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De la sombra a la luz |
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En Libia se observa, desde hace ocho años, un intento serio de cambio en el sistema económico, de una economía estatalizada a otra de libre mercado, aunque con todas las rémoras y dificultades que ello plantea: desde una cierta oposición interna hasta la propia falta de experiencia y de una estrategia bien dirigida y organizada. En definitiva, un evidente cambio de clima “en medio de una falta de continuidad en las ideas y en las acciones, consecuencia de una falta general de planificación”, en palabras de Ángel Arredondo, consejero económico y comercial de la Embajada de España.
El verdadero motor de la economía libia es, sin duda, el sector de hidrocarburos. Libia nada literalmente en petróleo y posee también unas enormes reservas de gas. Además, el gas natural comienza ahora a ser explotado tras la reciente apertura, por parte del Gobierno libio, del proceso de subasta de derechos de exploración. Con la mayor parte de las variables económicas bajo control, el mayor problema para la economía libia reside en su capacidad para generar empleo y absorber el enorme incremento de la población activa (un 3,5% anual). La solución al problema requiere una diversificación de la economía (crecimiento fuera del sector de hidrocarburos) y una privatización de la misma, ya que el sector público no puede incrementar el número de sus empleados. Ángel Arredondo afirma que “el sector de la construcción es el que más está creciendo”.
Introducirse en el mercado libio es arduo y requiere una inversión considerable de tiempo y recursos. Pero se pueden obtener resultados satisfactorios si el exportador está dispuesto a ir hasta allí pensando en el medio y largo plazo y no en un resultado inmediato. Por otra parte, las empresas y organizaciones libias son poco dadas a mantener correspondencia sobre sus operaciones, lo que hace imprescindible viajar a Libia con cierta frecuencia, al menos hasta que la empresa exportadora esté bien establecida. Una de las mayores dificultades -que reconocen los propios empresarios libios- es la ausencia de una información comercial de calidad. No existen estadísticas o son poco útiles ni tampoco estudios sectoriales, y los organismos intermedios (cámaras de comercio, asociaciones empresariales…) o brillan por su ausencia o tienen escasa operatividad.
Además, existe una tendencia por parte del sector público libio a cambiar unilateralmente las especificaciones de un proyecto para el cual se ha organizado un concurso y ha sido ya adjudicado. Esta falta de claridad genera el riesgo. En muchas empresas libias, sobre todo en las privadas, existe también escasa solvencia y aparecen con cierta frecuencia problemas de liquidez. Esto ocurre por su reducido tamaño, sus recursos financieros limitados, su creación poco formalizada y porque su censo cambia muy fácilmente (lo que hace recomendable la utilización de carta de crédito irrevocable y confirmado). Es general, entre los exportadores españoles que se acercan a Libia, la queja por las dificultades en la obtención del visado para realizar viajes de prospección y promoción comercial. El período de obtención es muy largo y no existen prácticamente los visados con varias entradas y salidas. El problema es real, desde luego, y a ello se une la falta de un vuelo directo desde España.
La práctica de funcionamiento de intermediarios comerciales profesionales, tales como agentes, representantes y distribuidores, es escasa, aunque la situación de estos intermediarios ya está sujeta a una normativa específica. Pero no existe, por ejemplo, un colegio de agentes comerciales ni nada que se le parezca. El agente puede ser el primero que aparezca y que alega buenos contactos y se siente capaz de vender el producto.
El sector de los hidrocarburos absorbe una enorme cantidad de bienes de equipo y toda clase de inputs y servicios: tubería, equipos para manipulación de fluidos, ingeniería, productos químicos…. El sector eléctrico es uno de los más interesantes para las empresas españolas, ofreciendo oportunidades en transmisión y distribución, equipos y elementos para generación (sobre todo en ciclo combinado) y transmisión, aparellaje, etc. En cuanto a las infraestructuras, las necesidades en este campo son enormes. Libia necesita carreteras, plantas de desalación y de tratamiento de aguas, proyectos de irrigación, de telecomunicaciones, etc. Existen también posibilidades para equipos hospitalarios y consumibles, equipos y elementos de transporte, vehículos, equipos para agricultura y ganadería, inputs para estos dos últimos sectores (insecticidas, fertilizantes, piensos…), equipos y elementos para pequeñas industrias o talleres de reparación, también para la industria pesquera y tratamiento del pescado, y equipos educativos, entre otros muchos. En el ámbito de los bienes de consumo, los productos más interesantes serían los de alimentación, zumos y otras bebidas no alcohólicas, así como los productos farmacéuticos y veterinarios
Libia es probablemente el segundo país africano en PIB per cápita (en paridad de poder adquisitivo) por detrás de Sudáfrica. Los altos precios del crudo han determinado fuertes ingresos en divisas en los últimos años, por lo que su capacidad de compra de productos del exterior ha aumentado considerablemente. De hecho, la importación libia en 2006 se incrementó en un 31%. Tradicionalmente, el primer suministrador de bienes a Libia ha sido Italia. Sin embargo, se aprecia inmediatamente el descenso porcentual de la exportación italiana, y un incremento de la exportación de otros países como Alemania, China, Túnez, etc. Desgraciadamente, la exportación española no ha participado significativamente en este nuevo reparto. El fuerte desequilibrio comercial bilateral (con una tasa de cobertura para España de un ínfimo 3,17%) tiene su explicación evidente y hasta lógica en la exportación de hidrocarburos por parte de Libia, pero lo que está ocurriendo es que, a su vez, nuestras ventas no solo no aumentan sino que disminuyen, y ello en pleno período de apertura económica del país norteafricano. ¿Desinterés?, ¿falta de visión?, ¿demasiados obstáculos?. Los importadores libios, sin embargo, aprecian sobremanera el producto español y están muy interesados en él. Por ello, y con cierta unanimidad, los agentes y representantes libios se lamentan de la falta de flexibilidad de las empresas españolas para con sus distribuidores en el país.
Country Profile: Libya Monográficos país: Libia
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