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EL DELTA DEL YANGTSÉ
La crecida del Yangtsé | 1 | 2 |


La región del Delta del Yangtsé es el mejor ejemplo de cómo China se ha acercado, en muy pocos años, a una economía de mercado con una apertura cada vez mayor y un espectacular nivel de desarrollo y crecimiento que sin embargo no está exento de contradicciones.

La región denominada como el Delta del Yangtsé, situada en la costa este, aglutina el 23% del PIB del país y se ha situado como el motor económico y comercial de China y su principal mercado de consumo. En total representa un mercado de 135 millones de habitantes, tres veces más que el español, y abarca:

  • Shanghai. Con casi 6.000 millones de dólares de inversión directa extranjera (IDE) recibidos en 2003, acapara el 10% del total de la inversión extranjera en el país asiático, a pesar de que representa tan sólo el 0,06% del área total del país. Entre los sectores de actividad más fuertes destacan la automoción, el acero, los electrodomésticos, las fibras químicas y el calzado.

  • Jiangsu es la segunda provincia más rica de China, después de Cantón, y la segunda receptora de IDE, con 15.800 millones dólares en 2003.

  • La provincia de Zhejiang ocupa el cuarto puesto en volumen de PIB, con 11.380 millones de dólares en 2003.

El dragón despierta
Tras la Revolución Cultural de 1966 a 1976 promovida por Mao Zedong, que representó para el país un brusco parón en su desarrollo tanto económico como cultural y social, y el empobrecimiento de la mayor parte de la población, la apertura comenzó con la política impulsada por Deng Xiaoping en 1978, "que supuso un cambio de filosofía en China, donde empezó a cuajar rápidamente la idea de que no es posible vivir de forma autárquica y aislada del mundo", comenta Jorge Dajani, consejero económico y comercial de España en Shanghai.

No sería, sin embargo, hasta principios de los años 90 cuando comenzaron realmente las reformas para permitir que hubiese inversión extranjera e incluso los primeros esfuerzos para formar parte de la Organización Mundial del Comercio (OMC), lo que ocurriría finalmente el 11 de noviembre de 2001, y que sentaría las bases para la progresiva apertura del país y la liberalización de su comercio.

Pero, ¿qué es lo que ha fomentado el crecimiento sostenido, cercano al 10%, durante la última década?

Para el consejero, la clave está en que la población china es muy trabajadora, y tiene una capacidad de ahorro altísima, con una tasa cercana al 40%, y también en el hecho de que una legislación beneficiosa para el inversor ha convertido a China en el mayor receptor de IDE, con 53.510 millones de dólares en 2003.

¿Crecimiento sostenible?
En China hay unos 800 millones de personas en zonas rurales, con sueldos hasta tres veces menores que los de sus 500 millones de compatriotas que viven en el este.

Con estos datos , es fácil entender por qué las ciudades de la costa este, como las de la región del Delta del Yangtsé, reciben una avalancha cada vez mayor de inmigración nacional en busca de mejores condiciones económicas.

Jorge Dajani considera que "la única forma que tiene el Gobierno chino de defender la estabilidad social y el desarrollo del país es garantizar que todas esas personas que están yendo hacia el este tengan trabajo, y esto sólo se puede conseguir creando empleo".

A pesar de que las cifras oficiales sitúan el paro en el 4,2% en 2003, el Banco Asiático de Desarrollo lo cifra en el 10%.

Para intentar frenar un poco este flujo migratorio hacia la costa, el Gobierno chino ha puesto en marcha el Plan Go West, con el que intenta incentivar la inversión de las empresas en las zonas del oeste del país, creando puestos de trabajo en origen.

Junto a los desequilibrios regionales o el paro, también preocupa la subida del Índice de Precios al Consumo con el riesgo añadido de que China exporte parte de esa inflación al resto del mundo, dado su peso en los mercados internacionales.

Cabe destacar, asimismo, otras variables preocupantes como el coste de la reestructuración del sistema bancario, la gran dependencia de las multinacionales y de la inversión directa, y la cuestión del tipo de cambio de la moneda.

Además, Jorge Dajani señala como un asunto decisivo la protección medioambiental y la generación de energía: "Si los políticos chinos son capaces de introducir medidas para proteger el medio ambiente, probablemente puedan mantener un ritmo de crecimiento parecido durante muchos años".

