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Paracaídas, paradianas
Parafly
detiene las caídas desde el aire y, en tierra, repele
los disparos de terroristas y delincuentes.

Defensa
de los estados y protección individual (en forma
de paracaídas u otros sistemas de nivelación
aérea, y chalecos antibalas) definen la gama de productos
de esta empresa madrileña, que compite con éxito
en los mercados mundiales: desde EE UU hasta China, pasando
por Colombia o México.
Si usted
resulta movilizado y se tiene que lanzar en paracaídas,
no se preocupe por el vértigo; una división
de "combate" de Parafly, formada por 60
mujeres de una cooperativa de Zarzacapilla (Badajoz), que
antes le fabricaba a la compañía estas enormes
sombrillas y que ha sido absorbida por ella (insólito:
primera vez que una compañía absorbe a una
división), le prestará a usted el apoyo logístico
necesario: paracaídas tácticamente avanzados
que aceleran la velocidad de descenso, pero que, ¡uuuy!,
frenan a pocos metros del suelo. Confianza, está
todo calculado.
Ya en
tierra, si intentan agujerearle como a una diana desde todas
direcciones, nada como un chaleco antifragmentos de Parafly,
de tecnología y patente propia (lo utiliza la clase
política española, y también la colombiana
o mexicana). Probado sobre plastilina, ésta ni se
inmuta: un disparo deja menos huella -en realidad ninguna-
que el dedo modelador de un niño. Desde Israel también
se han interesado por este tipo de blindaje ligero y flexible.
Mercados en ebullición, los de Parafly. MANUEL
JAVIER ARCE
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