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Un mercado inédito para la gama alta |
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Santiago Barón, técnico de promoción exterior de la Asociación Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos (ASCER), estima que "a pesar de que el tamaño del mercado es más bien pequeño (aproximadamente 15 millones de habitantes), con una buena estrategia puede generar interesantes réditos comerciales".
En el ámbito geográfico, el estado de Queensland es el más interesante para el sector de la baldosa. El consumo per cápita de recubrimientos cerámicos en esta zona es netamente superior al de las demás, primero porque la construcción relacionada con el turismo está en auge y, en segundo lugar, porque las altas temperaturas favorecen la instalación de azulejos en vez de moqueta.
Ya que este cliente apenas suele conocer las características técnicas del producto ni las marcas, en su toma de decisiones priman los factores estéticos sobre los técnicos. Prevalece el gusto por los materiales de aspecto rústico. La terracota es un producto líder, aunque ha perdido cuota de mercado. El consumidor australiano es conservador y se muestra reticente a las combinaciones excesivamente llamativas. Entre los elementos decorativos complementarios destacan las cenefas, los listelos y los zócalos. Además de los gustos estéticos, hay que reseñar la cuestión de la salud pública. El 10% de la población australiana padece asma y no se ve favorecida por la moqueta, que tradicionalmente se ha impuesto en el suelo de las viviendas por influencia anglosajona. La principal asociación sectorial australiana de cerámica ha emprendido una campaña conjunta con una de las sociedades de lucha contra el asma para fomentar el uso doméstico del azulejo, porque éste es más limpio al no acumular polvo. Esta campaña ha redundado en la demanda de revestimientos cerámicos para toda la casa. Según los datos publicados por ASCER, Australia se coloca como el decimoquinto destino de la cerámica española, a gran distancia de los líderes que son Estados Unidos, Alemania y Francia. Las cifras clasifican a Australia como un mercado secundario, pero con unas posibilidades enormes de crecimiento, sobre todo si comparamos la exportación española con la italiana. Las posibilidades del producto español son amplias, porque sólo cubre en torno al 20% de su mercado potencial. La cerámica española ocupó el segundo puesto como proveedor, detrás únicamente de Italia. La producción española no puede competir por precio. El mercado australiano está copado por la producción de baja calidad procedente de Indonesia y China. En consecuencia, la estrategia del producto español tiene que ser necesariamente la diferenciación. Barón asegura que se puede encontrar un nicho en "la gama medio alta y alta, para aprovechar al máximo las ventajas que ahora mismo está ofreciendo el país".
Santiago Barón valora la posibilidad de trabajar con grandes compañías. "Dado que la distancia es enorme y todavía hay poca presencia de empresas, normalmente se trabaja con grandes importadores, que a la vez son distribuidores. Éstos asumen la responsabilidad de comercializar el producto. Por su parte, las empresas españolas visitan una o dos veces al distribuidor y clientes, y toman nota de la demanda local en cuanto a gustos, colores, tamaños, etc.". La firma La Escandella cuenta con un socio local. Según Julio Gisbert, este distribuidor suele mantener relaciones comerciales con diversas fuentes, según la demanda del mercado.Santiago Barón cree que hay que conocer bien al cliente potencial, su demanda y la adecuación de la oferta a ésta. "Existe mucha competencia en el sector, tanto por precio como por calidad". Existen dos grandes dificultades para las empresas españolas:
En el sentido técnico, barreras como el marcado de las cajas o la fumigación de palés son poco importantes y tienen una incidencia menos decisiva en la venta. Por el contrario, en otro orden de cosas, sí parece ser determinante la dificultad que se deriva de la fuerte presencia de nuestro principal competidor. Santiago Barón cree que "el masivo número de inmigrantes de origen italiano y la activa red comercial de su industria cerámica ha dejado tradicionalmente poco hueco a nuestros productos, porque se movían más o menos en los mismos segmentos y tienen las mismas características".
Aunque el mercado no es especialmente relevante, el crecimiento constante de la demanda puede conducir a fortalecer y ampliar la presencia en Oceanía
Los cuatro millones de neozelandeses que habitan el país se concentran en núcleos urbanos de la isla del norte. La demanda de azulejos es mayor en las zonas metropolitanas con mucha población como Auckland o Wellington. La concentración urbana facilita la distribución de la producción, que suele proceder, a su vez, de Australia. Santiago Barón cree que "se trata de un mercado similar al australiano, aunque las dimensiones son aún más reducidas, por lo que es rara la firma que entra en este mercado sin haber pasado antes por el australiano". Las empresas de distribución son pequeñas y suelen importar y distribuir por todo el territorio. No existen normativas oficiales que limiten la importación, aunque debe pagarse un gravamen del 6,5% sobre los azulejos y las baldosas de cerámica.
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