Aunque a priori
pudiera pensarse lo contrario, el sistema tributario chino no difiere
demasiado de regímenes imperantes en los países occidentales,
existiendo tributos directos e indirectos, regulados y recaudados
por el Estado central y por las autoridades locales.
Impuesto
sobre la Renta de Sociedades
Constituye el
principal tributo aplicable a las empresas que desarrollan sus actividades
en la República Popular China. Cualquier sociedad de capital
extranjero (SCE) residente en China, bien sea una joint-venture,
una cooperative joint-venture o una sociedad participada
en su totalidad por sujetos no residentes, está sujeta a
tributación por su renta mundial. Una vez calculada la cuota
tributaria, es posible deducir los impuestos pagados en el extranjero,
con el límite del impuesto chino sobre esa misma renta. Se
considera que una sociedad es residente en China cuando su sede
central se encuentra allí. Por el contrario, las empresas
cuya sede central no se halla en China, aunque disponen allí
de cierta organización, o de un establecimiento permanente,
están sujetas al impuesto sólo por las rentas generadas
en el interior del país. Por último, las empresas
que perciben rentas en China sin disponer allí de un establecimiento
permanente soportan una retención al serles abonadas las
rentas, cuyo tipo varía en función del tipo de renta
de que se trate.
El tributo es
regulado y recaudado por el Gobierno central, mientras las autoridades
locales están autorizadas a imponer un recargo y recaudar
ciertas tasas por el registro y la concesión de licencias
a las sociedades.
La base imponible
se define como la diferencia entre los ingresos de la sociedad y
los gastos deducibles, en las reglas contables establecidas por
China para las SCE. Todos los gastos relacionados con la obtención
de los ingresos incluidos en la base imponible son deducibles a
efectos fiscales, aunque la deducibilidad de los gastos de representación
está sujeta a ciertos límites. No resultan deducibles
los royalties pagados por un establecimiento a la oficina central
de la empresa.
La depreciación
de los activos se efectúa siguiendo el método de amortización
lineal, aplicando porcentajes que van del 5% (edificaciones) al
20% (mobiliario y equipamiento electrónico). Se admite, con
la aprobación administrativa, la amortización acelerada
de ciertos activos. El tipo de gravamen es del 30%, aunque un recargo
adicional del 3% es impuesto por las entidades locales, por lo que
el tipo efectivo es del 33%. Conviene tener en cuenta, sin embargo,
que más del 80% de la inversión extranjera se localiza
en las numerosas Zonas Económicas Especiales establecidas
por el Gobierno, donde el tipo de gravamen es inferior, como veremos
posteriormente. Asimismo, existe un gran número de actividades
o proyectos industriales incentivados.
Las ganancias
y pérdidas de patrimonio reciben el mismo tratamiento que
el resto de rendimientos y rentas.
En cuanto a
los dividendos, aquéllos percibidos por empresas residentes
en China y procedentes de su participación en sociedades
extranjeras deben ser integrados en la base imponible sin ninguna
particularidad. Al igual que sucede con otras rentas, es posible
deducir el impuesto soportado en el extranjero sobre esa renta.
Los dividendos procedentes de la participación en otras empresas
residentes en el territorio de la República están,
por el contrario, exentos de tributación para el socio perceptor,
si reside en China. Si no es así, se aplica una retención
del 10% del importe distribuido. También están exentos
de la aplicación de withholding tax los dividendos
distribuidos por una SCE a sus accionistas.
En lo tocante
a la doble imposición internacional, se admite la deducción
por la SCE de los tributos pagados en el extranjero, con el límite
del impuesto que deba pagarse en China sobre esa misma renta. Si
el importe pagado en el extranjero es inferior al que corresponde
pagar en China, es posible deducir tan sólo lo pagado en
el extranjero. Sin embargo, si lo pagado en el extranjero supera
la cuota a pagar en China, el exceso puede ser deducido en los cinco
años posteriores.
China ha suscrito
un gran número de convenios para evitar la doble imposición
internacional en materia de renta y patrimonio, lo que incentiva,
favorece y da seguridad jurídica a las transacciones internacionales.
Desde 1992, existe un convenio de este tipo en vigor entre España
y China.
Si la base imponible
del ejercicio resulta ser negativa, se admite su compensación
con las pérdidas de los ejercicios posteriores, con el límite
de cinco años. En general, no se prevé un régimen
para la consolidación y compensación de las bases
imponibles de sociedades de un mismo grupo. Sí se admite,
sin embargo, que las empresas extranjeras con dos o más establecimientos
en China presenten una única declaración tributaria
consolidada.
El período
impositivo en China se inicia y finaliza con el año natural.
