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La utilización de la figura de un agente o distribuidor en los mercados exteriores resulta relativamente sencilla, práctica y no muy costosa. Es la fórmula que suelen utilizar las empresas que se introducen por primera vez en un mercado, especialmente si son pymes.
El distribuidor es un intermediario que importa los productos, es decir, toma posesión de la mercancía, y luego la revende a los clientes finales dentro de una determinada zona geográfica, de acuerdo con una serie de pactos establecidos mediante contrato entre él y el exportador. El agente, por el contrario, actúa en representación de la empresa exportadora en el país de destino, pero sin adquirir los productos.
La selección más adecuada permitirá a la empresa la obtención de mayores beneficios.
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