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América
Latina parece el mercado de moda para la expansión de las empresas españolas.
Sin ir más lejos, este año está previsto que más de tres billones de pesetas
crucen el Atlántico en forma de inversiones. Sin embargo, el comercio entre
España y América Latina no es todo lo fluido que se desearía. Existen diversos
escollos fiscales que el exportador debe conocer para optar por la estrategia
que minimice sus costes.

- Pocos convenios de doble imposición
Al contrario de lo que se podría suponer, España no
tiene firmados convenios para evitar la doble imposición
con todos los países latinoamericanos. De hecho, sólo tiene
suscritos tratados con cinco países: Argentina, Brasil,
México, Bolivia y Ecuador.
La existencia de convenios es fundamental cuando se quieren
repatriar rentas en forma de dividendos, intereses o cánones,
puesto que en estos tratados se fija la imposición máxima a
la que pueden estar sometidos estos flujos en el país de origen.
- Estrategia arancelaria
Tradicionalmente, América Latina ha penalizado mucho las
importaciones de productos procedentes de terceros países. Sin
embargo, en la actualidad, el arancel medio en América Latina se
sitúa entre el 10 y el 20%.
Una estrategia para minimizar el impacto arancelario pasa
obligatoriamente por conocer los diversos acuerdos y asociaciones
comerciales que tienen suscritos entre sí los diversos países
latinoamericanos: Tratado de Libre Comercio de América del Norte,
Mercado Común Centroamericano, Mercosur, etc.
Lo fundamental en cada caso es conocer si un producto español que
entra en un país puede circular luego libremente, o con aranceles
reducidos, hacia las otras naciones que formen la unión aduanera.
Que esto suceda así depende de si los diferentes países asociados
han firmado o no un Acuerdo de arancel externo común.
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El papel de Miami
Una
estrategia sumamente ventajosa para la expansión de la empresa española
por Latinoamérica es utilizar la ciudad de Miami como puente. (Ver "El
Exportador", edición papel, nº 19, abril). La filial que desde Miami
opera con los países latinoamericanos puede constituirse como una
Limited Liability Company (LLC), y así se consigue aún otro ahorro fiscal:
este tipo de entidad está exento de pagar impuestos en Estados Unidos
siempre y cuando no realice negocios dentro de territorio norteamericano
y sus participantes sean no residentes. Por lo tanto, esta LLC se puede
convertir en una intermediaria de la filial española para sus operaciones
con América Latina que compra los productos en España y los vende al
otro lado del Atlántico.
Información
extraída de un artículo elaborado por:
Manuel Pavón & Asociados
e-mail: info@mpavon-as.es
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