover la
aplicación de los aspectos civiles para el desarrollo ordenado
del Estado.”
Existe, también
sin fecha de retirada, una fuerza militar multinacional de estabilización
de los acuerdos militares, SFOR, bajo cuya insignia trabajan las tropas
españolas en Mostar.
Partiendo
de cero
La
economía de Bosnia-Herzegovina, además de estar dividida
de facto en tres áreas diferentes y hasta hace poco muy escasamente
relacionadas, se halla inmersa en tres procesos distintos pero simultáneos
e interrelacionados:
- Su
transición de una economía dependiente de la ayuda internacional
a una economía autosuficiente:
Desde el fin
de la guerra se han conseguido avances significativos en la reconstrucción
del país. Si bien se partía del desastre dejado por casi
cuatro años de lucha, Bosnia-Herzegovina registró, gracias
al enorme esfuerzo de ayuda internacional, la mayor tasa de crecimiento
en el mundo entre 1996 y 1998.
Sin embargo, y a pesar de ello, no puede decirse que exista todavía
un sistema legal definido, con un marco regulador inequívoco
y que se cumpla con normalidad, lo que genera una incertidumbre que
retrae a los inversores, que sufren enormes primas de riesgo.
- El
paso a una economía de mercado:
Todavía
no hay suficiente transparencia, ni mecanismos de defensa de la competencia
ni tampoco un mercado de trabajo medianamente flexible, o una básica
seguridad sobre el cumplimiento de los contratos.
- El
afianzamiento de sus instituciones económicas:
En concreto,
el sector financiero necesita una reforma urgente, pues se encuentra
en una posición de debilidad acusada; no hay tradición
de intermediación financiera no bancaria; los bancos están
descapitalizados y no son capaces de atraer depósitos suficientes
para ofrecer préstamos a las empresas.
Desde el final
de la guerra se ha mantenido la estabilidad macroeconómica con
una moderada inflación. Tanto el programa de ajuste estructural
aprobado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los representantes
de la comunidad internacional, como la puesta en marcha del programa de
reforma para las finanzas públicas del Banco Mundial, han supuesto
un importante paso adelante en la consolidación de esa estabilidad.
Comienzo
de la recuperación
Hasta 1998, el crecimiento económico se alcanzó
gracias al programa de ayuda internacional, al que vino a sumarse una
moderada recuperación de la demanda interna y unos mayores ingresos
por exportaciones.
En 1999, se produjo
un crecimiento similar, de un 9,9%. Desde entonces, el PIB y la renta
per cápita han ascendido gradualmente.
La tendencia mostrada
por las exportaciones de Bosnia-Herzegovina últimamamente es positiva,
al duplicarse en cinco años, mientras que las importaciones parecen
haberse estabilizado.
Esta evolución
del comercio se explica por la firma de Acuerdos de Libre Comercio en
ese año con Macedonia, Eslovenia y Serbia y Montenegro (además
del existente con Croacia), y el acuerdo con la UE
de 2000, que ha permitido la libre entrada de los productos bosnios en
los Quince.
A ello hay que añadirle
las negociaciones para la entrada en la Organización Mundial del
Comercio, que se prevé para 2004.
A fecha de hoy, los
principales socios comerciales de Bosnia-Herzegovina son Croacia, Italia,
Alemania y Eslovenia y, a distancia, Serbia y Montenegro, Austria y Hungría.
El
papel de España
Desde el final de la guerra, la penetración comercial
española ha sido creciente, aunque, según los datos del
año 2002, se aprecia una cierta recesión, quizás
por haberse reducido de manera considerable la ayuda internacional destinada
a la reconstrucción del país.
La balanza comercial
siempre ha presentado un signo positivo para España, siendo nuestras
importaciones muy reducidas.
España, desde
el final del conflicto, ha realizado un esfuerzo político, militar
y económico muy superior al que habría cabido suponer a
la vista de la historia de nuestras relaciones con la región. Aparte
de la presencia de tropas en misión de paz, nuestro país
ha participado muy especialmente en la formulación de la acción
de la UE.
