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LOS DIEZ CONSEJOS DEL CONSEJERO
Jorge Dajani González

Apóyese en la Oficinas Económicas y Comerciales de España
En un país tan complejo y cambiante como China, es esencial contar con el apoyo oficial de las Oficinas Económicas y Comerciales de España en Pekín y Shanghai. En la zona del Delta del Yangtsé, la oficina en Shanghai presta un apoyo integral a la empresa española, resolviendo consultas, elaborando estudios de mercado, organizando misiones y pabellones oficiales de España o informando sobre aspectos clave, como las modificaciones normativas o el registro de la marca. Además, cuenta con una sala de exposiciones de 230 m2, y ofrece al empresario español la posibilidad de instalarse en uno de los seis despachos del Centro de Negocios, con secretaría trilingüe.

Registre la marca
Registrar la marca en China (y en chino) es una operación sencilla y barata (450 euros) que, si bien no garantiza que el producto no vaya a ser copiado, permite tener cobertura jurídica para luchar contra las falsificaciones, mantener su presencia en China e incluso impedir que el producto copiado pueda ser exportado a terceros países.

Diseñe su estrategia a medio plazo y concéntrese geográficamente
Acceder al mercado chino es una labor compleja que requiere tiempo, esfuerzo y dinero, por lo que es difícil conseguir grandes beneficios a corto plazo. Además, China debe ser abordada no como un país, sino como un continente, dados su tamaño, su población y la disparidad existente entre unas zonas y otras.

Cuente con personal con experiencia y con presencia regular en el país
Las relaciones personales y el compromiso de la empresa española con China juegan un papel esencial a la hora de concluir acuerdos, para lo que debe contar con una presencia continuada en el mercado. Envíe personal cualificado, con capacidad de toma de decisiones y con experiencia, ya que es fundamental mantener un control periódico in situ sobre las actividades del socio, agente o distribuidor en China. No obstante, asegúrese siempre de investigar minuciosamente a su potencial socio o agente y no se fíe de las apariencias.

Cuide los detalles y las formas
Los empresarios chinos valoran especialmente a aquellos exportadores que muestran un compromiso serio con el mercado chino, lo que exige respetar una serie de costumbres locales. La puntualidad es obligada y el empresario local aprecia enormemente detalles como tener tarjetas de visita y catálogos en chino, ser invitado a almorzar o a cenar o incluso ser obsequiados con algún regalo típico de España.

Tenga paciencia y sea persistente en las negociaciones
El empresario chino es experto en negociaciones y tiene una paciencia sin límites, que puede llegar a desesperar al exportador español que desea cerrar un negocio con prisa. En China, la mayor virtud es la persistencia.

Nunca haga perder cara a la contraparte china
Cualquier crítica, falta de respeto, voz altisonante, gesto despectivo o acusación de contradicciones por parte del empresario español, aunque estuviera justificada, haría perder cara a la contraparte china, lo que acaba con toda posibilidad de negocio. Los chinos suelen poner trabas en las negociaciones para valorar la reacción del contrario. No desespere, defienda su postura con firmeza, pero siempre con una cara amable.

Tenga en cuenta la barrera idiomática
Muy pocas personas en China hablan inglés (aunque muchas dicen hablarlo). Es esencial contar con un buen intérprete para evitar confusiones, así como ser claro y directo, ya que la traducción siempre genera una cierta pérdida de información. Nunca desprecie entrevistas porque no hablen inglés.

No dé nada por supuesto
Elimine todos sus prejuicios o ideas sobre este país antes de venir. La imagen que tenemos de él en Occidente está completamente distorsionada y no responde a la realidad de un país enorme que cambia por minutos. Eso sí, sea consciente de que en China todo puede pasar, por lo que conviene ser especialmente cuidadoso con todos los detalles y dejar todo por escrito.
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Adapte su producto al gusto local
Hay que ser flexible no sólo en el producto en sí, sino especialmente en su presentación. Los colores empleados en los envoltorios, el etiquetado y, por supuesto, conocer los gustos y preferencias del consumidor chino son aspectos esenciales para posicionarse en el mercado.