|
>>
Los retos que vienen
Como
complemento a estas acciones, de cara al futuro se estudia la
puesta en práctica de una nueva herramienta promocional:
"Nos encantaría tener una página web en inglés,
es algo que echamos de menos", adelanta Íñigo
González. Más propuestas
y con mayor difusión:
ése es el reto.
"Una
de las ideas que estamos manejando en este momento es que la promoción
no sólo se centre en Estados Unidos, sino que abarque toda
el área NAFTA. Estamos viendo, por ejemplo, que cada vez
más empresas invierten en México para poder acceder
a este mercado, y eso hay que tenerlo en cuenta", señala
el consejero jefe de la Ofecomes en Chicago.
Con los instrumentos
de actuación definidos, el testigo pasa directamente a
manos de los exportadores. A pesar de su enorme producción
interna y del liderazgo que buen número de sus industrias
(aeronáutica, química, etc.) ostenta a escala internacional,
Estados Unidos constituye un destino atractivo. "Si el estadounidense
piensa que es mejor un producto extranjero que otro local, el
precio es ventajoso y el servicio le da la confianza suficiente,
no va a tener ningún problema en comprar", subraya
Íñigo González.
>>
Buscando un hueco
Esa
receptividad ha provocado una cierta saturación del mercado,
que ha visto cómo la competencia, poco a poco, se endurece.
Entrar en él no es tarea fácil porque:
- "No
se trata de un destino natural para las empresas españolas,
como pueda ser América Latina", según Juan
Benzal, director general de Soluziona en Estados Unidos.
- España
no cuenta aún con una
imagen consolidada como
país industrial, aunque no partimos con una mala imagen, lo
que ya es un punto a nuestro favor.
La clave para
superar ese escollo, recomienda el director del Centro de Promoción
de Productos Industriales en Chicago, es dirigirse a
nichos de mercado muy concretos.
>>
Exportador precavido...
Además
de los aspectos puramente comerciales, hay un segundo elemento
que el exportador debe analizar a fondo antes de iniciar su aventura
en el mercado estadounidense: el
entorno legal.
Según
Marcel J. Molins, socio del despacho de abogados Baker & McKenzie,
la responsabilidad civil es uno de los temas más
sensibles al respecto: para poder hacer frente a un proceso de
este tipo, que, de otro modo, "te puede arruinar", se
hace necesario suscribir un seguro que cubra la responsabilidad
del producto, "un coste más que al empresario español
todavía le cuesta asumir".
Otro punto
importante es el registro de patentes. "Si uno tiene
una patente en España -prosigue-, es posible, dentro del
período de un año en el cual se obtuvo, inscribirla
aquí también, gracias a los tratados internacionales
suscritos con Estados Unidos". El elemento marca es algo
fundamental; si no creas marca no consigues nada porque continúas
siendo un desconocido.
Sin embargo,
por encima de estas consideraciones, "el problema más
típico que yo he observado en las empresas españolas
que llegan por primera vez a este mercado ha sido el contratar
a gente inadecuada; ahora sucede menos, pero durante muchos años
las he visto ponerse en manos de personas que les tomaban el pelo
y les estafaban el dinero". De ahí la importancia
de "tener unos consejeros apropiados, que realicen una buena
supervisión de las operaciones", opina Molins.
>>
Comienza el rodaje
Para pequeñas y medianas empresas, los canales de distribución
más aconsejables en un primer momento son los representantes,
los distribuidores y las ventas directas, aunque, cada vez más,
se impone la necesidad de tener presencia física en el
país. "Hay que asegurarse de que el cliente nunca
se sentirá defraudado con el servicio", afirma Íñigo
González. Prestar ese servicio desde España es,
en muchos casos, imposible.
|