N.57
Octubre 2002
 
 
 


>> Paracaídas, paradianas

Parafly detiene las caídas desde el aire y, en tierra, repele los disparos de terroristas y delincuentes.

Defensa de los estados y protección individual (en forma de paracaídas u otros sistemas de nivelación aérea, y chalecos antibalas) definen la gama de productos de esta empresa madrileña, que compite con éxito en los mercados mundiales: desde EE UU hasta China, pasando por Colombia o México.

Si usted resulta movilizado y se tiene que lanzar en paracaídas, no se preocupe por el vértigo; una división de "combate" de Parafly, formada por 60 mujeres de una cooperativa de Zarzacapilla (Badajoz), que antes le fabricaba a la compañía estas enormes sombrillas y que ha sido absorbida por ella (insólito: primera vez que una compañía absorbe a una división), le prestará a usted el apoyo logístico necesario: paracaídas tácticamente avanzados que aceleran la velocidad de descenso, pero que, ¡uuuy!, frenan a pocos metros del suelo. Confianza, está todo calculado.

Ya en tierra, si intentan agujerearle como a una diana desde todas direcciones, nada como un chaleco antifragmentos de Parafly, de tecnología y patente propia (lo utiliza la clase política española, y también la colombiana o mexicana). Probado sobre plastilina, ésta ni se inmuta: un disparo deja menos huella -en realidad ninguna- que el dedo modelador de un niño. Desde Israel también se han interesado por este tipo de blindaje ligero y flexible. Mercados en ebullición, los de Parafly. MANUEL JAVIER ARCE