J. Carlos Pérez Padrón, presidente de Eurolaton China, fabricante gallego de herrajes para la construcción, hace un llamamiento a las compañías españolas de generadores eólicos, "para las que se abre un mercado importantísimo, una vez que China se ha comprometido públicamente a que, en 2010, el 10% de su energía sea renovable".

Incentivos versus OMC
El Delta del Yangtsé tiene 25 Zonas de Desarrollo Económico y Tecnológico reconocidas como de categoría nacional. Las empresas localizadas en dichas zonas pueden obtener reducciones en el impuesto sobre sociedades lo que, unido a una serie de incentivos como las vacaciones fiscales y otras ventajas ofrecidas por los gobiernos locales, hace que la tasa efectiva pueda llegar a situarse en tan sólo el 10%.

Estos incentivos fiscales, no obstante, irán desapareciendo gradualmente para ajustarse a la normativa de la OMC, que obliga a dar un trato similar a todo tipo de empresas, ya sean nacionales o extranjeras.

Por otro lado, la entrada de China en la OMC está provocando un desarme arancelario. Sin embargo, el consejero económico y comercial de España en Shanghai afirma que "aunque China está cumpliendo muchos de sus compromisos con la OMC, al mismo tiempo impone otro tipo de barreras al comercio, como la certificación CCC (Compulsary Product Certification System), que implica que todos los aparatos que tienen algún componente eléctrico han de ser inspeccionados en el país de origen por inspectores chinos", lo que supone en la práctica un obstáculo, pues no hay suficientes inspectores y eso genera retrasos en los permisos, etc.

La entrada en la OMC también va a suponer la progresiva liberalización de sectores hasta ahora muy intervenidos, que abrirán nuevas puertas para las empresas españolas que estén interesadas en hacerse un hueco en el país más poblado de la Tierra.

Sociedad de consumo
Y son precisamente sus 1.300 millones de habitantes los que hacen de China el apetitoso mercado que es, al cual se puede acceder a través de la región del Delta del Yangtsé.

En este sentido, Roberto Cabana, responsable legal de Fermax en China, comenta: "Si se tiene un porcentaje de mercado en Shanghai de nivel medio/alto, el resto del país identifica la marca y eso sirve de trampolín para entrar en otras provincias".

Añade que "lo que la gente no sabe es que el chino es muy consumista y muy marquista".

Esta es una imagen que pocas veces nos llega del mercado chino. Sin embargo, paseando por las calles de Shanghai, junto a la gente trajeada que va al trabajo en bicicleta, se pueden ver coches lujosos con sus chóferes, y a los viandantes con todo tipo de productos de marca: desde la propia ropa hasta los bolsos, los zapatos y, por supuesto, la última tecnología en móviles.

Jorge Dajani, por su parte, resalta que "en Shanghai hay multimillonarios chinos que contrastan mucho con el resto de la población y es que el poseer un automóvil de gama alta te aporta mucho prestigio, y eso que puede costar incluso hasta un 60% más que en Europa. Pero aun así hay gente que paga ese dinero".

Desde Bodegas Torres se abunda en las mismas ideas. Y es que, según Alberto Fernández, representante de la firma en China, "en Pekín no existe ni el flujo de negocios que llega a Shanghai cada semana ni la sofisticación de Xintiandi".

El reto de las copias
Este es un problema fundamental que preocupa en gran medida a quienes deciden acudir a China. Desde la Oficina Económica y Comercial de España en Shanghai se recomienda, ante todo, registrar la marca y la patente, también en chino, y nunca transferir la tecnología más puntera, de manera que se pueda evitar en lo posible no sólo que el producto sea copiado y comercializado en China, sino que luego salga a otros países.

Sin embargo, los empresarios españoles parecen no dar trascendencia a este asunto: Joaquín Lasso de la Vega, presidente de NB Beco Auto Parts Shanghai, no se mostró demasiado partidario de las patentes: "Lo que hay que hacer es no perder el tiempo y, si se inventa algo, se comparte con alguien para que en su utilización dé más beneficios y así seguir adelante, invirtiendo ese dinero en el desarrollo de productos nuevos".

J. Carlos Pérez Padrón, presidente de Eurolaton, lo confirma: "Hay que hacer que tus modelos sean más novedosos e imponer casi una moda. Nosotros, de hecho, hemos sacado 150 modelos en los últimos 4 años, a una media de 5 nuevos al mes".

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