Túnez. Sin prisa, pero sin pausa  


Estabilidad y prosperidad son los términos que más se utilizan para describir la realidad política, económica y social de Túnez. Su programa de privatizaciones y el desmantelamiento aduanero que se está llevando a cabo como consecuencia del Acuerdo de Cooperación con la UE, están atrayendo la inversión extranjera.

Abierto al Mediterráneo, Túnez, un pequeño país norteafricano que durante los últimos quince años ha experimentado un crecimiento económico continuo del 4,6% como media anual, se ha ganado la confianza de muchas economías desarrolladas y de organizaciones multilaterales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial

>> Un gran oasis
Una economía dinámica, con enormes potencialidades todavía por explotar… Es la imagen que Túnez ha logrado forjarse a lo largo de un proceso de reformas intensificado en la última década, con el objetivo de aumentar la competitividad de sus empresas en un contexto internacional marcado por la globalización.

¿Cuáles son las claves que hay que observar para entender este proceso? La primera hay que situarla en la estabilidad política y social de la que ha hecho gala Túnez desde 1956, año en el que deja de ser un protectorado francés. La promulgación de su Constitución en 1959 y la convocatoria de las primeras elecciones presidenciales y legislativas en 1989 confirieron normalidad a una etapa de transición de la que muchas economías subdesarrolladas parecen no salir nunca.

>> Por la senda de la planificación
Los planes de desarrollo, diseñados cada cinco años por el Gobierno tunecino, constituyen el marco de orientación de su política económica. Al término de este ejercicio concluirá el IX Plan de Desarrollo, puesto en marcha a principios de 1997 en un entorno económico internacional desfavorable. Se trataba de consolidar los mecanismos de mercado y las leyes de la competencia leal, eliminando los obstáculos que impidiesen el desarrollo de las relaciones comerciales y la integración en la economía mundial.

En la elaboración del X Plan de Desarrollo (2002-2006), que el Gobierno está preparando, se apostará decididamente por el impulso de las exportaciones y por una mayor diversificación de su economía, con miras a aumentar la competitividad.

Un punto negro se otea en el horizonte: su elevada
deuda externa. A pesar de ello, hay que conceder a Túnez un voto de confianza: su deuda nunca ha sido reestructurada en el Club de París.

>> Subirse al tren europeo
Los logros y propósitos de estos dos últimos planes de desarrollo han estado marcados sobre todo por el Acuerdo de Asociación firmado entre la Unión Europea y Túnez a mediados de julio de 1995 y que entró en vigor el 1 de marzo de 1998.

La creación de una zona de libre comercio con la UE en un plazo máximo de doce años, el desmantelamiento de las barreras arancelarias, la liberalización de los servicios, la libre circulación de capitales y la renovación de fondos de financiación que ayuden a impulsar las reformas estructurales -articulados bajo el programa MEDA- son las principales medidas sobre las que ambas partes están trabajando.

La supresión total de los aranceles se está llevando a cabo de una manera progresiva, para poder controlar al máximo los efectos negativos y para dar tiempo a la reestructuración y modernización de las empresas nacionales, en pos de la conquista de su ansiada competitividad.