En portada
Empresas
Mundo
Mercados
Gestión
En cifras
Libros
¿Sabía usted?
Suscripción
edición papel
Newsletter
Archivo
Buscar
Contacte con
nosotros



PRIMEROS PASOS… SARRIMAD
Ser de madera | 1 | 2 |


Lo que Emilio Bolós toca, lo convierte en madera. El gerente de la empresa turolense Sarrimad asegura que la madera le ha acompañado, "para bien o para mal", toda su vida. Al verle, no es difícil imaginar que pudo haber un niño que moldeaba un trozo de madera de un bosque de Sarrión hasta convertirlo en un barquito de juguete. En una esfera más real está la historia que surge de la experiencia previa del aserradero Maderas El Real y que en 1997 pone en marcha la maquinaria de Sarrimad, que hoy exporta entorno a un 65% de su producción de tableros de contrachapado en pino y chopo. "Siempre hay una base de conocimiento, pero la madera es compleja. No es lo mismo un aserradero que una fábrica de contrachapado. Pero el que sabe un poco de madera aprende más rápidamente". Y así ha sido, a juzgar por el rumbo trazado por Sarrimad en menos de una década.

Emilio Bolós Guillén

Los comienzos son bien sencillos, con un objetivo en forma de caja de fruta. "Veíamos una posibilidad de mercado importante en la fabricación de envases para fruta. Estas cajas tienen dos componentes: el cuadradillo de madera de las rinconeras, fabricado por Maderas El Real, y los lados y los fondos, hechos de contrachapado". Las intenciones de Emilio Bolós eran inicialmente modestas. "Teníamos un proyecto para dieciocho empleados que nos parecía razonable, pero ya empezamos más forzados de lo que preveíamos, con más de treinta, y a los tres meses ya contábamos con cincuenta empleados".

Hoy por hoy, el contrachapado de pino y chopo manufacturado en Sarrimad se utiliza en los mercados de muebles, fabricación de estucherías, embalaje agroalimentario, sistemas de presentación de producto, marquetería, material escolar, embalaje industrial, automoción, decoración y bricolaje. "Los mercados cambian continuamente y el del envase de frutas llegó un momento en que, a nuestro entender, tocó techo y se vio amenazado por el cartón o el plástico. Entonces creímos interesante diversificar, en lugar de depender sólo de un mercado", explica Emilio Bolós desde la gerencia.

Al mismo tiempo, la demanda les ponía retos. "Empezamos a recibir peticiones de otros sectores, un poco más complejas de satisfacer. El envase es relativamente sencillo. Consta de un contrachapado de tres chapas de un milímetro cada una, en trozos pequeños, y cualquier madera puede valer. Pero otros mercados requerían otras especificaciones". En Sarrimad decidieron aceptar el reto y, a base de pruebas y de buscar alternativas, se han ido diversificando. "Yo diría que nos hemos diversificado mucho, lo cual no es necesariamente malo, pero sí hace que a la hora de producir todo sea un poco más complejo. Trabajamos con pedidos y cada uno no se parece en absoluto al anterior o al siguiente. Hay que controlar bastante más los procesos de producción, ya que de chopo pasamos a pino, de espesor de tres milímetros pasamos a treinta y de una calidad pasamos a otra", apunta Emilio Bolós.

Retos transfronterizos
La llamada a su puerta de una empresa francesa hizo que Sarrimad pusiese sus miras más allá de las fronteras españolas. "Yo tenía interés por conocer otros mercados y, gracias a un representante francés que conocía por mi experiencia anterior, se nos propuso atender la demanda de una compañía fabricante de cajas de queso, bases para pizzas y otras formas de envase para productos agroalimenticios. No tenía nada que ver con las cajas de frutas. Es un material más delicado, con un espesor de 2,4 milímetros que nadie se atrevía a hacer, ya que hay que manejar tres chapas de 0,8, extremadamente finas y complicadas de trabajar". Emilio Bolós y su equipo quisieron hacerlo. Prepararon unas pruebas para mostrárselas al director de la empresa y el contrato no tardó en hacerse realidad. "A partir de ahí todo ha ido rodado".

A este contacto siguieron otros que hicieron aumentar paulatina y constantemente la cuota de exportación de Sarrimad. Sus pasos eran ya firmes, con un 20% de su producción vendida fuera de España, cuando solicitaron la entrada en el programa PIPE 2000. "Enseguida vi que para exportar se necesita gente preparada, sobre todo idiomas, y que hacían falta medios económicos. Cuando conocí el programa PIPE, me pareció una herramienta útil y razonable". Sarrimad aportaba como base su cuota de exportación y una cartera de tres o cuatro clientes fieles y confió en el PIPE para seguir buscando y creciendo fuera de casa.

A través del programa llegó hasta Sarrión como colaboradora Carmen Urbano, hoy export manager de Sarrimad. De carácter jovial y emprendedor, Carmen cautivó y se dejó cautivar. Su labor de búsqueda y atención de mercados, unida al interés de Emilio Bolós por mantener un trato personal con los clientes, han sido claves en la aventura exterior de Sarrimad. "Rastreamos vía Internet, utilizamos el correo electrónico... No hacemos más que buscar y buscar. En cuanto conocemos una nueva fábrica, enviamos muestras. Esto hace que seamos conocidos porque nos han visto, porque han visto nuestra web o nuestro producto, porque entre sectores se habla. Al final los trabajos tienen su recompensa y nosotros somos un poco conocidos porque también hemos machacado bastante", cuenta Emilio Bolós.

Es interesante escuchar a Carmen Urbano contar cómo Sarrimad ha sabido usar el PIPE para identificar sus carencias y encontrarles una solución que empapa a toda la empresa como una poción mágica. Las claves han sido el aprovechamiento de las nuevas tecnologías como herramienta de búsqueda y de promoción, y el dominio de idiomas para exportar sin depender de agentes externos.

Emilio Bolós asegura que el PIPE "nos ha hecho perder el temor que teníamos a salir, nos ha quitado la dependencia de personas externas y nos ha dado seguridad y confianza. Recibir una llamada o un fax de cualquier parte del mundo es ahora más habitual que nunca en esta casa y se ve con absoluta frescura".

| 1 | 2 |