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Llamados a ser un centro neurálgico de los negocios y del turismo mundial en el siglo XXI, los Emiratos Árabes Unidos (EAU) lideran el desarrollo económico de los países del Golfo a base de proyectos faraónicos, inversión desorbitada y trabajadores externos.
Con una extensión cercana a la de Andalucía y una población equiparable en número a la de la Comunidad Valenciana, los Emiratos Árabes Unidos bullen frenéticamente, afanados en encontrar su lugar en la Historia a base de ladrillo, diseño y por supuesto dinero, mucho dinero. El mundo muestra su perplejidad ante el éxito de un país que milagrosamente funciona, aunque no es oro todo lo que reluce.
La visión
A principios de la década de los 60, la economía del país sufría las consecuencias derivadas del final del negocio de la recolección de perlas y subsistía gracias a la pesca y a los intercambios comerciales vía marítima. Fue entonces cuando se descubrió petróleo en el subsuelo y todo empezó a cambiar.
Actualmente, hablar de los EAU es hablar de complejos turísticos y residenciales de lujo en islas artificiales; del edificio más alto del mundo, del que no se conoce aún la altura definitiva; de hoteles de 7 estrellas… La lista de proyectos deja boquiabierto al más pintado.
A esto hay que añadir que tan solo se ha concluido el 10% de los planes previstos para Dubai, el emirato más desarrollado, y que Abu Dhabi aún está dando sus primeros pasos en esa dirección.
Ver para creer
A pesar de todo lo que queda por hacer, un simple paseo por Dubai es suficiente para que uno empiece a emitir sonidos onomatopéyicos que nacen desde la perplejidad más absoluta.
El propio consejero de la Oficina Económica y Comercial de España en Dubai, Valentín Laiseca, no ha perdido su capacidad para asombrarse tras tres años viviendo en el país: “Esto tiene un crecimiento alucinante en el que no hay tiempo para detenerse y reflexionar. Aquí dicen que hay un número de multimillonarios tremendo, yo digo que sólo Dubai supera a Dubai”.
El abc de los EAU
Hablando en plata: cada 6 días Abu Dhabi ingresa aproximadamente un billón de dólares por la venta de crudo. Es el principal emirato del país, abarca cerca del 80% del territorio y concentra más del 90% de las reservas de petróleo, así como los principales yacimientos de gas.
Por el contrario, Dubai está agotando sus hidrocarburos, que ya sólo suponen el 6% del PIB. Conscientes de la escasez de recursos naturales, los jeques han apostado por diversificar la economía del emirato. Por poner un ejemplo: de los aproximadamente 100 hoteles que se abrirán antes de 2010 en los EAU, 77 estarán en Dubai, que actualmente ya es el lugar que ofrece el mayor número de camas en el Golfo Pérsico.
¿Y qué pasa con los cinco emiratos restantes? Hasta el momento, poca cosa. Abu Dhabi y Dubai aportan más del 80% del PIB de los EAU, ocupan el 90% del territorio y en ellos reside el 70% de la población. A continuación, en orden de importancia, vendría Sharjah.
Tras su independencia del Reino Unido en 1971, los EAU se organizaron como un estado federal, aunque en la práctica el Gobierno central está supeditado a las decisiones que toman los mandatarios de cada emirato. No existen los partidos políticos ni se celebran elecciones. La presidencia del país recae sobre el jeque gobernante en Abu Dhabi y la vicepresidencia es para su homónimo en Dubai. La transparencia brilla por su ausencia, ya que las cuentas del Estado no son públicas y tampoco se pagan impuestos directos.
Otro factor destacable es la especulación inmobiliaria que acompaña a la vertiginosa edificación del país, en el que la propiedad del suelo pertenece a los árabes locales.
La inflación resulta igualmente significativa. Según cifras oficiales ha sido del 4,4% en 2004 y del 6% en 2005, aunque este cálculo tiene dos caras. “El Gobierno elabora un índice del coste de la vida tomando como referencia el incremento de los precios que soportan los ciudadanos con pasaporte de los EAU, que representan escasamente el 15% de la población. A éstos, el Estado les paga las facturas, el colegio de los niños, la asistencia sanitaria, la boda e incluso la vivienda si trabajan para el sector público, cosa que ocurre en el 88% de los casos”, aclara Valentín Laiseca, quien añade: “Para el 85% de los residentes en el país la vida se ha encarecido más de un 40% en los últimos tres años”.
La composición demográfica de los EAU es peculiar; para empezar, allí convive aproximadamente el 75% de las nacionalidades mundiales. En este país, al menos 8 de cada 10 personas son extranjeras, 7 de cada 10 son hombres y aproximadamente 6 de cada 10 provienen de Asia, fundamentalmente de la India.
Habida cuenta del desarrollo económico que está experimentando el país, no es de extrañar que su población se haya incrementado significativamente en los últimos años. Según las Naciones Unidas, la tasa de crecimiento medio anual entre 2000 y 2005 ha sido la más alta del planeta: un 6,51%.
EAU, zona franca
Parte de la responsabilidad del fuerte desarrollo que experimentan los EAU recae sobre sus zonas francas.
Actualmente ya son más de 6.000 las compañías que tienen presencia física en las 23 zonas francas repartidas por los EAU; el 74% está en Dubai. Precisamente es en este emirato donde se encuentra la más grande de todas: Jebel Ali.
La principal ventaja de estas zonas: la empresa inversora no necesita un socio local, por tanto controla el 100% de su inversión y la legislación que rige es independiente de la oficial en los EAU.
Internacionalmente, los EAU participan en el Consejo de Cooperación del Golfo (GCC, por sus siglas en inglés) junto con Arabia Saudí, Omán, Bahréin, Qatar y Kuwait.
Desde 1983, esta organización ha establecido una zona de libre cambio entre sus miembros y en 2003 ha constituido una unión aduanera con un arancel exterior común fijado en un 5%. En estos momentos, la GCC camina hacia una unión monetaria prevista para 2010.
Oferta y demanda
“En los EAU no hay apenas producción (exceptuando la energética), por lo que se necesita importar casi todo”, comenta Horst Niedlich, director gerente de la delegación para Oriente Medio de la empresa alemana organizadora de ferias Messe Frankfurt. Pero no a toda costa.
Paul Bishop, diseñador asociado de Arki Group Design, aclara este punto: “Existe un mito alrededor de los EAU. Puede parecer que la gente está dispuesta a gastarse el dinero buscando lujo sin mirar el precio, pero la realidad es bien distinta. Se pelea hasta el último céntimo”.
Otra singularidad de los EAU es que las viviendas, las plazas hoteleras y las oficinas en construcción se planifican sin tener la certeza de que detrás haya un cliente, cliente que finalmente aparece. Hoy por hoy, no hay motivos para pensar que este modelo de desarrollo vaya a terminar a corto plazo.
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