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La crecida del Yangtsé |
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La región denominada como el Delta del Yangtsé, situada en la costa este, aglutina el 23% del PIB del país y se ha situado como el motor económico y comercial de China y su principal mercado de consumo. En total representa un mercado de 135 millones de habitantes, tres veces más que el español, y abarca:
No sería, sin embargo, hasta principios de los años 90 cuando comenzaron realmente las reformas para permitir que hubiese inversión extranjera e incluso los primeros esfuerzos para formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que ocurriría finalmente el 11 de noviembre de 2001, y que sentaría las bases para la progresiva apertura del país y la liberalización de su comercio. Pero, ¿qué es lo que ha fomentado el crecimiento sostenido, cercano al 10%, durante la última década? Para el consejero, la clave está en que la población china es muy trabajadora, y tiene una capacidad de ahorro altísima, con una tasa cercana al 40%, y también en el hecho de que una legislación beneficiosa para el inversor ha convertido a China en el mayor receptor de IDE, con 53.510 millones de dólares en 2003.
Con estos datos , es fácil entender por qué las ciudades de la costa este, como las de la región del Delta del Yangtsé, reciben una avalancha cada vez mayor de inmigración nacional en busca de mejores condiciones económicas. Jorge Dajani considera que "la única forma que tiene el Gobierno chino de defender la estabilidad social y el desarrollo del país es garantizar que todas esas personas que están yendo hacia el este tengan trabajo, y esto sólo se puede conseguir creando empleo". A pesar de que las cifras oficiales sitúan el paro en el 4,2% en 2003, el Banco Asiático de Desarrollo lo cifra en el 10%. Para intentar frenar un poco este flujo migratorio hacia la costa, el Gobierno chino ha puesto en marcha el Plan Go West, con el que intenta incentivar la inversión de las empresas en las zonas del oeste del país, creando puestos de trabajo en origen. Junto a los desequilibrios regionales o el paro, también preocupa la subida del Índice de Precios al Consumo con el riesgo añadido de que China exporte parte de esa inflación al resto del mundo, dado su peso en los mercados internacionales. Cabe destacar, asimismo, otras variables preocupantes como el coste de la reestructuración del sistema bancario, la gran dependencia de las multinacionales y de la inversión directa, y la cuestión del tipo de cambio de la moneda. Además, Jorge Dajani señala como un asunto decisivo la protección medioambiental y la generación de energía: "Si los políticos chinos son capaces de introducir medidas para proteger el medio ambiente, probablemente puedan mantener un ritmo de crecimiento parecido durante muchos años". J. Carlos Pérez Padrón, presidente de Eurolaton China, fabricante gallego de herrajes para la construcción, hace un llamamiento a las compañías españolas de generadores eólicos, "para las que se abre un mercado importantísimo, una vez que China se ha comprometido públicamente a que, en 2010, el 10% de su energía sea renovable".
Estos incentivos fiscales, no obstante, irán desapareciendo gradualmente para ajustarse a la normativa de la OMC, que obliga a dar un trato similar a todo tipo de empresas, ya sean nacionales o extranjeras. Por otro lado, la entrada de China en la OMC está provocando un desarme arancelario. Sin embargo, el consejero económico y comercial de España en Shanghai afirma que "aunque China está cumpliendo muchos de sus compromisos con la OMC, al mismo tiempo impone otro tipo de barreras al comercio, como la certificación CCC (Compulsary Product Certification System), que implica que todos los aparatos que tienen algún componente eléctrico han de ser inspeccionados en el país de origen por inspectores chinos", lo que supone en la práctica un obstáculo, pues no hay suficientes inspectores y eso genera retrasos en los permisos, etc. La entrada en la OMC también va a suponer la progresiva liberalización de sectores hasta ahora muy intervenidos, que abrirán nuevas puertas para las empresas españolas que estén interesadas en hacerse un hueco en el país más poblado de la Tierra.
En este sentido, Roberto Cabana, responsable legal de Fermax en China, comenta: "Si se tiene un porcentaje de mercado en Shanghai de nivel medio/alto, el resto del país identifica la marca y eso sirve de trampolín para entrar en otras provincias". Añade que "lo que la gente no sabe es que el chino es muy consumista y muy marquista". Esta es una imagen que pocas veces nos llega del mercado chino. Sin embargo, paseando por las calles de Shanghai, junto a la gente trajeada que va al trabajo en bicicleta, se pueden ver coches lujosos con sus chóferes, y a los viandantes con todo tipo de productos de marca: desde la propia ropa hasta los bolsos, los zapatos y, por supuesto, la última tecnología en móviles. Jorge Dajani, por su parte, resalta que "en Shanghai hay multimillonarios chinos que contrastan mucho con el resto de la población y es que el poseer un automóvil de gama alta te aporta mucho prestigio, y eso que puede costar incluso hasta un 60% más que en Europa. Pero aun así hay gente que paga ese dinero". Desde Bodegas Torres se abunda en las mismas ideas. Y es que, según Alberto Fernández, representante de la firma en China, "en Pekín no existe ni el flujo de negocios que llega a Shanghai cada semana ni la sofisticación de Xintiandi".
Sin embargo, los empresarios españoles parecen no dar trascendencia a este asunto: Joaquín Lasso de la Vega, presidente de NB Beco Auto Parts Shanghai, no se mostró demasiado partidario de las patentes: "Lo que hay que hacer es no perder el tiempo y, si se inventa algo, se comparte con alguien para que en su utilización dé más beneficios y así seguir adelante, invirtiendo ese dinero en el desarrollo de productos nuevos". J. Carlos Pérez Padrón, presidente de Eurolaton, lo confirma: "Hay que hacer que tus modelos sean más novedosos e imponer casi una moda. Nosotros, de hecho, hemos sacado 150 modelos en los últimos 4 años, a una media de 5 nuevos al mes".