La participación
española para la reconstrucción del nuevo estado se ha canalizado
mediante los créditos del Fondo de Ayuda al Desarrollo (FAD) para
la cofinanciación de proyectos y a través de los fondos
de cooperación de la Agencia Española de Cooperación
Internacional (AECI). Las aportaciones de la AECI desde 1998 hasta 2002
han sumado 125.000 euros, que se han utilizado para financiar proyectos
en el sector eléctrico fundamentalmente, tratamiento de aguas,
telecomunicaciones, tejido educativo, material sanitario y reconstrucción
de viviendas. La participación vía FAD ha superado desde
1997 los 36 millones de euros.
Por otra parte, y
dadas las buenas perspectivas que está ofreciendo el país,
la Compañía Española de Seguros de Crédito
a la Exportación (CESCE) ha decidido recientemente cambiar su calificación
de riesgo para Bosnia-Herzegovina: ha abierto la cobertura de asunción
de riesgos en el corto y medio plazo (hasta cinco años), con un
techo de cinco millones de euros y medio millón por operación.
Crece
la inversión foránea
En mayo de 1998, el Consejo de ministros de la república
aprobó una ley estatal sobre privatización de bancos y empresas.
Cuatro meses más tarde entraba en vigor la ley sobre inversiones
extranjeras en el país. Con estas dos medidas legales, las autoridades
reconocían el derecho a la no discriminación entre inversiones
nacionales y extranjeras, permitiendo a éstas la propiedad del
100% de cualquier empresa del país, con excepción de determinadas
industrias.
Por lo que respecta
al proceso de privatizaciones, Isabel García Maura señala
que “como en otros países, se está desarrollando de
forma muy lenta y poco transparente, lo que no facilita la llegada de
la inversión extranjera, que pasa por un período de estancamiento.
Por ello, recomendaría a las empresas españolas ser muy
cautas: mucha prudencia frente a lo que, a primera vista, pudiera parecer
una operación muy ventajosa.”
Por otra parte, aunque
los derechos del inversor foráneo no pueden restringirse por medio
de ninguna ley, los incentivos fiscales destinados a atraer capitales
de fuera del país están prohibidos.
Entre 1994 y junio
de 2002, los principales países inversores fueron Kuwait, Croacia
y Austria. Los principales sectores a los que se dirigen estas partidas
son el productivo, el sistema bancario y el sector servicios.
Y es que no hay que
desdeñar los peligros derivados de las peculiaridades de un país
tan joven, por lo que, de cara a una potencial inversión, es preciso
tener muy en cuenta otros aspectos, tales como el deficiente estado de
las infraestructuras del transporte, la necesidad de rehabilitación
de ferrocarriles y aeropuertos, una inestable red de comunicaciones, la
efectividad de las leyes de inversión, así como el pequeño
y fragmentado mercado.
En cuanto a las actividades
de contratación pública, en la actualidad no existe ninguna
ley dentro del país que las regule.
Cada organismo de
las tres zonas de Bosnia-Herzegovina marca sus propias prácticas,
por lo que es recomendable ponerse en contacto con la Agencia de promoción
de las inversiones extranjeras (FIPA) y organismos como el Banco Mundial,
la Comisión de la UE o el BERD.
La
deuda externa
Bosnia-Herzegovina
no tiene medios para cumplir con la deuda usando sus propios recursos,
ni podrá hacerlo probablemente durante algunos años.
Según estimaciones
del FMI, gran parte de la deuda se sumirá en el impago, al no poder
afrontarla el Gobierno de Sarajevo. En la actualidad, el mayor acreedor
del país es el Banco Mundial, con una deuda pendiente que supera
los 3.000 millones de euros.
Oportunidades
de negocio
La producción local se ha quedado obsoleta y sus sectores,
en general, no son muy competitivos, si bien existen algunos de ellos
que pueden ser relevantes de cara a la inversión española:
- Los intercambios
comerciales pueden ser muy interesantes en la industria alimentaria.
- Debido a la reconstrucción
del país, todavía en marcha, tanto el negocio de materiales
de construcción como el del equipamiento eléctrico son
buenas opciones a considerar.
- Lo mismo ocurre
con el desarrollo de energías limpias, la producción de
energía eléctrica o de aluminio.
