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Exportar el futuro |
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Este sector tiene un gran potencial, pero no es el único dentro de la biotecnología. El de los alimentos funcionales y el de los transgénicos, entre otros, ofrecen grandes posibilidades de negocio en EEUU. Sin embargo, dada la confusión que existe respecto a este concepto lo mejor es comenzar por el principio: ¿Qué es la biotecnología? Bajo tal etiqueta se agrupan muy diferentes técnicas que se caracterizan por el uso de todo tipo de organismos vivos para obtener productos de valor para el hombre. Las diferentes ramas de la biotecnología ofrecen aplicaciones en áreas muy diversas: acuicultura, agricultura, gestión del medio ambiente, medicina o salud animal. El sector biotecnológico más desarrollado es el farmacéutico. Cada año la Food and Drug Administration (FDA) aprueba varias decenas de biomedicinas, y en la actualidad se encuentran en investigación 370 nuevos medicamentos y vacunas. Las patentes de productos farmacéuticos en EEUU se rigen por el acuerdo de derechos de propiedad intelectual de la Ronda Uruguay que establece un período de protección de 20 años, pero la ley Hatch-Waxman, aprobada por el Congreso en 1984, limita esta protección y facilita por tanto la introducción de genéricos:
Al margen de los genéricos, los biomedicamentos originales también tienen un gran potencial de crecimiento: el Departamento de Comercio estima que en el año 2015 el 25% de los fármacos comercializados será de origen biotecnológico. El proceso para la obtención de la licencia biológica es similar al de los medicamentos convencionales y todos los biomedicamentos están sometidos al control del Center for Biologic Evaluation and Research (CBER) . Enfrentarse a este sistema legal es complicado si no se conoce bien, y por esta razón algunas compañías extranjeras buscan un acuerdo con alguna empresa estadounidense para que se haga cargo de ello. Otro sector en gran expansión es el de los llamados alimentos funcionales. Aunque los datos varían según los productos que se incluyan en esta categoría y, además, las estadísticas oficiales no reflejan el tratamiento de estos alimentos con métodos biotecnológicos. A pesar de estas dificultades algunas empresas hacen sus estimaciones: Según la consultora Business Communications, las ventas de la industria de alimentos funcionales en EEUU alcanzó en el año 2002 un valor de 18 millones de euros, y en los próximos años este mercado crecerá a un ritmo del 13%. Tres razones, según un informe de otra consultora estadounidense, MindBranch, explican este fenómeno:
Un tercer mercado con gran potencial es el de los transgénicos. Y en EEUU, que produce el 60% del total mundial de estos alimentos modificados genéticamente, se prevé que irá a más. Sin embargo, la entrada en este sector es muy difícil. “Con las grandes compañías estadounidenses como Monsanto, que tienen tanta experiencia y conocen tan bien al agricultor americano, una empresa extranjera lo tiene muy complicado”, dice Íñigo González, director de Promoción de Productos Industriales de la Oficina Económica y Comercial de España (Ofecomes) en Chicago. “Tendría que venir un producto que tuviera alguna característica muy especial.”
Pero, ¿cuál es el primer paso que puede abrir la puerta de cualquiera de estos mercados tan diferentes e independientes entre sí? “Venir a BIO, la feria de biotecnología más importante del mundo”, contesta Íñigo. “Una empresa sin presencia en EEUU viene a BIO y se ve arropada por las demás empresas españolas y por el ICEX, de forma que se le puede orientar para lo que necesite al mismo tiempo que tiene la oportunidad de conocer todo lo que está ocurriendo en el sector.” Una vez tanteado el terreno lo siguiente es lanzarse a la conquista del cliente, y para ello siempre ayuda ir de la mano de quien ya tiene experiencia, por lo que es conveniente llegar a algún tipo de colaboración con un socio estadounidense. Si el producto se puede vender directamente sin necesidad de buscar un socio o si la empresa ya tiene experiencia en este mercado y las ventas prosperan, es recomendable dar el gran paso e instalarse en el país. Este mercado es muy exigente y no deja otra opción si se quiere conseguir una posición sólida: “Los estadounidenses dan mucha importancia a la atención al cliente y el servicio posventa”, afirma Íñigo González.
La industria farmacéutica en EEUU
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