El consejero en Shanghai señala que "aunque las relaciones económicas están creciendo mucho, el volumen de inversión española en China es bajo, comparado con el de otros países europeos competidores, EEUU, Japón o Taiwán. La razón es que partíamos de tasas más bajas, una situación que se repite con el volumen de importaciones y exportaciones". Las relaciones, en este sentido, van por buen camino. Jorge Dajani lo resume en que "se ha estabilizado el déficit de España con China y se están incrementando mucho los flujos comerciales". Aun así, para abordar China como país, quizás uno de los primeros inconvenientes con que se enfrentan los empresarios españoles es que aún no existe un vuelo directo que llegue al país asiático, por ejemplo. En la región del Delta del Yangtsé, las compañías españolas cuentan con otros elementos a su favor, como el hecho de que Shanghai sea la ciudad china más cosmopolita y con mayor presencia de extranjeros, lo que imprime a sus gentes una mentalidad más abierta, por lo que el choque cultural, aunque existe, no es tan rudo como en otras regiones. Además, a la ciudad le hacen falta muchas mejoras, lo que creará nuevas oportunidades de negocio en sectores como la arquitectura, las infraestructuras, el turismo, el ocio o el medio ambiente. Según las previsiones realizadas, las inversiones directas rondarán los 3.000 millones de dólares, mientras que las inversiones indirectas podrían multiplicar esta cifra por diez. Todo lo anterior nos muestra un Delta del Yangtsé con velocidad de crucero, que no está dispuesto a dejar pasar la oportunidad de continuar su ritmo imparable, una oportunidad que las empresas españolas deberían agarrar, ahora que aún hay muchas cosas por hacer.
Daniel Li es director de Shanghai Huma Commercial and Trading Development, una empresa de comercio exterior que importa y distribuye vino español de varias bodegas, así como calzado. Piensa que "los productos españoles son más parecidos a los chinos que los de cualquier otro país de Europa, y tienen una relación calidad precio similar". No obstante, "la imagen que tiene el consumidor chino sobre España y sus productos no es mala, pero tampoco es buena; consume productos españoles sin saberlo", matiza Li. Como consejo para las empresas españolas, apunta que hay que "contar con personal chino en cargos de responsabilidad de la empresa". Kevin Zhang dirige la oficina de representación que tiene Grupo Antolín en Shanghai. Afirma que la imagen que tenía de España antes de conocer el país se basaba en tópicos como los toros, el flamenco y el sol. Después ha evolucionado hasta el punto de considerar que "las compañías españolas cuentan con la ventaja de ser más flexibles que las grandes multinacionales y ser capaces de ofrecer un producto de buena calidad y coste no demasiado elevado". Ahora bien, añade, "el consumidor chino no está muy familiarizado con los productos ni con las empresas españolas". YaoJing Qu es director general de Shanghai Orient International Trading, una compañía que importa, entre otras, una marca de calzado valenciana. "Los empresarios españoles están acostumbrados al sistema de entrega del producto y pago, pero no todo es tan sencillo; también es necesario desarrollar los productos".
Agroalimentación: Se debe prestar especial atención a cuestiones como la adaptación del producto al mercado, tanto en sabor como en etiquetado y empaquetado. Arquitectura: Shanghai se presenta como el escaparate arquitectónico del país y punto de mira para el resto de ciudades de su entorno. A diferencia de otros sectores, España sí tiene una imagen reconocida en el sector de la arquitectura, y existe un gran interés por lo que las autoridades y empresas de diseño chino denominan estilo mediterráneo y estilo español, lo que supone una buena oportunidad para la arquitectura española. Bienes de consumo: El mercado potencial de China, en cuanto a bienes de consumo de gama media-alta, se estima en unos 60 millones de habitantes. El 80% de estos consumidores se concentra en 30 poblaciones urbanas, principalmente ubicadas en la costa este. Los aranceles y las comisiones de los agentes hacen que el precio acabe siendo al menos un 30% más caro que en cualquier otro mercado, por lo que es imposible competir en precio con el producto local. Bienes industriales: conviene destacar la multitud y duplicidad de ferias, por lo que es necesario elegir con sumo cuidado cuál es la que mejores salidas ofrece a la empresa participante. En 2004, el ICEX está organizando siete pabellones oficiales de España en ferias de prestigio de bienes industriales. Componentes de automoción. En la actualidad, Shanghai cuenta con la presencia de importantes centros de producción de General Motors, Volkswagen o Renault, cuya demanda de componentes ofrece una importante oportunidad para la empresa española. Español como recurso económico: El español se encuentra ya en la segunda posición como idioma extranjero más estudiado en China. Medio ambiente: por un lado está la vertiente de financiación y gestión de proyectos medioambientales y, por otro, la exportación de equipos y tecnología medioambiental, especialmente para el tratamiento de aguas y residuos sólidos. Turismo: El país cuenta con un extenso abanico de lugares con potencial y atractivo, aunque, en la gran mayoría de los casos, existen carencias en la experiencia y los recursos necesarios para su explotación. Por otro lado, la firma reciente de un acuerdo entre China y la Unión Europea para la agilización de trámites de visados de turismo a Europa abre numerosas posibilidades para nuestro país como destino del emergente flujo de turistas chinos con alto poder adquisitivo.
Venciendo la Gran Muralla china China, un oasis en la recesión China abre la muralla
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