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TRAS LAS HUELLAS DE... FAL
El mundo a sus pies | 1 | 2 |


Si usted sufriese un percance en Dubai y los bomberos tuviesen que acudir en su ayuda, las botas que calzaría la brigada llevarían la insignia de una marca española: Fal Seguridad. Si además, decidiese pasar unas tranquilas vacaciones en las inmediaciones del paradisíaco lago Kaindy en el sudeste de Kazajistán, dé por seguro que se cruzará con más de un aficionado al senderismo equipado con un calzado que le resultará muy familiar, las populares Chiruca de Calzados Fal. Estas dos situaciones, consecuencia directa de un mundo en el que el comercio internacional se ha convertido en el mejor embajador de un país, son posibles gracias a la iniciativa y arrojo de Fal. Esta compañía familiar con sede en Arnedo se dedica, desde hace más de cuatro décadas, al diseño y fabricación de calzado. En la actualidad, el grupo Fal está constituido por dos empresas: Fal Seguridad, especializada en el equipamiento para profesionales, y Calzados Fal, que con la marca Chiruca a la cabeza lidera el mercado nacional de calzado de montaña, senderismo y caza.

La localidad riojana de Arnedo es, junto con Alicante, Almansa y Mahón, uno de los grandes epicentros del sector del calzado en España. En la década de los años 40, la disolución de una empresa alpargatera instalada en la zona, que daba trabajo a más de 1.800 operarios, especializó a la población autóctona en la manufactura del calzado. Setenta años más tarde, aún subsiste en Arnedo un total de sesenta firmas relacionadas directa o indirectamente con el mundo del zapato. Nombres tan conocidos en el mercado como Callaghan o Fluchos han nacido en este municipio de apenas 15.000 habitantes. Manuel Abad, actual gerente de Fal Seguridad y cabeza visible de las actividades de promoción del grupo, supo desde muy pequeño a qué dedicaría su vida profesional. Tanto él como su hermano, Carlos Abad, gerente de Calzados Fal, vieron crecer la empresa familiar gracias a la iniciativa paterna. “Mi padre, Manuel Abad Sanz, ha sido el auténtico motor de la compañía. Su actitud, dinámica y emprendedora, ha sido el verdadero artífice de lo que en estos momentos es la empresa. De hecho, a pesar de estar jubilado sigue muy de cerca cada paso que damos”, apunta Manuel Abad.

Manuel Abat
(Gerente de FAL))

Desde la fundación de la empresa original en 1965 de la mano de tres socios, entre los que se encontraba el padre de los actuales gerentes, Fal ha tenido que superar una profunda reconversión de su idea de negocio, y la ya mencionada separación del grupo en dos enseñas independientes. “Cuando Fal abrió sus puertas ofrecía un calzado capaz de resistir las duras condiciones de trabajo. Eran zapatos prácticamente irrompibles y botas para los labradores que trabajaban en la comarca”. Hacia 1970, Manuel Abad, padre, se hizo con el control total de la empresa e incorporó las máquinas de inyección de termoplásticos a la producción, sustituyendo a las rudimentarias máquinas de vulcanizado para fijar el cuerpo de la zapatilla al piso. La adquisición de esta nueva maquinaria permite a Fal pasar a producir un calzado deportivo de bajo precio pero de calidad, que encontraba en las grandes cadenas de distribución a sus principales clientes. Según los registros de Fal, cada almacenista adquiría una media de 50.000 pares al año. La fábrica de Arnedo era capaz de manufacturar cada día cerca de 14.000 pares destinados casi exclusivamente al mercado nacional. En aquel momento, la cuota de exportación de Fal se limitaba a la vecina Francia y en cantidades poco relevantes.

No será hasta la incorporación del cosido como nuevo método de fabricación y la inyección de poliuretano y PVC a mediados de los 80, cuando Fal diversifique su actividad y se abra a nuevos mercados. “La empresa comenzó a trabajar con firmas tan prestigiosas como Dassler-Puma, Levi Strauss & Co. o la francesa Pautagas gracias a su inversión continua en maquinaria y a la mejora de los sistemas de fabricación”, explica Manuel Abad. En paralelo, Fal tampoco había olvidado su vinculación con el mundo del calzado técnico y profesional, convirtiéndose, a lo largo de esa década, en uno de los principales suministradores de equipamiento para las fuerzas armadas y cuerpos de seguridad del Estado.

