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“Yo fui un becario Indiana Jones. En mi época se daba la figura del becario aventurero. Íbamos a abrir mercado, imperaba el haz lo que puedas.” A pesar de estas palabras, Javier Pellón, director regional de Marketing de la multinacional española Amadeus, se siente orgulloso de haber pertenecido a una de las primeras promociones de becarios de internacionalización del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) que gozó de prácticas en empresa.

Pero, puntualicemos: ¿qué es un becario ICEX y cómo favorece la actividad empresarial española? En pocas palabras: se trata de un joven aventurero que sirve de nexo entre los apoyos institucionales y las empresas con vocación exportadora.
Las empresas han sabido aprovecharse de este programa y hoy en día son casi 250 las que solicitan contar con un becario del ICEX para emprender o continuar con su particular odisea internacional.
La génesis del programa, según explica María Naranjo, directora de la División de Formación del ICEX, data de 1975: “Ante la falta de personal cualificado, la Dirección General de Fomento de la Exportación creó el programa de becas de internacionalización para formar profesionales que apoyaran a la empresa española que iniciaba su actividad exportadora”.
Durante estos treinta años, el programa ha ido mutando hasta configurar su formato actual en dos fases:
- La primera, que se desarrolla en una de las 90 Ofecomes (ver glosario) que España posee en todo el mundo.
- Y una segunda donde los becarios adquieren una experiencia empresarial.
Historia de una evolución
El programa de becas ICEX ha seguido una particular práctica evolutiva a lo largo de estos años, convirtiéndose en un referente para sus programas hermanos en todo el mundo. La primera mutación nos sitúa en 1989, año del nacimiento de la segunda fase (ver glosario) de la beca de internacionalización.
Como explica María Naranjo, “el período en el que los becarios se forman en las empresas representa la fase de tránsito entre el aprendizaje teórico y su destino final. Así, los becarios se enfrentan de manera real y directa con la problemática diaria de la exportación desde el punto de vista de uno de sus agentes más importantes, la empresa, y sin el aura protectora de las Ofecomes”.
Desde la perspectiva que ofrece el paso de los años, no hay duda de que la apuesta del ICEX funcionó. “El hecho de que cada vez más empresas e instituciones participen en nuestro programa es una prueba de la calidad de nuestro capital humano”, admite María Naranjo.
Los resultados hablan por sí mismos. Para Ana Revenga, economista jefe del departamento de Desarrollo Humano de la oficina del Banco Mundial en Bangkok, la clave del éxito radica en “las excelentes formaciones académicas de los becarios, además de un riguroso proceso de selección por parte del ICEX”.
Tanto a Jaime Cots, director financiero del fabricante de vehículos industriales Ausa, como a Javier Pellón, no les duelen prendas en reconocer que, aunque existen otras becas por todo el mundo, “un perfil como el de las becas del ICEX, tan específico en comercio exterior (ver glosario), con sólida base académica y experiencia de trabajo en una oficina comercial, no lo hemos encontrado en otros países”.
El valor de la experiencia
A la hora de solicitar becarios de segunda fase las empresas lo tienen muy claro. Saben con qué formación cuentan tras un año de experiencia en un entorno de calidad. Al integrarse en el organigrama de la empresa de destino, los becarios aportan una nueva perspectiva que dinamiza a los equipos y programas en los que participan. Según Ana Revenga, uno de los aspectos que más se valora de los becarios ICEX es su flexibilidad y mentalidad abierta.
En muchas ocasiones, el amplio conocimiento que los becarios adquieren de los mercados donde realizan la primera fase, junto con la red de contactos que desarrollan, posibilita opciones de negocio que la empresa jamás se habría planteado.
Esto se resume en una afirmación de Jaime Pardo, director de Desarrollo de la consultora de ingeniería Nipsa: “A los becarios les pedimos que asuman responsabilidad sobre los mercados que ya conocen”.
Del mismo modo, Diego Cañizal, director de Imagen y Comunicación Corporativa del Grupo EP y Luisa Espinar, jefa de selección del mayorista de viajes HotelBeds España, están de acuerdo al afirmar que la variable del destino del becario durante la primera fase es uno de los puntos clave para muchas empresas a la hora de decidirse por un becario u otro.
Por todas estas razones, las empresas que participan en el programa no conciben a los becarios ICEX como una experiencia pasajera. En la mayoría de los casos tratan de acomodarlos en su organigrama una vez terminada la segunda fase.
Cuestión de perfiles
Como ya ha quedado claro, son las propias empresas e instituciones participantes las que dotan de sentido a la segunda fase de las becas, razón por la que desde el ICEX se trata de adaptar constantemente el programa a sus necesidades.
Esta permanente renovación llevó al Instituto a plantearse un nuevo giro y la división de formación recogió el testigo ampliando los perfiles de especialización de los becarios: comercio exterior, multilaterales, macroeconomía, sectorial, inversiones y programa PIPE (ver glosario).
En el ICEX también son conscientes de que en determinados mercados las barreras culturales pueden suponer un muro infranqueable para los exportadores españoles. Esta realidad ha llevado a la división de Formación a retomar el programa de becas para jóvenes licenciados extranjeros: el programa de Becas Inversas.
La familia crece
Dada la creciente interrelación entre la política internacional, la economía y el comercio, no son sólo las empresas exportadoras las interesadas en contar con expertos en comercio internacional. Por este motivo, durante estos años, las becas de internacionalización y las inversas no han sido las únicas creaciones del laboratorio de jóvenes talentos del ICEX:
Buscar, analizar y transmitir la información necesaria sirve, en muchos casos, para salvar el abismo que separa a las pymes de los mercados internacionales. La información es poder (ver El Exportador Digital nº 22) y para cubrir esta necesidad el ICEX creó en 1992 las becas de periodismo especializado en economía e internacionalización.
Grandes responsabilidades, relacionadas también con la información, son las que tienen desde el primer día los becarios de informática. Sobre ellos recae el peso de convertirse en el gestor informático de la oficina comercial en la que se encuentren destinados.
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Y la última vuelta de tuerca, anunciada recientemente por Pedro Mejía, secretario de Estado de Comercio y Turismo, es la inclusión en la próxima convocatoria de becas de internacionalización de un nuevo perfil, el tecnológico.
Y para completar la formación de los futuros cuadros directivos de las empresas exportadoras, en 2004 se estableció una fase previa al desarrollo de las becas: el Máster de Gestión Internacional de la Empresa (ver El Exportador Digital nº 76).
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