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Australia
resulta un mercado atractivo para el empresariado español,
porque es netamente importador de productos cerámicos. Es
más, se mantiene entre los diez primeros demandantes
del mundo desde 1997 y presenta en general, salvo en 2001, un ritmo
constante de crecimiento, aunque todavía se sitúa
muy por debajo de los niveles de consumo de países con rentas
similares.

Santiago Barón,
técnico de promoción exterior de la Asociación
Española de Fabricantes de Azulejos y Pavimentos Cerámicos
(ASCER), estima que "a pesar de que el tamaño del mercado
es más bien pequeño (aproximadamente 15 millones de
habitantes), con una buena estrategia puede generar interesantes
réditos comerciales".
La construcción de viviendas
Dentro del sector de la construcción, el de las viviendas,
que origina el 80% del consumo australiano de revestimientos y pavimentos cerámicos,
y en concreto el segmento de las viviendas unifamiliares mayores
de 250 metros cuadrados, es el más interesante para la oferta
española, porque utiliza una mayor cantidad de materiales
y, además, de mejor calidad que otros tipos de residencias.
En el ámbito
geográfico, el estado de Queensland es el más interesante
para el sector de la baldosa. El consumo per cápita de recubrimientos
cerámicos en esta zona es netamente superior al de las demás,
primero porque la construcción relacionada con el turismo
está en auge y, en segundo lugar, porque las altas temperaturas
favorecen la instalación de azulejos en vez de moqueta.
La toma de decisión
El
consumidor final participa cada vez más en la decisión
de compra para la vivienda, frente a la tendencia tradicional de
asignar esta tarea al constructor o al arquitecto, aunque hay que
tener en cuenta que la opinión de estos últimos, no
obstante, sigue siendo determinante en muchos aspectos. Julio Gisbert,
técnico de comercio exterior de la firma española
La Escandella, explica: "Hemos asistido recientemente a la
feria Design Build celebrada en Melbourne y hemos podido constatar
que los asistentes eran en su mayoría arquitectos".
Además, no hay que olvidar que en las grandes proyectos residenciales
y en la construcción comercial no aparece el consumidor final
hasta que el proyecto está concluido.
Ya que este
cliente apenas suele conocer las características técnicas
del producto ni las marcas, en su toma de decisiones priman los
factores estéticos sobre los técnicos. Prevalece el
gusto por los materiales de aspecto rústico. La terracota
es un producto líder, aunque ha perdido
cuota de mercado.
El consumidor
australiano es conservador y se muestra reticente a las combinaciones
excesivamente llamativas. Entre los elementos decorativos complementarios
destacan las cenefas, los listelos y los zócalos.
Además
de los gustos estéticos, hay que reseñar la cuestión
de la salud pública. El 10% de la población australiana
padece asma y no se ve favorecida por la moqueta, que tradicionalmente
se ha impuesto en el suelo de las viviendas por influencia anglosajona.
La principal asociación sectorial australiana de cerámica
ha emprendido una campaña conjunta con una de las sociedades
de lucha contra el asma para fomentar el uso doméstico del
azulejo, porque éste es más limpio al no acumular
polvo. Esta campaña ha redundado en la demanda de revestimientos
cerámicos para toda la casa.
Margen de crecimiento
Según los datos
publicados por ASCER, Australia se coloca como el decimoquinto destino
de la cerámica española, a gran distancia de los líderes
que son Estados Unidos, Alemania y Francia.
Las cifras clasifican
a Australia como un mercado secundario, pero con unas posibilidades
enormes de crecimiento, sobre todo si comparamos la exportación
española con la italiana.
Las posibilidades del producto español son amplias, porque
sólo cubre en torno al 20% de su mercado potencial. La cerámica
española ocupó el segundo puesto como proveedor, detrás
únicamente de Italia.
La producción
española no puede competir por precio. El mercado australiano
está copado por la producción de baja calidad procedente
de Indonesia y China. En consecuencia, la estrategia del producto
español tiene que ser necesariamente la diferenciación.
Barón asegura que se puede encontrar un nicho en "la
gama medio alta y alta, para aprovechar al máximo las ventajas
que ahora mismo está ofreciendo el país".
La comercialización
La
demanda australiana se concentra en Sidney, Brisbane y Melbourne,
desde donde se redistribuye para el resto del país. Los canales
de comercialización están dominados por los distribuidores
de origen italiano, por el peso histórico de su emigración.
El método habitual de distribución de productos es
el intermediario.
Santiago Barón
valora la posibilidad de trabajar con grandes compañías.
"Dado que la distancia es enorme y todavía hay poca
presencia de empresas, normalmente se trabaja con grandes importadores,
que a la vez son distribuidores. Éstos asumen la responsabilidad
de comercializar el producto. Por su parte, las empresas españolas
visitan una o dos veces al distribuidor y clientes, y toman nota
de la demanda local en cuanto a gustos, colores, tamaños,
etc.".
