La historia reciente de México es inabordable sin tener en cuenta lo que ocurrió en el país azteca en 1994. En esa fecha comenzó el renacimiento mexicano, coincidiendo curiosamente con la peor crisis económica en la historia del país, que redujo su Producto Interior Bruto (PIB) a casi la mitad y disparó la inflación de un 7% a un 52%. Pero también en ese año entró en vigor el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, (NAFTA, en sus siglas en inglés), que permite el acceso al mercado de los Estados Unidos y Canadá en condiciones de socio preferencial y que muchos consideran uno de los grandes motores del resurgimiento mexicano.

Sin embargo, la bonanza económica no ha beneficiado a todos por igual. Además, el buen desempeño de la economía mexicana se ve amenazado en la actualidad por la crisis internacional que tiene su epicentro en los Estados Unidos, destino del 80% de las exportaciones del país azteca y origen del 50% de sus importaciones.

Pero la crisis en el vecino del norte no es el único inconveniente al que se enfrenta el actual Gobierno de Felipe Calderón: los ingresos tributarios apenas suponen el 43% de los ingresos totales y un 9,5% del PIB, muy por debajo de la media de los países de la OCDE. Y a esto hay que sumarle la dependencia de los impuestos procedentes del petróleo, principal ingreso del Gobierno pese a que México ha visto reducida su producción drásticamente en los últimos años. Por otra parte, la falta de inversión en sectores clave como el energético y la escasa flexibilidad laboral son otros de los problemas que aún quedan por solucionar.

Una apuesta por el exterior
Desde la década de los ochenta México ha experimentado un espectacular proceso de apertura económica y comercial, iniciado en 1986 con su adhesión al GATT, y que en la actualidad se traduce en una amplia red de acuerdos comerciales que hacen de este país una excelente plataforma tanto para la exportación como la importación. Por su parte, resulta reseñable que entre sus socios se encuentran las naciones con mayor nivel de ingresos del mundo, como los Estados Unidos, Canadá o Japón, además de los miembros de la Unión Europea. Esto convierte a México en una de las economías más abiertas de América Latina.

En concreto el NAFTA supone una gran oportunidad para determinados sectores, como el de automoción o el automóvil, la tercera partida más importante entre las exportaciones españolas al gigante latinoamericano. Esto se debe a la integración de la producción entre México y los Estados Unidos. “Gran parte de las piezas que fabricamos van directamente a plantas de los Estados Unidos, y aunque la mayor parte de nuestra producción se entrega en plantas mexicanas, los automóviles que se montan en estas plantas son en su mayoría para el mercado NAFTA, y la mayor proporción se vende en los Estados Unidos. De hecho los precios se negocian en su mayoría en dólares y no en pesos mexicanos”, comenta Mikel Orbegozo, director comercial para la división americana de CIE Automotive, una empresa española de componentes para automóviles que desembarcó en el país hace seis años.

Sin embargo, existen aún ciertos inconvenientes que hacen que las empresas radicadas en México no puedan aprovecharse del todo de las oportunidades que ofrece este mercado. Muchas carreteras se encuentran aún en mal estado por la falta de inversión y por la descoordinación entre el Gobierno central y las distintas administraciones locales. Y algo similar ocurre con los aeropuertos, que carecen de la capacidad necesaria para absorber el creciente número de viajeros.

Para solventar este problema, Felipe Calderón ha impulsado el Programa Nacional de Infraestructuras (PNI), un plan gubernamental de obra pública con un presupuesto de 250.000 millones de dólares (unos 160.700 millones de euros) entre 2007 y 2012 y que pretende convertir a México en la primera plataforma logística que conecte los Estados Unidos con las economías emergentes del Pacífico, además de que aspira a multiplicar el número de mexicanos con teléfono y acceso a Internet, pasando en este último servicio de los actuales 20 millones de usuarios a 70 millones cuando finalice el PNI.

Destino privilegiado para los españoles
México se ha convertido en uno de los destinos preferentes de la inversión española fuera de la Unión Europea. Matilde Climent Guimerá explica que: “En materia comercial, nuestra relación bilateral se encuentra en máximos históricos, por encima de los 6.000 millones de euros en 2007. La entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio México-UE en julio de 2000 y, sobre todo, la creciente presencia inversora española en el país han contribuido al aumento de nuestros intercambios. Sin embargo, la cuota de mercado española en México es muy modesta, sólo un 1,3 % aunque ha venido aumentando en los últimos años”. En el plano de las inversiones, España fue pionera en la firma de un Acuerdo de Promoción y Protección de Inversiones (APRI) con el país latinoamericano.

Además, no se puede perder de vista el cambio en la estructura de de la IED que recibe el país azteca a favor de la inversión directa a largo plazo. Este cambio se debe en gran medida a la importante actividad en materia de atracción de inversiones extranjeras llevada a cabo por la administración central y por los gobiernos de los Estados; por la privilegiada situación geográfica del país y la red de acuerdos comerciales, así como a la existencia de una legislación abierta, pese a que siguen existiendo sectores reservados y otros sobrerregulados.

Sin embargo, estos flujos siguen concentrándose en México D.F. y en los Estados del norte. “Hay que tener en cuenta que México es un país muy grande, con 4 ó 5 núcleos urbanos importantes. El primero es México D.F. y su área de influencia, que llega hasta unos 200 kilómetros a la redonda, y que concentra el 45% del PIB total del país. Pero también hay otros núcleos interesantes como la franja fronteriza con los Estados Unidos, que es sobre todo un centro maquilador. No hay que olvidar que sólo con estar presentes en la capital estás en la mitad de la economía mexicana. Hay casos de empresas que van a otras zonas si llegan a México orientadas sobre todo a las maquilas o a la fabricación de otro tipo de productos”, señala Luis Uranga, director general de Mur Consulting, una consultora española que opera en México desde 2003.

