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Cambios demasiado frecuentes |
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| El
sistema tributario ruso se estructura en tres niveles: federal, regional
y municipal. Los tributos exigibles en cada nivel y su estructura básica
se regulan en el Código Tributario Ruso y varias leyes federales.
Posteriormente, cada región está habilitada para establecer
sus propios tipos de gravamen dentro del marco fijado por el Código
Tributario. A escala federal las sociedades mercantiles resultan gravadas con el Impuesto sobre Sociedades y el Impuesto sobre el Valor Añadido. A regional existe un Impuesto sobre el Patrimonio de las Sociedades y un Impuesto sobre las Ventas. Finalmente, las personas jurídicas también están sujetas a impuestos locales, como en Impuesto sobre los Terrenos. El régimen
tributario está sujeto a continuos cambios, siendo esta inseguridad
jurídica uno de los mayores problemas a que se enfrentan los inversores
extranjeros que deciden operar en Rusia.
Son sujetos pasivos de este impuesto las personas jurídicas residentes a efectos fiscales en Rusia, esto es, las constituidas de acuerdo con la legislación de la Federación Rusa, y tributan por referencia a sus rentas mundiales. A pesar de que existen otros tipos de sociedades mercantiles, nos referimos en este artículo solamente a las sociedades anónimas y a las de responsabilidad limitada. La base imponible se determina añadiendo al beneficio ordinario de la empresa los ingresos derivados de la venta de activos y otros ingresos extraordinarios, y deduciendo posteriormente los gastos relacionados con los ingresos percibidos. Los ingresos se determinan según las reglas establecidas por las leyes tributarias. Aunque el criterio del devengo es el generalmente utilizado, es posible el uso del criterio de caja si el volumen de ventas durante los cuatro trimestres precedentes no superó el millón de rublos como media. Resultan exentos, y no se integran en la base imponible, los dividendos redistribuidos a socios residentes. Para que resulten deducibles, los gastos deben estar justificados documentalmente, aunque existen ciertos límites: así las aportaciones a planes de pensiones realizadas por cuenta de los empleados son deducibles con el límite del 12% de la suma de los salarios del mismo ejercicio; los gastos de I+D incurridos en proyectos finalmente fallidos, hasta en un 70% de su importe; los gastos de representación hasta una cantidad equivalente al 4% de los costes salariales de la empresa en el presente ejercicio. El importe distribuido como dividendos no resulta deducible, mientras los pagos por intereses lo son con límites. Las sociedades resultan obligadas a realizar mensualmente la amortización de sus activos, con independencia de que la empresa obtenga o no beneficios. Los activos amortizables son todos aquellos con una vida útil superior a un año y un coste superior a los 10.000 rublos y afectos a su actividad empresarial. Los activos con un valor inferior se amortizan totalmente en el ejercicio de su adquisición. Terrenos, valores, libros u obras de arte no son amortizables. Tampoco lo son los activos no utilizados durante al menos tres meses. La base de amortización es el coste histórico del bien, entendido como su precio de adquisición, o su valor de mercado en el caso de bienes adquiridos a título gratuito. El sujeto pasivo puede utilizar, bien el método de amortización lineal, bien sistemas de amortización degresiva, excepto en el caso de inmuebles con una vida útil superior a los 20 años, sólo amortizables de forma lineal. Las ganancias de capital se consideran como un ingreso más a efectos de la determinación de la base imponible. Las pérdidas ordinarias sufridas por la sociedad son compensables con los beneficios obtenidos en posteriores ejercicios, con el límite de 10 años, aunque el importe compensable se limita al 30% de la base imponible del ejercicio. Excepcionalmente, en los casos de reorganizaciones empresariales, la entidad sucesora puede solicitar la compensación de las pérdidas de la sociedad que ha dejado de existir. Las pérdidas extraordinarias derivadas de la enajenación de activos amortizables y existencias son plenamente deducibles, aunque en el caso de las existencias la pérdida se debe deducir en tantos plazos como años de vida útil restaban al bien en el momento de su venta. En el caso de pérdidas derivadas de la enajenación de valores, es preciso separar para la compensación los valores admitidos a negociación y el resto de valores. El tipo de gravamen general es el 24%. Desde el 1 de enero de 2003, el 6% de la cuota resultante es ingresado por el Estado, el 16% por las regiones (aunque éstas tienen la potestad de reducir ese porcentaje hasta en 4 puntos porcentuales) y el 2% por los municipios. Un tipo de gravamen especial, del 15%, se aplica a los dividendos procedentes de la participación en sociedades extranjeras. A través de la aplicación, tanto de la ley federal como de los tratados para evitar la doble imposición internacional suscritos por Rusia, es posible deducir los impuestos que la sociedad haya soportado en otros países. El importe deducible se limita a la cuota que le correspondería pagar a la sociedad si los mismos ingresos hubieran sido obtenidos en Rusia, aunque las cantidades no deducidas por insuficiencia de cuota no pueden ser deducidas en posteriores ejercicios. Es el caso de la obtención de dividendos en el extranjero, sin embargo, la deducción se permite tan sólo en el caso de que resulte aplicable un convenio para evitar la doble imposición internacional. Si posteriormente los beneficios son repartidos a los socios vía dividendos, y dicho socio es otra entidad residente, se aplica una retención del 6%. Esta retención se configura como un impuesto final, de modo que el dividendo percibido no se integra en la base imponible del socio. Con la finalidad de evitar el doble gravamen sobre un mismo beneficio, la base para el cálculo de la retención es el importe a distribuir reducido en el importe de los dividendos percibidos a su vez de otras sociedades residentes o distribuidos a no residentes.
