LIBIA
De la sombra a la luz  


Desde el cambio de actitud del líder libio Muammar El-Gadafi con respecto a Occidente a partir de 1999, que tuvo como contrapartida el que la ONU y EEUU pusieron fin al embargo, la economía libia comenzó a respirar de nuevo, tras años de asfixia y aislamiento internacional.

En Libia se observa, desde hace ocho años, un intento serio de cambio en el sistema económico, de una economía estatalizada a otra de libre mercado, aunque con todas las rémoras y dificultades que ello plantea: desde una cierta oposición interna hasta la propia falta de experiencia y de una estrategia bien dirigida y organizada. En definitiva, un evidente cambio de clima “en medio de una falta de continuidad en las ideas y en las acciones, consecuencia de una falta general de planificación”, en palabras de Ángel Arredondo, consejero económico y comercial de la Embajada de España.

Libia igual a petróleo
Desde 2003, el crecimiento ha sido continuo, y se ha visto acompañado por una progresiva liberalización económica, centrada en la paulatina, aunque lenta, disminución del peso del sector público y un mayor campo de acción para la empresa privada.

El verdadero motor de la economía libia es, sin duda, el sector de hidrocarburos. Libia nada literalmente en petróleo y posee también unas enormes reservas de gas. Además, el gas natural comienza ahora a ser explotado tras la reciente apertura, por parte del Gobierno libio, del proceso de subasta de derechos de exploración.

Con la mayor parte de las variables económicas bajo control, el mayor problema para la economía libia reside en su capacidad para generar empleo y absorber el enorme incremento de la población activa (un 3,5% anual). La solución al problema requiere una diversificación de la economía (crecimiento fuera del sector de hidrocarburos) y una privatización de la misma, ya que el sector público no puede incrementar el número de sus empleados. Ángel Arredondo afirma que “el sector de la construcción es el que más está creciendo”.

Sobre el papel
En principio, el acceso al mercado para un gran número de productos, tanto de alimentación como de consumo e incluso bienes de equipo individualizados, no presenta grandes dificultades administrativas. Desde la Oficina Económica y Comercial en Trípoli, se destaca que “no existen aranceles, salvo para un pequeño número de productos muy concretos. La única peculiaridad es la exigencia de un agente local para la venta en Libia de aquellos productos que puedan requerir un servicio posventa (normativa de enero de 2007)”. Sobre la necesidad de un agente local (un asunto que ha preocupado mucho a los exportadores al mercado libio) “parece extenderse el rumor de que la normativa finalmente no está en vigor, aunque en realidad no se sabe con certeza”, afirma el consejero Ángel Arredondo. Esta fluctuante aplicación de la normativa vigente, que no solo se produce en este caso, crea cierta inseguridad jurídica, que puede retraer tanto al sector exportador como al inversor.

El asunto se complica
Las complicaciones de Libia tienen más que ver con las propias condiciones de la economía, todavía dominada en gran parte por el sector público, la falta de estructuras del mercado, la propia idiosincrasia local o la inexperiencia empresarial.

Introducirse en el mercado libio es arduo y requiere una inversión considerable de tiempo y recursos. Pero se pueden obtener resultados satisfactorios si el exportador está dispuesto a ir hasta allí pensando en el medio y largo plazo y no en un resultado inmediato. Por otra parte, las empresas y organizaciones libias son poco dadas a mantener correspondencia sobre sus operaciones, lo que hace imprescindible viajar a Libia con cierta frecuencia, al menos hasta que la empresa exportadora esté bien establecida.

Una de las mayores dificultades -que reconocen los propios empresarios libios- es la ausencia de una información comercial de calidad. No existen estadísticas o son poco útiles ni tampoco estudios sectoriales, y los organismos intermedios (cámaras de comercio, asociaciones empresariales…) o brillan por su ausencia o tienen escasa operatividad.


Burocratización
Otra dificultad del mercado libio, en palabras de Santiago Ferrer, jefe de exportación de Saint-Gobain Isover, compañía fabricante de aislamientos para la industria y la edificación, “se encuentra en la excesiva burocracia de las empresas y organismos públicos, lo que pone trabas a una relación comercial fluida y abierta.

Además, existe una tendencia por parte del sector público libio a cambiar unilateralmente las especificaciones de un proyecto para el cual se ha organizado un concurso y ha sido ya adjudicado. Esta falta de claridad genera el riesgo.

En muchas empresas libias, sobre todo en las privadas, existe también escasa solvencia y aparecen con cierta frecuencia problemas de liquidez. Esto ocurre por su reducido tamaño, sus recursos financieros limitados, su creación poco formalizada y porque su censo cambia muy fácilmente (lo que hace recomendable la utilización de carta de crédito irrevocable y confirmado).

Es general, entre los exportadores españoles que se acercan a Libia, la queja por las dificultades en la obtención del visado para realizar viajes de prospección y promoción comercial. El período de obtención es muy largo y no existen prácticamente los visados con varias entradas y salidas. El problema es real, desde luego, y a ello se une la falta de un vuelo directo desde España.

Distribución en mantillas
La escasa trayectoria de la economía de mercado en Libia hace que el sistema de distribución privado se encuentre muy poco desarrollado. El proceso está empezando. Hasta ahora el sector público era el que lo compraba todo y lo distribuía después desde puntos centrales al resto de los operadores. Ahora están surgiendo nuevos importadores, nuevas fuentes de suministro, y van apareciendo empresarios que van tocando distintos productos y que parecen irse configurando como un posible distribuidor, pero es prematuro hablar todavía de canales de distribución.

La práctica de funcionamiento de intermediarios comerciales profesionales, tales como agentes, representantes y distribuidores, es escasa, aunque la situación de estos intermediarios ya está sujeta a una normativa específica. Pero no existe, por ejemplo, un colegio de agentes comerciales ni nada que se le parezca. El agente puede ser el primero que aparezca y que alega buenos contactos y se siente capaz de vender el producto.

