|
>> En el punto de partida
Desde
que en 1978 Deng Xiaoping iniciara en China la política
de reforma y apertura, la escasez
de infraestructuras
 |
| |
La
actual red de carreteras y la vía férrea disponible
-que concentra casi el 35% del tráfico total de
mercancías y pasajeros- no responden aún a las exigencias
derivadas del cambio en el que se halla inmerso
el gigante asiático.
|
ha sido uno de los escollos que han
frenado el desarrollo económico y social del país.

Esta
situación, sin embargo, ha ido mejorando desde principios
de los 90. El Gobierno promovió reformas políticas
en temas clave como la financiación y la gestión
de proyectos, y dispuso fondos para la ampliación
y mejora de centrales eléctricas, autopistas, ferrocarriles,
correos y telecomunicaciones, aviación civil y almacenamiento
de agua.
De esta
forma, la inversión total en infraestructuras en
China alcanzó en 1998 los 33 billones de ptas., y
las estimaciones oficiales elevan esa cifra a 40 billones
de ptas. durante este año, 75 en 2004 y 134 para
el año 2010. La inversión global del Gobierno
español para el período 2000-2006 prevista
en el Plan de Infraestructuras asciende a 19 billones de
ptas.
>>
Mucho por hacer
A pesar de estas inversiones a gran escala, China no ha
cubierto aún algunas de sus necesidades más apremiantes:
- El
equilibrio entre la demanda y el suministro en algunos
sectores como energía, transporte o telecomunicaciones
es todavía coyuntural y a un bajo nivel.
- La
gestión de agua embalsada, la protección
del medio ambiente y las instalaciones de infraestructura
urbana se encuentran todavía en una situación
de claro
subdesarrollo
 |
| |
Más del 80% de las aguas residuales de áreas urbanas se vierte sin tratamiento alguno y el 90% de las ciudades chinas tiene sus fuentes de agua contaminadas. |
.
Unas
deficiencias que nos remiten, en definitiva, a los graves
problemas estructurales que afectan a las infraestructuras
del país. "Por eso, el Gobierno chino ha considerado
la inversión en infraestructuras como una prioridad
absoluta", explica Emilio Moreno, presidente de MQM.
Dada
la limitada capacidad presupuestaria del Estado, la participación
del capital extranjero será determinante
 |
| |
La inversión extranjera puede aportar al sector de las infraestructuras, además de valor/capital, una gestión moderna -con conceptos avanzados de eficiencia, calidad, mantenimiento, ingeniería financiera
- para grandes proyectos y servicios públicos. |
en los próximos años, gracias, en buena medida,
al proceso de apertura ineludible que supondrá para
China su ingreso en la Organización Mundial de Comercio
(OMC).
>>
Capital extranjero, una necesidad creciente
De acuerdo con el Catálogo
para Guiar la Inversión Extranjera en Industria
-documento normativo más importante asociado a este
tipo de operaciones-, la inversión directa extranjera
es bien recibida en casi todos los sectores de infraestructuras,
excepto en redes de distribución de electricidad,
de suministro urbano de agua potable y tratamiento de aguas
residuales, de gas y calefacción, correos y operación
de telecomunicaciones. Una situación que se liberalizará
previsiblemente tras la mencionada adhesión de este
país asiático a la OMC.
Estas
circunstancias han convertido a China en uno de los principales
receptores
 |
| |
En 1998, la inversión extranjera ascendió a 45.000 millones de dólares -Asia (más del 50%), UE (12%) y Estados Unidos (13%)-. A ello habría que sumar otros 14.000 millones de dólares de financiación de instituciones multilaterales, instituciones financieras de distintos gobiernos, bancos privados y mercados de valores internacionales. |
de inversión extranjera del mundo
y el primero entre los países en vías de desarrollo.
Aprovechando
esa política aperturista, muchas compañías
occidentales del sector han conseguido afianzar su presencia
en China, sobre todo las suministradoras -con plantas de
fabricación instaladas en el país- y empresas
de ingeniería civil Más cautelosa ha sido
la actitud respecto a la inversión en proyectos a
largo plazo y de construcción.
|