- Además,
al haber concentrado los organismos multilaterales, muy presentes en
la economía del país, sus prioridades de actuación
en la reconstrucción del territorio, potencian las inversiones
en infraestructuras, telecomunicaciones, medio ambiente, agricultura,
educación, sanidad y vivienda.
- Asimismo, no hay
que obviar un factor que comienza a hacerse presente en la sociedad
bosnia: el ascenso social de una clase económicamente fuerte
genera una floreciente demanda de bienes de consumo occidentales tales
como automóviles, alimentación gourmet y moda y confección.
La recomendación
que se hace desde la Oficina Económica y Comercial de la Embajada
de España en Zagreb es la de aprovechar sobre todo las oportunidades
que se presentan en el ámbito de la energía, el tratamiento
de residuos, la modernización de los ferrocarriles y el tráfico
aéreo.
Cifras
Principales exportaciones españolas
a Bosnia-Herzegovina
| |
Año
2000 |
Año
2001 |
Año
2002 |
| Automóviles
|
2,21 |
2,52 |
5,20 |
| Baldosas
y cerámicas |
2,07 |
3,60 |
4,14 |
| Provisiones
de a bordo |
0,30 |
3,46 |
3,78 |
| Cables
y fibra óptica |
0,76 |
0,04 |
2,85 |
| Artículos
de confitería |
0 |
0,02 |
1,70 |
| Agrios |
1,60 |
1,76 |
1,66 |
| Vajillas
y porcelanas |
1,75 |
1,35 |
1,49 |
| Conservas
de pescado |
0,52 |
1,10 |
1,05 |
| Subtotal |
9,21 |
13,85 |
21,87 |
| TOTAL |
26,81 |
33,20 |
37,30 |
| Fuente:
Base de datos ICEX. Datos en millones de euros. |
Así
nos ven
Gracias al papel jugado por las tropas españolas y por
la aportación económica constante a través de los
años, España cuenta con bastante prestigio y buenas relaciones
políticas, sobre todo con la comunidad croata de Bosnia-Herzegovina,
y con una imagen favorable entre la comunidad bosnia musulmana. Con esta
coyuntura, hay que aprovechar el capital político ganado en estos
años, como apoyo para situar el contenido económico de las
relaciones bilaterales a la altura del potencial de la economía
española.
La imagen de España
es percibida por los habitantes del país como muy positiva, al
asociarnos como un país amigo y de costumbres y mentalidad muy
parecidas. Sin embargo, como nos refiere Aleksandar Hajduka, director
general de la empresa de intermediación Transmadrid, “muchos
de los empresarios bosnios creen que los españoles dejan gran margen
a la improvisación, pero una vez sentadas las bases del conocimiento
mutuo, dicha apreciación cambia a una percepción mucho más
positiva”.
En general, los productos
más conocidos y populares son los embutidos, carnes, pescados congelados,
y frutas y verduras, aunque cada vez disfrutan de mayor aceptación
otros como azulejos, calzado, textiles, automóviles, muebles y
productos cosméticos.
La
presencia española, al alza
- Alcatel
España: fibra óptica para telecomunicaciones
Alcatel España comenzó a trabajar en Bosnia-Herzegovina
en 1998. Desde entonces, la compañía ha suministrado cables
de fibra óptica para telecomunicaciones a las operadoras telefónicas
de Mostar y Banja Luka.
Ángel Fernández-Ceballos, director comercial de la división
de fibra óptica, destaca entre los inconvenientes “la carencia
económica del país, los precios altamente competitivos
y el aseguramiento del cobro”. En todo caso, Alcatel España
en junio ha destacado sobre el terreno un enlace comercial que llevará
el negocio relativo al área de los Balcanes.
- AMPER:
telefonía pública con origen español
Desde 1996 opera en Bosnia-Herzegovina Amper Sistemas, compañía
española de tecnologías de la comunicación, que
realizó su primera transacción comercial suministrando
teléfonos públicos a HPT MOSTAR, operadora de telefonía
de la parte croata de la Federación.
