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Los había jóvenes, menos jóvenes, y alguno decididamente talludito, la verdad, pero es que treinta años son muchos y el tiempo se cobra su peaje. Hablamos de los ex becarios que fueron convocados por el ICEX para conmemorar el 30º aniversario de las becas del Instituto. Una reunión muy especial por varios motivos.

Para empezar, fueron los Príncipes de Asturias los encargados de presidir el evento junto al secretario de Estado de Turismo y Comercio, Pedro Mejía, y al vicepresidente ejecutivo del ICEX, Ángel Martín Acebes.
Y por otro lado, los actos sirvieron como presentación pública de la Asociación de Antiguos Becarios ICEX, introducida a los presentes por su presidente, Antonio Oporto, uno de los ex becarios más veteranos e ilustres, presidente de la multinacional Alstom en España.
Muchos y más
A pesar de la larga trayectoria del programa de Becas de Internacionalización, uno de los aspectos mejor valorados a lo largo de todos estos años, tanto por los becarios como por las empresas, es la segunda fase. Desde que se puso en marcha, el número de empresas y organizaciones interesadas en participar en esta parte del programa ha aumentado promoción tras promoción.
Así, para el presente ejercicio, que finalizará el próximo mes de octubre, se recibieron 286 solicitudes para incorporar becarios a distintos proyectos de internacionalización frente a las 251 recibidas en la convocatoria de 2003/2004 o las 170 solicitudes del período anterior.
El último proceso de colocación de becarios se completó el pasado mes de enero y, en la actualidad, el 74% de ellos está desarrollando su actividad en el sector privado. El 26% restante completa su formación en organismos públicos españoles e instituciones internacionales multilaterales, en los que los becarios se especializan en el conocimiento de los distintos agentes institucionales y en las políticas de desarrollo de estos organismos.
De todos ellos, 83 becarios desarrollan su labor en el exterior, siendo los Estados Unidos y China los países que más becarios acogen.
En cuanto a las becas de periodismo, éstas llevan mucho menos tiempo participando en la segunda fase. Y aunque ésta se desarrolla lentamente, este año ya han solicitado becarios destacadas empresas de comunicación, como la Agencia EFE, con la intención de enviarlos a sus delegaciones en el extranjero.
Un poquito de aventura, por favor
A pesar del carácter hogareño de la mayoría de los españoles, periódicamente surgen personalidades un tanto más inquietas y que hacen lo imposible por alejarse de España en busca de nuevas experiencias y aventuras.
El afán de viajar, de conocer, de vivir aventuras, es uno de los motivos que ha llevado a los becarios ICEX a participar en el programa. Para casi todos ha sido un éxito primero en lo personal y luego en lo profesional.
Aníbal García, ex becario de informática y consultor de la empresa BMC
Este ingeniero de telecomunicaciones no se lo pensó dos veces. Era el año 1997 y se encontraba en busca de trabajo en un período en el que la situación laboral para la gente joven con poca experiencia era muy mala.
Para alguien como él, con perfil técnico, el impulso se activó gracias a “ la posibilidad de viajar y asumir niveles de responsabilidad y autonomía en el trabajo muy difíciles de obtener a esas edades y con tan poca experiencia, estando, además, bien pagado”.
En su opinión las becas ICEX ofrecen a los participantes “la posibilidad de crecer profesionalmente en un entorno de trabajo interesante, con muy pocos límites a la formación y con el nivel justo de exigencia y estrés”.
Laura Cuenca, ex becaria de periodismo y jefa de medios del Patronato de Turismo de Madrid
Su experiencia como becaria fue “perfecta en lo personal, pues pasé un año y medio muy bueno. Y en lo laboral también, ya que aprendí a tratar con las fuentes, a buscar información y a escribir en una publicación especializada. Hablar con gente diversa y de diferentes nacionalidades en busca de información y hacerlo con soltura, algo esencial en la profesión”.
Samuel Pimentel, ex becario de internacionalización y director general de Accetis Internacional
Para Samuel Pimentel la experiencia de ser becario ICEX fue determinante en su vida y para él existe un antes y un después del período que pasó en Israel, en el año 2003. “Es un paso importante, has terminado los estudios y entras en el mundo laboral. Lo bueno de la beca es que cuando la pides no te defrauda, te da todo lo que buscas, ese sabor de la aventura, experiencia, formación, y un buen aporte económico. Es el sueño que estás esperando y que se cumple.”
Entre las cosas que la experiencia en el exterior da a los becarios destaca, más que la formación, la manera que tiene de enseñar a ver las cosas de una determinada forma, “más abierta, más crítica y más arriesgada”.
Silvestre Segarra, ex becario de inversiones y jefe del departamento de exportación de Kaiku Internacional
Este licenciado en derecho ya tenía claro que quería adquirir formación específica en comercio exterior, por lo que a los 26 años solicitó la beca del ICEX. Destinado a São Paulo, allí adquirió una sólida experiencia que desarrolló durante la segunda fase en una pyme.
Para Silvestre Segarra, las empresas que acuden a la segunda fase pueden, en un primer momento, no valorar que tienen ante sí “a un profesional versátil, formado en la dinámica del comercio exterior. Para ellas son, en un primer momento, capital humano con preparación, idiomas y de bajo coste económico. Luego comienzan a ser conscientes de que los mercados exteriores son más una oportunidad que una amenaza y valoran en su justa medida la importancia de los becarios en el devenir internacional de la firma”.
Acordes y desacuerdos
A pesar de todo lo visto anteriormente, que nadie se lleve a engaño, las becas del ICEX no son el mundo feliz de Aldous Huxley:
La falta de toque humano durante el proceso de selección es uno de los aspectos de los que se quejan las empresas. Aunque en numerosas ocasiones son los propios becarios quienes no autorizan al ICEX a publicar sus preferencias, para no cerrarse ninguna vía de cara a su segunda fase, y dificultan, sin saberlo, los procesos de selección.
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Especialmente representativo es el caso de algunas pymes a las que les resulta difícil encontrar el becario deseado o que éste acepte su propuesta. Almudena Rico, ex becaria y actual directora de Exportación de Roypas, resume la situación: “Muchos becarios tienen la idea preconcebida de que, de cara a su futuro profesional, se les valorará más la experiencia en una multinacional que en una pyme”.
Sin embargo, la visión que las grandes empresas tienen del asunto es diametralmente opuesta. En Repsol YPF no se duda en afirmar, aludiendo a la excelente relación que mantienen con los antiguos becarios que han pasado por su departamento, que “todos reconocen que su experiencia en una gran empresa como Repsol YPF ha sido fundamental de cara a su futuro profesional”.
No obstante, como suele decirse, estos pequeños desajustes se producen hasta en las mejores familias. Y no hay duda de que el programa de becas del ICEX es algo más que una gran familia bien avenida. Es un sentimiento que ha unido el destino de las empresas, el personal del ICEX y, cómo no, de los becarios.
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