| SERVICIOS. México. Turismo | |
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Este país seduce a un número de turistas cada vez mayor, lo que constituye un foco de atención para el inversor en busca de nuevas opciones.
En la actualidad, los centros
de playa son el producto turístico estrella del país,
pero se intentan promover y desarrollar otras variantes, como el turismo
en las grandes urbes, el histórico-cultural en las ciudades
coloniales, el de negocios y el de naturaleza o ecoturismo. Las oportunidades de negocio en el ámbito turístico en ese país se disparan si se tienen en cuenta las demandas específicas que se están generando como consecuencia de una serie de cambios sociales. Sin ir más lejos, el caso de los emigrantes mexicanos que viven fuera de México: entre 16 y 20 millones de personas en la actualidad, que previsiblemente realizarán viajes para visitar a sus familias, lo que requerirá nuevos productos turísticos y, con ello, oportunidades de negocio renovadas en lo que se da en llamar turismo fronterizo. Lo que está claro es que resulta imprescindible diversificar la oferta y adaptarla para atender a los nuevos segmentos de mercado que van apareciendo. Con el objetivo de impulsar la industria turística, las autoridades mexicanas del sector han diseñado el Plan Nacional de Turismo (PNT). Este Plan (2001-2006), dotado con un fondo de quince millones de euros, se halla integrado en el Plan Nacional de Desarrollo (PND), que establece que el turismo deberá constituirse como promotor del desarrollo regional equilibrado. >>
Nichos de negocio Por ello, se han puesto en marcha medidas financieras que tratan de desanimar las inversiones en lo que se refiere a nuevas capacidades de alojamiento. Así, respecto al negocio inmobiliario-hotelero, se pretende que, en vez de construir nuevos edificios, los ya existentes incorporen mejoras e integren servicios adicionales. No obstante, uno de los aspectos que más necesita una urgente intervención es el de las infraestructuras de las carreteras secundarias. Con la puesta a punto de estos accesos, además, se consigue el desarrollo de las regiones implicadas y una mejor distribución del flujo de visitantes, que actualmente se halla concentrado excesivamente en los centros de sol y playa. Por otro lado, no hay que olvidar las múltiples posibilidades que ofrece Internet. A pesar de la crisis de las puntocom, el medio electrónico ha demostrado ser un soporte ideal para la comercialización de los productos turísticos. Las empresas, que ya aprovechan este soporte, deberían intensificar su uso, sobre todo de cara al turismo internacional. Así, se evitaría la larga cadena de intermediadores que encarecen el producto al consumidor final.
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