Para Najib El Dik, director de ventas internacionales de la compañía,
la clave del negocio residió en que “Amper fue de las pocas
compañías que se atrevieron a realizar negocios con dicho
cliente”. Una vez introducida en el pequeño mercado regional,
la empresa aprovechó los créditos FAD para ampliar sus
servicios a Sarajevo y a Banja Luka.
- Geoteyco:
tratamiento integral de las aguas
Empresa del Grupo Azierta, está presente en el mercado bosnio
prestando servicios de ingeniería y control de las aguas. En
un principio se hizo con la gestión de la planta de Zepce. “Ello
nos dio pie a conocer el país y sus necesidades por lo que hemos
derivado nuestra actividad hacia el tratamiento de las aguas, en el
que hemos conseguido introducirnos por la simplicidad del sistema que
propusimos”, apunta Cristóbal Santos, director gerente
de la empresa.
- INIEXPORT:
promocionando lo español
Integrada en la Sociedad Española de Participaciones Industriales
(SEPI), es una compañía de servicios de promoción,
comercio exterior y relaciones internacionales de los bienes y servicios
producidos por las empresas españolas, con prioridad pymes.
Desde 2001 trabaja activamente en Bosnia-Herzegovina, colaborando con
un importante lobby de Sarajevo muy bien relacionado con el tejido empresarial
y, especialmente, con la administración del país.
Óscar Díez, Area Manager de INIEXPORT destaca que “en
el campo de los concursos y las licitaciones públicas es donde
INIEXPORT contempla las mejores posibilidades para las empresas españolas”.
- Keraben:
azulejería española en expansión
Tras finalizar oficialmente la guerra, en 1996 Keraben envía
a Bosnia-Herzegovina su primer cargamento de azulejos y baldosas para
pavimentos y revestimientos.
Mike Oehme, Area Export Manager Eastern Europe de Keraben, señala
que Bosnia-Herzegovina “representa oportunidades de negocio potencialmente
altas por las necesidades del país, en pleno proceso de reconstrucción
y desarrollo aunque existen problemas aún difíciles de
solucionar, tales como la situación socio-política y las
pobres infraestructuras”.
- Grupo
Pascual: calidad reconocida
La compañía láctea comenzó su exportación
a Bosnia-Herzegovina hace ya cinco años. Su caballo de batalla
fueron los yogures pasteurizados, que sin necesidad de frío,
permitían su fácil conservación y distribución.
A continuación, nuevos productos fueron sumándose a la
oferta inicial. “Sin duda, el factor clave reside en la calidad”,
señala Álvaro Rengifo, director general. Pero es que,
además, la empresa supo elegir bien a sus socios en la zona,
“pues su buen trabajo posibilitó que, junto a las constantes
campañas promocionales, se realizara una buena introducción
y desarrollo de la marca, así como que se creara una extensa
red de distribución y un eficaz servicio de calidad”, como
destaca Miguel Ángel Fernández, Export Manager Europa
de Grupo Pascual.
- Porcelanosa:
diseño e imagen para Bosnia
Hace cinco años un cliente local realizó su primer pedido
a Porcelanosa. Desde ese momento, los pavimentos y revestimientos de
esta marca han ido colocándose en suelos y paredes de los hogares
bosnios de mayor capacidad adquisitiva, si bien la cifra de ventas es
todavía pequeña.
Para José Luis Ballester, director de exportación de la
firma azulejera, “aunque hay otros países balcánicos
más atractivos, como Croacia o Eslovenia, el bosnio es un mercado
que puede ser interesante en un futuro por lo que éste es un
buen momento para posicionarse y tomar ventaja en un país que
tendrá una mayor relevancia en el medio plazo”.
- TALGO:
luces y sombras
En Bosnia-Herzegovina “se solicitó una oferta para comprar
nueve composiciones de trenes TALGO Pendular, previo crédito
FAD con el Gobierno español. Una vez gestionado el crédito
por nuestra parte, en febrero de 2001 el Gobierno bosnio no llegó
a presentar su oferta en firme por desacuerdos entre sus miembros”,
señala Carlos Cereceda, director de comunicación de TALGO.
De todos modos, este año los tres miembros de la Federación
han dado el plácet a la adquisición de material nuevo
y la rehabilitación de material para la República Srpska,
principal escollo para la suspensión del acuerdo en 2001.
|