Una vez finalizado el ejercicio, dentro de los cuatro meses posteriores,
toda SCE y toda sociedad extranjera con establecimiento permanente
en China debe presentar la declaración del Impuesto sobre
Sociedades, junto con las cuentas anuales auditadas. El pago de
la cuota a pagar resultante de la liquidación deberá
realizarse en los cinco meses siguientes a la finalización
del período impositivo. Asimismo, existe la obligación
de presentar trimestralmente declaraciones-liquidaciones, y efectuar
pagos parciales a cuenta de la cuota tributaria final.
En cuanto a
las retenciones aplicables cuando las rentas son obtenidas por sociedades
no residentes, el tipo de gravamen aplicable a dividendos, intereses,
royalties y ganancias de patrimonio es del 10%, calculado
sobre el importe bruto abonado. Este tipo es equivalente al establecido
por gran parte de los convenios para evitar la doble imposición
suscritos por China.
Impuesto
sobre el Valor Añadido
Grava la venta
de bienes tangibles y la prestación de determinados servicios
en China. El tipo de gravamen general es del 17%, excepto para las
entregas de productos agrícolas y otros suministros de carácter
esencial, a los que se aplica un tipo reducido del 13%. Las exportaciones
resultan gravadas con un tipo del 0%, lo que significa que el exportador
puede deducirse el IVA soportado en la fase de producción
o fabricación del producto a exportar.
Impuesto sobre la cifra de negocios
Se trata de un
impuesto local que grava las siguientes actividades empresariales:
- Los servicios
no gravados por el IVA, como:
- Los transportes,
el servicio de Correos, las telecomunicaciones o las actividades
culturales y deportivas. El tipo de gravamen es del 3%.
- Los servicios
bancarios, financieros y de seguros, con un tipo de gravamen del
5%.
- Las transmisiones
de inmovilizado inmaterial, al tipo de gravamen del 5%.
- Las transmisiones
de inmuebles no gravadas por el IVA, con un tipo del 5%.
- Los servicios
para el ocio, con el tipo del 20%.
Impuesto
sobre el Consumo
Se trata de un
impuesto especial que grava la producción e importación
de determinados bienes, en su mayoría de lujo, sometidos también
al IVA, como los cigarrillos, la gasolina, las bebidas alcohólicas,
las joyas, los cosméticos o los vehículos a motor. El
tipo de gravamen es específico o ad valorem, dependiendo
del bien de que se trate.
Impuesto
sobreTransmisiones de Bienes Inmuebles
Las ganancias obtenidas
a través de la transmisión de bienes inmuebles están
sujetas a este tributo, cuyo tipo de gravamen es progresivo.
Incentivos
fiscales
China trata de
promover la inversión extranjera a través de un amplio
abanico de incentivos, especialmente fiscales, que en ocasiones se
conceden automáticamente y en otros casos previa solicitud.
Así, las SCE y los establecimientos permanentes en China de
empresas no residentes se benefician de la aplicación de un
tipo reducido en el Impuesto sobre Sociedades del 15%, siempre que
se encuentren situados en las Zonas Económicas Especiales (ZEE)
establecidas por el Gobierno, que son: Shenzhen, Zhuhai, Shantou y
Xiamen, la provincia de Hainan, y el área de Pudong en Shanghai.
El tipo reducido
del 15% se aplica también a las SCE dedicadas a actividades
productivas o manufactureras dentro de las zonas de desarrollo económico
y tecnológico de las ciudades de Beihai, Dalian, Fuzhou,
Guangzhou, Lianyungang, Nantong, Ningbo, Qingdao, Qinhuangdao, Shanghai,
Tianjin, Wenzhou, Yantai y Zhanjian. También gozan de ese
tipo reducido las SCE que ejecutan proyectos de infraestructuras,
incluyendo aquellos relacionados con los campos de la energía,
el transporte y los puertos.
Las SCE ocupadas
en actividades productivas o manufactureras y situadas en las regiones
costeras incentivadas, en las 14 ciudades antes indicadas, o en
las capitales de las provincias, aplican también un tipo
reducido sobre sus rentas del 24%.
El Gobierno chino
también concede vacaciones fiscales y significativas
reducciones en el tipo de gravamen a ciertas empresas, como:
- SCE que operan
en sectores productivos, y que desarrollarán su actividad
durante al menos diez años.
- SCE que operan
en sectores productivos, en las ZEE, en el área de Pudong
y en las zonas de desarrollo económico y tecnológico.
- SCE con alto
desarrollo tecnológico, o que exportan su producción.
- Proyectos
de infraestructuras en las ZEE y en el área de Pudong con
una duración prevista de al menos 15 años. JORGE
SÁNCHEZ ÁLVAREZ
Información
elaborada por David
Mülchi & Asociados
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