Dando vida a una marca
“En 1987 mi padre se plantea la adquisición de la marca Chiruca, la cual llevaba 15 años fuera del mercado. Pensó que el nombre era perfecto ya que el español de a pie asociaba -y asocia- en su mente el nombre de Chiruca con el significado de botas resistentes. Durante los años 60 y 70, la juventud española había utilizado este tipo de calzado y hasta el general Franco aparecía en las cacerías equipado con ellas”, apunta Manuel Abad. El tiempo demostró que la intuición del fundador de Fal no era equivocada. Antes de la entrada en los años 70 del denominado calzado blanco (deportivas de color blanco de marcas como Adidas o Puma) y según estudios de la época, el 80% de los españoles -campesinos, obreros, estudiantes y militares, en su mayor parte- habían utilizado en algún momento de su vida unas Chiruca. Sin embargo, las nuevas tendencias y los cambios en la moda apartaron a las populares botas del mercado. “Cuando quisimos hacernos con la marca, nos encontramos con que, por cuestión sentimental, los nietos del ingeniero catalán que había diseñado las botas durante la Primera Guerra Mundial no querían desprenderse de ella. Ante este panorama, decidimos proponerles una nueva alternativa: cedernos la licencia de uso de la marca Chiruca durante un tiempo limitado”. A través de esta opción, Fal retoma la explotación de las botas sin introducir grandes cambios en un primer momento respecto a las originales. Es decir, un producto muy sencillo con suela de caucho, loneta y serraje. A partir de ese momento, las botas Chiruca se situarán bajo la marca paraguas de Calzados Fal -aunque no será hasta 2002 cuando Fal se haga con la propiedad íntegra de la marca-.

La incorporación de Chiruca significó el paso necesario para la reconversión del modelo de negocio de la empresa riojana. Chiruca obligó a Fal a asumir nuevos retos en un momento crucial para la compañía: “A principios de los 90 ya no resulta rentable fabricar marcas blancas en España ya que, por la mitad del coste, se podía acudir a grandes centros de producción del Sudeste Asiático. Así, decidimos sustituir nuestro calzado de gama media-baja por una apuesta más arriesgada y pasarnos al calzado para practicar deporte al aire libre de calidad, un paso que ya estábamos dando en la producción de equipamiento de seguridad”.

Con la decisión adoptada, Fal decide acudir a diseñadores y especialistas externos que asesoren y se hagan responsables de las colecciones. “Si quieres introducirte en un sector dominado por las grandes firmas, estás obligado a acudir de la mano de los mejores y por ello, desde el inicio de nuestra andadura con Chiruca, apostamos por contar con un equipo de diseñadores italianos con notable experiencia en equipamiento para la práctica de deportes de montaña”. Manuel Abad señala que “descontando las grandes casas norteamericanas, Italia y Alemania son los dos mercados de referencia del sector, en los que el gusto por el deporte al aire libre se encuentra muy extendido entre la población desde hace décadas”.

Los esfuerzos de Fal pronto se verán recompensados. En 1992 los riojanos logran un acuerdo con la firma norteamericana W.L. Gore y Asociados, a través del cual la membrana impermeable y transpirable Gore-Tex puede ser incorporada en la fabricación de sus botas. A partir de ese momento, las dos colecciones que Fal lanza al año de Chiruca se encuentran equipadas con esta membrana, convirtiéndose en una de sus principales señas de identidad. “El ingreso de Fal como socio de W.L. Gore nos ha permitido afianzarnos como una marca privilegiada en el sector. En estos momentos, en España, además de nuestra enseña, solo hay otras tres empresas de calzado con licencia para incluir Gore-Tex en sus zapatos”.

A pesar de las opiniones encontradas que genera el Sudeste Asiático en la manufactura del zapato, Chiruca ha sabido sacar lo mejor de él: “no acudiríamos a producir a China ni locos, no va con nuestra idea de negocio. Sin embargo, existen países como Vietnam -en el que estamos implantados- que cuentan con una larga tradición en el mundo del calzado y del cual hemos aprendido mucho para la fabricación de ciertas líneas de producto”. En la actualidad, las sandalias de la firma son la única manufactura que se produce fuera de la fábrica en Arnedo, “y lo hacemos con las mismas garantías de calidad que aquí”, concluye Abad.

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