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Nada menos
que 77 son los países
de África, Caribe y Pacífico (ACP) con los que
la Unión Europea ha venido firmando sucesivos acuerdos
de cooperación desde 1975 (los llamados Acuerdos de Lomé),
cuyo heredero natural es el Acuerdo
de Cotonú, firmado en junio de 2000, que ha comenzado
recientemente su período de ratificación y desarrollo.
El acuerdo
introduce un cambio en la filosofía en las relaciones entre
ambas partes y reorganiza diversos instrumentos de apoyo a las
relaciones comerciales y a la inversión en los países
ACP.
Con el comienzo
de las negociaciones entre la UE y los países ACP para
el establecimiento de los Acuerdos de Asociación Económica
(AEE), (ver glosario) el acuerdo de Cotonú ha entrado
en una fase de dinamización. De momento, la UE ha identificado
seis grupos regionales entre los países ACP:
Esta fase
cristalizará en 2004, momento en el que las partes harán
un balance de la situación.
A lo largo del período preparatorio se mantendrán
las preferencias arancelarias no recíprocas, acompañadas
de cooperación financiera, con el fin de facilitar la transición
hasta que en 2008 los AAE entren en vigor según las previsiones.
Fomento de
Construcciones y Contratas, Equipamiento Institucional (Ekinsa),
Técnica y Proyectos (Typsa), THR o Proyectos de Arquitectura
y Consultores Siete son algunas de las empresas españolas
que se han presentado a las licitaciones y han obtenido contratos
en algunos de estos países financiados con fondos FED,
diversificando, además, sus exportaciones.
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Con solera
Las relaciones entre la UE y los países ACP han estado
tradicionalmente reguladas por los Convenios de Lomé hasta
el 2000. Año en el que tras largas y difíciles negociaciones
se firmaba en la ciudad beninesa de Cotonú el nuevo acuerdo
de asociación, que tiene prevista una duración de
veinte años, con la posibilidad de ser revisado cada período
quinquenal.
La reunión
de Cotonú se planteó con el objetivo de acabar con
las deficiencias observadas tras los sucesivos Lomé. En
consecuencia, se incorporan como principales innovaciones:
- el fortalecimiento
de la dimensión política de las relaciones entre
los países ACP y UE,
- la implicación
de la sociedad civil, del sector privado y de otros agentes
no estatales,
- la renovación
del marco de cooperación económica y comercial,
y
- la racionalización
de los instrumentos financieros.
Como señala
el diplomático Javier Hernández Peña, "era
necesario el planteamiento de un marco enteramente nuevo de relaciones
comerciales UE-ACP que además favoreciera la integración
de los países en la imparable corriente de globalización
de la economía mundial".
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