La firma La Escandella
cuenta con un socio local. Según Julio Gisbert, este distribuidor
suele mantener relaciones comerciales con diversas fuentes, según
la demanda del mercado.
Santiago Barón cree que hay que conocer bien al cliente potencial,
su demanda y la adecuación de la oferta a ésta. "Existe
mucha competencia en el sector, tanto por precio como por calidad".
Ventajas e inconvenientes
Existen
dos grandes dificultades para las empresas españolas:
- La preferencia
por otros productos. Julio Gisbert estima que "las
cifras de negocio no son muy elevadas, porque la demanda australiana
no coincide completamente con la oferta española. Ellos
priman la cerámica de teja y el hormigón. Somos
una alternativa atractiva, pero no la competencia".
- El desconocimiento
generalizado del producto español. De momento,
el Plan de Promoción Sectorial del Azulejo, que gestionan
conjuntamente ASCER y el ICEX, no incluye ni Australia ni Nueva
Zelanda, dado que todavía son mercados reducidos, por lo
que el esfuerzo promocional se ha limitado a una acción
desarrollada en el transcurso de la feria Designbuild-Tilex celebrada
en Sidney el pasado año. ASCER, ICEX, la Oficina
Económica y Comercial de España en Sidney y
el Australian
Tile Council organizaron en el marco de la feria el seminario
"Azulejos de España", dirigido principalmente
a arquitectos, decoradores, importadores y medios especializados.
Santiago Barón, que estuvo presente en el seminario, cree
que "fue una actividad muy positiva para dar a conocer la
oferta y posibilidades del azulejo español, coincidiendo
con la feria más importante que se celebra en Australia
de materiales de construcción. Contamos con un stand informativo,
en el que se realizaron numerosos contactos con clientes potenciales
y se ofreció información sobre la industria española".
En el sentido
técnico, barreras como el marcado de las cajas o la fumigación de
palés son poco importantes y tienen una incidencia menos decisiva
en la venta. Por el contrario, en otro orden de cosas, sí parece
ser determinante la dificultad que se deriva de la fuerte presencia
de nuestro principal competidor. Santiago Barón cree que "el masivo
número de inmigrantes de origen italiano y la activa red comercial
de su industria cerámica ha dejado tradicionalmente poco hueco a
nuestros productos, porque se movían más o menos en los mismos segmentos
y tienen las mismas características".
Como ventaja competitiva, Barón señala que el producto español presenta
una buena calidad técnica y una atrevida y amplia oferta de gamas
y diseños. El aumento de la demanda australiana ha coincidido con
el despegue de la industria española, lo que ha permitido incrementar
las exportaciones y ampliar el conocimiento y la valoración del
azulejo español.
Perspectivas
Australia
ha experimentado en los últimos años un importante
crecimiento de la demanda de productos cerámicos españoles
y parece que la línea ascendente va a continuar. El producto
español se ha situado entre los mejor valorados, pero todavía
queda mucho camino por andar.
Aunque el mercado
no es especialmente relevante, el crecimiento constante de la demanda
puede conducir a fortalecer y ampliar la presencia en Oceanía
Nueva Zelanda
Los
exportadores españoles parten con la ventaja de que Nueva
Zelanda presenta una economía muy abierta, predispuesta al
comercio exterior. En el sector de los revestimientos, el 95% de
los azulejos y baldosas de cerámica que se compra es importado,
ya que la producción local es mínima. Los azulejos
españoles e italianos están muy bien considerados
y se asocian a materiales de primera calidad.
Los cuatro millones
de neozelandeses que habitan el país se concentran en núcleos
urbanos de la isla del norte. La demanda de azulejos es mayor en
las zonas metropolitanas con mucha población como Auckland
o Wellington.
La concentración
urbana facilita la distribución de la producción,
que suele proceder, a su vez, de Australia. Santiago Barón
cree que "se trata de un mercado similar al australiano, aunque
las dimensiones son aún más reducidas, por lo que
es rara la firma que entra en este mercado sin haber pasado antes
por el australiano". Las empresas de distribución son
pequeñas y suelen importar y distribuir por todo el territorio.
No existen normativas
oficiales que limiten la importación, aunque debe pagarse
un gravamen del 6,5% sobre los azulejos y las baldosas de cerámica.
Ferias
DESIGNBUILD
AUSTRALIA
Organizadores: Australian Exhibition
Services Pty Ltd
Lugar: Illoura Plaza, 424 St
Kilda Road. Melbourne Victoria 3004 Australia
Fecha última edición:
del 20 al 23 de junio de 2004
Tel.: 00 61 392 614 500
Fax: 00 61 392 614 545
E-mail: designbuild@austexhibit.com.au
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