Cualquier producto menos el alcohol
Libia es un mercado que presenta oportunidades en casi todos los sectores, aunque en opinión de Ángel Arredondo, consejero económico y comercial de la Embajada de España, “si hablamos de productos de consumo, el mercado es todavía pequeño y poco desarrollado. Yo creo que la gran oportunidad de Libia está en todo lo que se refiere a proyectos o suministros para proyectos, y ahí estamos hablando ya principalmente de productos industriales. Libia tiene que comprar e invertir mucho, yo diría que desproporcionadamente con respecto a su población, porque al país le hace falta de todo, especialmente en obras de infraestructura”.

El sector de los hidrocarburos absorbe una enorme cantidad de bienes de equipo y toda clase de inputs y servicios: tubería, equipos para manipulación de fluidos, ingeniería, productos químicos…. El sector eléctrico es uno de los más interesantes para las empresas españolas, ofreciendo oportunidades en transmisión y distribución, equipos y elementos para generación (sobre todo en ciclo combinado) y transmisión, aparellaje, etc.

En cuanto a las infraestructuras, las necesidades en este campo son enormes. Libia necesita carreteras, plantas de desalación y de tratamiento de aguas, proyectos de irrigación, de telecomunicaciones, etc.

Existen también posibilidades para equipos hospitalarios y consumibles, equipos y elementos de transporte, vehículos, equipos para agricultura y ganadería, inputs para estos dos últimos sectores (insecticidas, fertilizantes, piensos…), equipos y elementos para pequeñas industrias o talleres de reparación, también para la industria pesquera y tratamiento del pescado, y equipos educativos, entre otros muchos.

En el ámbito de los bienes de consumo, los productos más interesantes serían los de alimentación, zumos y otras bebidas no alcohólicas, así como los productos farmacéuticos y veterinarios

Buena predisposición hacia España
Taibun, que significa buena gente, recta y honesta: eso es lo que pensamos de los españoles; y de sus productos se aprecia sobre todo la calidad. Otros países acumulan malentendidos con Libia, pero con España no hay zonas oscuras. Por tanto, las circunstancias son favorables para la presencia hispana en este mercado, pero los españoles no han cocinado todavía su parte del pastel”, afirma con cierto tono de decepción Hussein Darrat.

Libia es probablemente el segundo país africano en PIB per cápita (en paridad de poder adquisitivo) por detrás de Sudáfrica. Los altos precios del crudo han determinado fuertes ingresos en divisas en los últimos años, por lo que su capacidad de compra de productos del exterior ha aumentado considerablemente. De hecho, la importación libia en 2006 se incrementó en un 31%.

Tradicionalmente, el primer suministrador de bienes a Libia ha sido Italia. Sin embargo, se aprecia inmediatamente el descenso porcentual de la exportación italiana, y un incremento de la exportación de otros países como Alemania, China, Túnez, etc. Desgraciadamente, la exportación española no ha participado significativamente en este nuevo reparto.

El fuerte desequilibrio comercial bilateral (con una tasa de cobertura para España de un ínfimo 3,17%) tiene su explicación evidente y hasta lógica en la exportación de hidrocarburos por parte de Libia, pero lo que está ocurriendo es que, a su vez, nuestras ventas no solo no aumentan sino que disminuyen, y ello en pleno período de apertura económica del país norteafricano. ¿Desinterés?, ¿falta de visión?, ¿demasiados obstáculos?.

Los importadores libios, sin embargo, aprecian sobremanera el producto español y están muy interesados en él. Por ello, y con cierta unanimidad, los agentes y representantes libios se lamentan de la falta de flexibilidad de las empresas españolas para con sus distribuidores en el país.

Libia sigue quedando lejos
La presencia in situ de empresas españolas es muy escasa en el mercado libio. Parece que interesan más otros países del Magreb, como Marruecos o Argelia, a pesar de las grandes posibilidades que abre el nuevo proceso de apertura económica y comercial del país.

  • REPSOL YPF
    La petrolera española lleva en Libia desde los años 70 (la antigua Hispanoil) desarrollando actividades de exploración y producción de petróleo. Es el mayor productor internacional del mercado libio, solo por detrás de la empresa nacional NOC.

  • ROCA
    La compañía española está presente en Libia a través de su representante y distribuidor Zarrugh Co., que comercializa tanto su gama alta como su gama económica. La calidad de sus instalaciones es sorprendente para un mercado como el libio, y poco tiene que envidiar a cualquier establecimiento europeo.

  • HIMOINSA
    Este fabricante de generadores eléctricos llegó al mercado en 2002 a través de la Feria Internacional de Trípoli. Desde 2003, dispone de un agente oficial con base en la capital libia, que distribuye la maquinaria y ofrece un servicio técnico completo.
  • GRUPO TAURUS
    Mantiene una presencia continua en el mercado libio desde hace varios años. Con su presencia en la feria en 2007, la enseña, única española de su sector en el mercado libio, espera relanzar sus cifras de negocio para acercarlas a las que obtiene en el resto de los países del norte de África.

  • REINADECO
    La empresa valenciana fabricante de tejidos para tapicería, decoración, cortinas y ropa de4 cama aterrizó en Libia hace cinco años. Vende a través de su distribuidor, que posee varias tiendas al detall, y este a su vez vende a otras tiendas del sector.

Documentación
Country Report: Libya
The Economist Intelligence Unit (EIU), julio 2007, 28 págs; en inglés

Country Profile: Libya
The Economist Intelligence Unit (EIU), 2007, 56 págs; en inglés

Monográficos país: Libia
Monográficos, en español