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NEGOCIO
La aventura china


Inquietud, entusiasmo, ira, resquemor son algunas de las sensaciones que provoca China entre los empresarios occidentales. Hasta el propio Gobierno español no ha permanecido impasible frente a su imparable avance: la visita del presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero o el Plan China son una muestra de esta sensibilidad hacia el país asiático.

Consciente de la importancia de China para las compañías españolas y de las dificultades que presenta, el Grupo Recoletos ha organizado la conferencia: “Estrategias de Inversión y Gestión Comercial en China”. Un foro donde expertos y empresarios implantados en este territorio compartieron sus experiencias con el público asistente.

Eduardo Morcillo, director general para España de Interchina Investment Consulting, ha vivido varios años en China y ha conocido de cerca este mercado: “Es la séptima potencia del mundo en cuanto a PIB y en 2010 su economía igualará a la alemana”. Morcillo considera que el país está en vías de desarrollo económico y que ahora atraviesa la fase de industria semipesada, “mientras que en los países desarrollados el progreso económico se centra en los servicios”.

En esta evolución económica, China ha pasado de producir valor añadido bajo a valor añadido medio. “Esto es preocupante para España, porque es el punto donde tradicionalmente se ha situado la industria española.” Este cambio ha dado lugar a dos tipos de empresarios: “El China Champion, que cuenta con la mejor maquinaria y con el apoyo del Gobierno, y el fabricante de productos de bajo precio, muy especializado y muy competitivo”, explica Morcillo.

¿Oportunidad o amenaza?
A pesar de estos datos, la idea latente a lo largo de toda la conferencia fue que China representa una oportunidad para las empresas españolas.

“Es un país único por el bajo coste de la mano de obra, la relativa estabilidad política y económica, el gran impulso empresarial y el objetivo común del Gobierno y de la población de convertirse en líderes mundiales”, apuntó Amadeo Jensana, director del Círculo de Negocios de Casa Asia.

Aunque también el propio Amadeo Jensana enumeraba algunos de los problemas que pueden encontrarse los empresarios españoles en China: “Ausencia de unidad legislativa, poca fiabilidad del suministro eléctrico, arbitrariedad de las administraciones locales, escasez de mano de obra cualificada, logística insuficiente y poca profesionalidad de algunos socios locales”.

Quien seguro que habrá tenido que solucionar alguno de estos problemas es Germán Lorenzo, director de Asia de Mondragón Internacional, que confiesa que “cuanto más se avanza en conocimiento sobre China, más le queda a uno por saber”.

Para Lorenzo, una buena localización geográfica es uno de los factores de éxito: “Existen cuatro grandes zonas para implantarse: el delta del río Perla, el delta del río Yangtsé (ver El Exportador Digital), la bahía de Bohai, y la China interior y occidental”.

Además, hay que tener en cuenta la existencia de zonas económicas de desarrollo, que ofrecen incentivos a la inversión, y de otros aspectos más específicos como el coste del suelo o de la edificación.

La empresa en manos de...
Aparte de la ubicación geográfica, otra decisión importante a la hora de acudir a tierras chinas es la estructura del capital de la sociedad:

  • El Grupo Fagor Electrodomésticos apostó por la fórmula de joint-venture. Su presencia en China ha aumentado su capacidad de producción aunque reconocen la complejidad de su relación con sus socios chino.
  • Por su parte el Grupo Antolín eligió invertir con capital 100% propio, que les ha permitido un mayor control del negocio
  • La franquicia (ver El Exportador Digital nº 28) es otra fórmula con gran expansión en China. Según Eduardo Abadía, gerente de la Asociación Española de Franquiciadores, existen 2.000 franquiciadores en el territorio, 120.000 franquiciados y 60 sectores en franquicia. “Aunque todavía existen problemas como la inseguridad jurídica y el desconocimiento de la figura de la franquicia”.

La unión hace la fuerza
Un caso diferente fue el de Barcelona Leather Tanners, un consorcio de exportación que aunó los esfuerzos de cuatro pymes de la industria curtidora para entrar en el país asiático. José Salat, su consejero delegado, explicó el interés por China: “Hay un proceso deslocalizador de nuestros clientes hacia Asia. En China estamos reencontrando antiguos clientes que teníamos en Europa”.

Decidieron unirse en un consorcio “porque donde no se puede llegar económicamente solo, se puede ir con alguien con las mismas motivaciones”. Salat hizo hincapié en un elemento esencial, los recursos humanos. “Es indispensable disponer de un gerente expatriado. Es necesaria una supervisión permanente del personal chino que se adaptará al ritmo de trabajo que le impongamos”.

Opinión que corroboraba Eduardo Morcillo, "es de vital importancia el capital humano, las personas son la clave del éxito de los negocios en China”.

El gerente expatriado tendrá que solventar cuestiones de todo tipo sobre el terreno, como problemas jurídicos y de propiedad intelectual. “En el caso de la propiedad intelectual hay que protegerse, aunque no se invierta en China”, aconseja Beatriz García Loira, asesora jurídica de Lladró Comercial, firma que ha sufrido la lacra de las falsificaciones chinas.

La marca, la patente y los derechos de autor son activos valiosos para la compañía. Que se lo digan a Jaime Urízar, director de asuntos corporativos de Panda Software, que contó cómo adaptaron su marca a los hábitos de consumo chino. “Queríamos mostrar un panda duro e implacable con los virus, pero sin ofrecer una imagen agresiva”, explica Urízar. ¡La solución pasó por vestir al oso de policía para dar una imagen de autoridad, eficiencia y protección!

Saber adaptarse y “preparación, preparación, preparación”, como dice Eduardo Morcillo, son algunos de los consejos para acudir a China.

En buena compañía
Las empresas españolas no están solas en su aventura. La Administración ha puesto a su disposición una serie de instrumentos para fomentar su internacionalización en China:

  • Una muestra es el Plan China, que contempla cerca de 40 actuaciones para el período 2005-2007.
  • Además el ICEX contribuirá, con su programa de becas inversas, a la formación de personal chino cualificado para su incorporación en compañías españolas establecidas en China.
  • Respecto a las empresas, el ICEX cuenta con una serie de herramientas de apoyo: “Contamos con un servicio integral de promoción y apoyo a la inversión española en el exterior, que abarca desde proporcionar información sobre mercados, hasta apoyar la implantación en el extranjero”, apuntó Mario Buisán, director general de Información e Inversiones del ICEX.
  • Y, además, el ICO dispone de instrumentos de financiación y apoyo de las empresas españolas en el entorno internacional.