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Es
bastante lógico pensar en La Rioja como tierra de buen vino,
por lo que decir que en Logroño está afincada una
marca líder en España y reconocida en más de
sesenta países de los cinco continentes puede llevar a equívoco.
En este caso se trata de la marca 3 Claveles, presente en muchas
de nuestras tijeras, alicates y productos de manicura, esas pequeñas
cosas en las que no reparamos y que, sin embargo, todos tenemos
en nuestras casas. Tal marca es la seña de identidad de la
compañía Bueno Hermanos, empresa fundada en 1930 por
los siete hermanos Bueno en Eibar y trasladada en 1963 a la capital
riojana por necesidades de espacio. Con tal currículum parece
extraño que una firma de tal envergadura busque el apoyo
del PIPE para exportar, pero también es cierto que a nadie
le viene mal un empujoncito en el momento oportuno, sobre todo para
dar un paso más cuando se alcanza tal altura en la escala,
que cada peldaño se convierte en una apuesta de vértigo.
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Félix
Bueno |
En sus 72 años
de historia tres han sido las generaciones que han estado al timón
de esta empresa familiar, desde que los pioneros, los siete hermanos
Bueno, fundaran en 1930 en la localidad guipuzcoana de Eibar su
propio taller, en el que aplicar sus conocimientos y la experiencia
adquirida en diversas empresas del sector metalúrgico. En
esos primeros años la producción se centraba en tijeras
domésticas para labores, costura y manicura. Ya en los años
cincuenta la empresa va tomando cierta entidad, afianzada en la
marca 3 Claveles, más envergadura y una gama más amplia
de tijeras. No obstante, la progresión y las necesidades
de espacio hacen que Bueno Hermanos se plantee el cambio de residencia
y, por fin, en 1963 la compañía traslada su fábrica
al Polígono Industrial de San Lázaro en Logroño
para dar cabida a un centenar de trabajadores; las mismas necesidades
motivarían un nuevo traslado en 1999 a su actual ubicación
en el Polígono Industrial Cantabria I, “una de las
decisiones más importantes de nuestra historia”, según
comenta Félix Bueno, director gerente de la empresa y perteneciente
ya a la tercera generación de la familia que presta su apellido
a la misma.
Durante estas siete décadas,
la familia Bueno ha visto cómo su empresa evolucionaba de
una manera positiva y se ampliaba el negocio. “Ya en 1963
se empiezan a desarrollar otros productos, tanto alicates como cuchillería,
además de tijeras”, señala Félix Bueno,
“la evolución es consecuencia del desarrollo del negocio
y de los sectores a los que dirigimos nuestros productos”.
Actualmente, la gama más importante de la empresa incluye
todo tipo de tijeras, artículos de manicura y pedicura, así
como cuchillos domésticos y profesionales, accesorios del
hogar y artículos de aseo personal.
En consonancia con esa
evolución, la salida al exterior se planteó como un
paso más, como algo natural en una empresa que estaba en
continua ascensión. Según el director gerente, “las
exportaciones comenzaron a mediados de los setenta y comienzos de
los ochenta. La empresa inicia las ventas de exportación
de forma esporádica y, más bien, por pedidos que llegaban
a la empresa de distintos lugares del exterior que por los medios
que había dotado la empresa para la exportación”.
La existencia de Bueno Hermanos era ya conocida en el exterior a
medida que iba consolidando su liderazgo en España; la información
viajaba fuera a través de gente que llegaba a nuestro país
o empresas extranjeras que solicitaban información sobre
fabricantes en España. Sin embargo, desde la empresa riojana
no se hacía nada por vender en el exterior, puesto que el
mercado nacional era su gran objetivo y el que cubría todas
sus necesidades; la exportación podía llegar a ser
incluso un problema.
Llegan los ochenta
Con la llegada
de la década de los ochenta la empresa inicia sus primeros
viajes de prospección y parece haber una inquietud mayor
por la exportación, pero seguía sin ser una necesidad
imperiosa. Tenían un director de exportación que se
movía por América sobre todo, pero la empresa seguía
sin contar con los medios, con la estructura necesaria para atender
uno u otro mercado. “Hay que darse cuenta de que vivíamos
otra España y otro mundo y las inversiones eran muy complejas”.
Los primeros años exportaban a Portugal, algo a Francia,
y a Argentina y Chile en Sudamérica, así como ventas
esporádicas a Estados Unidos y Japón. “Había
cinco o seis clientes. Los viajes que se hicieron en los ochenta
a Argentina y a Chile no dieron resultados importantes porque no
había medios para hacer un seguimiento de aquello que se
había comenzado”, pero la propia llegada de Félix
Bueno cambió algo las cosas: “Yo entré en esta
empresa en el año 1990 con la finalidad de desarrollar las
exportaciones y de crear un departamento de exportación,
que hasta entonces no existía”. A partir de ese momento
ya se dotaron los medios necesarios para salir al exterior, se fortaleció
la presencia en los países a los que ya se exportaba y se
buscaron nuevos mercados en el Mediterráneo, Oriente Medio
o Europa.
La clientela de Bueno
Hermanos fuera de nuestro país está condicionada por
la amplia variedad de sectores que abarcan los productos 3 Claveles.
Además, cada zona geográfica tiene sus peculiaridades,
aunque, en general, lo que se busca es un importador distribuidor.
“Lo que nosotros buscamos en el mundo es importadores por
áreas geográficas y sectores de mercado”, añade
el director gerente. No obstante, el perfil del comprador de la
empresa no es el mismo en todo el mundo: en América priman
los importadores que luego distribuyen el producto, en la Europa
comunitaria van al representante multicartera que les permite llegar
directamente al minorista y en la Europa no comunitaria buscan distribuidores,
aunque en esta zona también venden a grandes firmas detallistas.
Aparte señala Félix Bueno: “Cuando hablamos
de Japón nos referimos a fabricantes, empresas muy importantes
que fabrican productos en concepto similares al nuestro, pero en
diseño totalmente distintos”, de esta forma lo que
podría ser un competidor se convierte en un cliente más,
que solicita de la firma española un producto nuevo, distinto.
Las exportaciones crecieron
y se asentaron; incluso comenzó la apertura de delegaciones
y la implantación en otros países, sobre todo de Latinoamérica.
Con ese panorama a la vista parecía que estaba todo hecho
y, en todo caso, si quedaba algo por hacer podía llevarse
a cabo sin ayuda externa. Sin embargo, dejando atrás complejos
y arrogancia, llevados por un espíritu más bien pragmático,
Bueno Hermanos entraron en el PIPE 2000: “Creo que fue en
el 98. Acudí a la jornada en la Cámara de Comercio
donde se vino a presentar el PIPE 2000. Como cumplíamos los
requisitos, la voluntad y el potencial de salir al exterior, consideré
que era un plan adaptable a nuestras necesidades”, recuerda
el, por entonces, director de exportación.
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