Cuenta la historia que Xosé Manuel Seivane, hijo de un ebanista y por tanto artesano, construyó su primera gaita a los 18 años y consiguió recuperar melodías antiguas gracias al buen oído de su madre, que le cantaba las canciones que había oído de niña para que luego las pudiera interpretar con el instrumento insignia de la cultura gallega. ¡Qué combinación tan estupenda! Unas manos hábiles y un fino oído que han dado lugar a otra con no menos valor: la unión entre tradición e innovación. En el taller de gaitas que heredaron los hijos de Xosé Manuel, Álvaro y Xosé, se trabaja por mejorar los pequeños defectos de la gaita. Entre los progresos, se encuentra la creación del Seipal, que es una caña hecha de material sintético que no se desafina con la variación de la temperatura, como le ocurre a las cañas tradicionales.

Su interés por incorporar los adelantos de las nuevas tecnologías a su actividad les ha llevado también a crear una tienda virtual, desde donde las distribuyen a todo el mundo. No sólo permite a los músicos adquirir sus instrumentos por Internet, sino que también les permite personalizarlos. ¿Madera de boj, cocobolo o palo santo? ¿Ronco, punteiro o chillón de palleta? ¿Funda de terciopelo, brocado o lino? Los gaiteros del mundo están de suerte. ELENA SOLERA MUÑOZ