N.46
Octubre 2001
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 TRAS LAS HUELLAS DE… GAES  


Una gran parte del proceso se efectúa automáticamente con tecnologías que aportan el máximo grado de precisión en el montaje de los circuitos. La parte manual del mismo exige un procedimiento artesanal que requiere una elevada especialización. Todo el proceso es verificado por estrictos controles de calidad que aseguran el resultado final. "En 1998, Microson, nuestra fábrica obtuvo el certificado ISO 9002, que representa un gran avance para su reconocimiento, especialmente a escala mundial", explica con lógico orgullo Antonio Gassó.

GAES ha evolucionado al ritmo de los progresos tecnológicos del siglo XX y esto le ha permitido poner en el mercado los grandes avances en el campo de la audioprótesis, comenzando por los audífonos de petaca o de cordón y acabando con los revolucionarios biófonos y los implantes médicos de cóclea.

También ha trabajado para conseguir audífonos cada vez más eficaces y, al mismo tiempo, más discretos al disminuir las dimensiones y diversificar las formas y colores, de manera que los aparatos se adapten perfectamente a las peculiaridades de cada persona.

>> Cruzar fronteras
Fue precisamente la tecnología de Microson la que ha permitido exportar sus productos a más de 60 países de los cinco continentes, especialmente a los mercados europeo y latinoamericano. Como le gusta decir, "hoy en día en cualquier lugar del globo es posible encontrar un audífono Microson".

Desde el momento en que Microson empezó a producir audífonos, GAES se encargó de llevarlos más allá de las fronteras españolas. Los primeros exportados fueron unos aparatos comercializados bajo la marca Oravox que, en un comienzo, convivió con la marca Microson. El destino inicial de estas prótesis fue el Reino Unido y, desde 1967 también Alemania, Portugal y Francia. Después vendrían otros países como, por ejemplo, Bélgica y los Estados Unidos, este último pionero en establecer una reglamentación para la fabricación de los audífonos que se comercializaban en su territorio, asegurando así su calidad (las normas ASA). En Europa ocurrió otro tanto con las normas IEC, por lo que para vender en cualquiera de estos mercados, era obligatorio cumplir sus requisitos. Esto obligó a acentuar los esfuerzos en la investigación del fenómeno auditivo con un complejo programa de I+D, que ha permitido a GAES desarrollar nuevas generaciones de audífonos que incorporan una tecnología propia, con excelentes prestaciones y mínimo consumo. Para ello, sus ingenieros trabajaron en colaboración con el Centro Nacional de Microelectrónica de la Universidad Autónoma de Barcelona en proyectos apoyados por la Unión Europea.

Además de contar con su propio programa de I+D, Microson se beneficia de la experiencia de los más importantes fabricantes extranjeros de audífonos, al estar tecnológica y comercialmente vinculado con las primeras marcas internacionales (Siemens, Starkey, etc.).

Pero GAES no sólo fabrica, sino que tiene sus propias tiendas de atención al público o, como prefieren denominarlos, sus centros auditivos, porque en ellos no se limitan a vender los aparatos, sino que sus audioprotesistas estudian la prescripción médica del paciente y efectúan una serie de pruebas, que permitirán la selección del audífono más adecuado en cada caso y mandar las especificaciones necesarias al laboratorio para fabricar el aparato a medida. Desde 1997, GAES está integrada en la European Hearing Network o Red Europea de la Audición, que permite a todos los clientes de la empresa que tienen que desplazarse a otros países de nuestro continente, hallar un servicio eficaz y una atención preferente en más de 650 centros auditivos repartidos por diez países europeos.

En julio de 2001 esta empresa familiar catalana tenía centros no sólo en toda España (168 entre propios y franquiciados -un 12%-), con una cuota de mercado nacional del 40%, sino también en el extranjero (23 centros).

Además de la amplia red de centros auditivos antes señalada, GAES ha iniciado desde el año pasado la apertura de Institutos Auditivos Integrales (IAI) que amplían las prestaciones de los centros, gracias a un equipo profesional interdisciplinar formado por especialistas en audición, psicología, neurología y logopedia. Ofrece a adultos y niños con deficiencias auditivas soluciones integrales más allá de la adaptación técnica, en colaboración y bajo prescripción de otorrinolaringólogos.