Algunos inconvenientes
Las empresas que comienzan su proceso de internacionalización en México pueden encontrarse con diversos tipos de dificultades. “Los procesos burocráticos son en ocasiones más complejos y, si no se conoce bien el sistema, se puede llegar a tardar hasta 6 meses en registrar una filial. Por el contrario, si se conoce el sistema, puede resolverse en unos 45 días, que es lo que se tarda en España, con un coste de alrededor de 3.500 euros”, señala Uranga.

Las aduanas representan otro inconveniente: “Son muy estrictas a nivel normativo. A pesar de la progresiva apertura del mercado mexicano hacia el exterior, es cierto que existen normas complejas a nivel técnico y normativo que pueden crear ciertas trabas y dificultades cuando se comienza a exportar”, continúa el director general de Mur Consulting.

Por otra parte, la mano de obra cualificada escasea, algo que el Gobierno actual busca revertir en el largo plazo con el incremento del gasto en educación.

Así y todo, desde la Oficina Económica y Comercial se insiste en que ya existe una implantación de grandes y medianas empresas españolas en sectores estratégicos como el financiero, el turístico, la energía o la construcción, y que ese proceso se ha producido con extremado gradualismo y cautela por lo que se observa una excelente predisposición hacia España y las empresas españolas. “La imagen es muy positiva. Los mexicanos son grandes productores, sobre todo de calzado, pero prefieren el producto español porque lo consideran de mejor calidad”, cuenta María Isabel Penas, directora de la empresa de ropa infantil Nanos, coincidiendo con muchos de los empresarios españoles que han desembarcado en México. Maite Pavón, gerente de consultoría internacional del Consorcio Hospitalario de Cataluña, señala: “En nuestro caso ser españoles nos ha ayudado debido a que nuestro sistema sanitario es conocido y respetado en México”.

En el país azteca se conocen muchas otras cosas de España aparte del Real Madrid y del FC Barcelona, lo que despeja el camino para empresas de diversas actividades. “Los sectores más importantes son el eléctrico, el de la distribución y el turístico. También son muchas las empresas que prestan servicios a grandes multinacionales españolas y que llegan a México por el efecto arrastre de estas grandes compañías que se implantan en el país”, apunta Uranga.

De este modo, con el camino allanado y una economía en pleno resurgimiento, México se presenta como un país que hay que tomarse muy en serio no sólo como la puerta de entrada a los Estados Unidos, sino como un mercado en sí mismo muy receptivo con casi todo lo que llegue desde la madre patria.

Atentos a……
• Compras del Sector Público. Las entidades públicas que mayor número de licitaciones y monto de contratación concentran son la Secretaría de Comunicaciones y Transporte (SCT), la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (PEMEX). El sector público demanda desde bienes de consumo tales como combustibles o medicamentos hasta bienes de capital como equipos de perforación petrolera, plataformas marinas y equipos eléctricos de potencia y líneas de transmisión. En servicios, los más demandados son el mantenimiento y arrendamiento de equipo de oficina, mantenimiento de instalaciones, vigilancia, servicios de análisis, diseño y mantenimiento de sistemas.

• Sectores con demanda potencial de importaciones. Es importante tener en cuenta que el enorme potencial exportador de México es dependiente de insumos y bienes intermedios importados, por lo que el suministro de este tipo de productos a las empresas exportadoras mexicanas representa una buena oportunidad. Así, cabe destacar la maquinaria y equipo de todo tipo, el sector automotriz, electrónico, el material y equipo eléctrico y la fundición de hierro y acero, entre otros, que se encuentran entre los primeros capítulos de la importación mexicana.

• Concesiones, privatizaciones y otras. El Programa Nacional de Infraestructuras 2007-2012 supone una inversión base requerida de 2,5 billones de pesos entre inversión privada y pública, que se destinarán a carreteras, puertos, ferrocarriles y telecomunicaciones. Con ello la inversión en este sector alcanzará el 4% del PIB por año durante ese periodo, el doble del promedio de los últimos años.

En esta misma línea, Calderón ha anunciado la creación del Fondo Nacional de Infraestructura que operará como un fideicomiso público constituido en el Banco Nacional de Obras y Servicios Públicos (BANOBRAS) que pasa a constituirse como eje rector del Plan Nacional de Infraestructuras.

Además, para 2008 el Gobierno ha estimado una inversión en vivienda social de unos 281.000 millones de pesos (más de 25.700 millones de dólares) y la concesión de más de 1.200.000.

• Sectores con demanda potencial de inversión extranjera. En México existe demanda potencial de inversión extranjera en prácticamente todos los sectores. De hecho en la página ProMéxico en el apartado de “oportunidades de inversión” se listan por sectores demandas concretas, entre los que se encuentran la de materiales de construcción, energía, alimentos y bebidas, equipamiento industrial, logística, metalmecánica o turismo. El interés global de la administración mexicana se encuentra en la atracción de inversión en sectores de alto valor añadido por el efecto beneficioso que para el país y sus empresas tiene la tecnología y conocimiento que esas empresas aportan.

México en cifras

Documentación
Country Report: México
The Economist Intelligence Unit (EIU), julio 2008, 22 págs.: en inglés.

Country Profile: México
The Economist Intelligence Unit (EIU), 2008, 50 págs.: en ingles.

Informe Económico y Comercial: México
Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en México, abril 2008, 42 págs.: en castellano.