El modo de determinar la base imponible es el mismo que el utilizado para las sociedades residentes, si bien en el caso de que una misma entidad disponga de varios establecimientos permanentes en Rusia, cada uno deberá determinar su base imponible por separado. El tipo de gravamen aplicable es igualmente el 24%, salvo para los dividendos derivados de la participación en entidades residentes en Rusia, a los que se aplica el tipo del 15%. En el caso de que el establecimiento permanente pertenezca a una empresa residente en un país que haya suscrito convenio con Rusia, es posible beneficiarse de un tipo inferior, del 6%. No existe una imposición complementaria en la remisión a la casa central de los beneficios obtenidos por el establecimiento permanente. Por su parte, los no residentes que obtienen sus ingresos en Rusia sin la mediación de establecimiento permanente, soportan las siguientes retenciones al serles abonadas las respectivas rentas:
Por lo que a la liquidación y pago del impuesto se refiere, el ejercicio fiscal es el año natural, gravándose los beneficios obtenidos durante el año natural precedente. Aunque las empresas deben presentar una autoliquidación antes del 28 de marzo, están obligadas a presentar varias declaraciones simplificadas a lo largo del ejercicio. No existe un régimen especial para los grupos de sociedades, por lo que las pérdidas de una sociedad no pueden utilizarse para reducir los beneficios de otra sociedad del mismo grupo. Tampoco se prevé en Rusia un sistema de consultas tributarias vinculantes. El contribuyente puede solicitar a las autoridades locales información y respuestas escritas acerca de la legislación tributaria y su aplicación, pero dichas informaciones no resultan vinculantes ni para el contribuyente ni para la Administración.
Se trata de un impuesto regional, y cada territorio determina el tipo de gravamen que aplica, siempre que no supere el límite impuesto por la Ley Federal, del 2%. La base imponible es la media anual del valor total de los activos de la empresa, incluyendo bienes inmuebles (excepto terrenos), activos fijos e intangibles, existencias y otros activos que aparezcan en el activo de la empresa o establecimiento permanente.
Los tipos de gravamen básicos se regulan por el Estado, y varían en función del destino que se dé al terreno. Posteriormente los municipios, en función de la localización, la calidad y el uso que se dé al terreno, regulan tipos de gravamen que se adicionan al federal.
Además del IVA, la mayoría de las regiones rusas gravan con otro impuesto las ventas de determinados bienes y las prestaciones de ciertos servicios realizadas por personas jurídicas, sucursales y empresarios individuales. Mientras el IVA se impone sobre las ventas interiores y sobre las importaciones, el Impuesto sobre las Ventas grava artículos de lujo, ropas, mobiliario, equipos de radio y televisión, vehículos de motor, servicios prestados por agencias de viaje, y servicios de publicidad. En el caso del IVA, la base imponible es el precio de venta, o el valor en aduana para las importaciones, incluyendo aranceles e impuestos especiales. Por lo que respecta al Impuesto sobre las Ventas, se aplica sobre el precio de venta, incluidos IVA e impuestos especiales, en su caso. El tipo de gravamen general del IVA es el 20%, aunque existen exenciones y tipos reducidos para ciertos bienes y servicios. En cuanto al Impuesto sobre las Ventas, el tipo de gravamen no puede superar el 5%.
Los intereses pagados por una empresa residente en Rusia a una sociedad no residente que participa, directa o indirectamente, en más de un 20% del capital de la primera, o bien los pagados a un establecimiento permanente de un no residente, están sujetos al ratio de subcapitalización. Se trata de evitar que se pueda reducir la base imponible de sociedades residentes en Rusia a través de un endeudamiento con una entidad vinculada no residente superior al que se hubiera podido obtener en condiciones normales de mercado entre partes independientes. Así, cuando el endeudamiento neto remunerado de una sociedad residente con una no residente exceda el resultado de aplicar el coeficiente 3 a la cifra del capital fiscal, los intereses devengados que correspondan al exceso se consideran como dividendos para el prestamista. JORGE SÁNCHEZ ÁLVAREZ Información elaborada por David Mülchi & Asociados
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