|
|||||||||||||||||||||||||
La
fábrica de kilómetros |
|||||||||||||||||||||||||
|
Santander, ya castigada por las consecuencias de la guerra, sufrió en febrero de 1941 un devastador incendio, que avivado por unas rachas de fortísimo viento sur, destrozó buena parte del centro de la ciudad. Según las crónicas de la época desaparecieron unos 400 edificios y miles de personas se quedaron sin vivienda ni negocio. La reconstrucción de la ciudad requería gran cantidad de material y Dionisio y Antonio Laredo aprovecharon la circunstancia para recuperar el negocio que su padre había abandonado, aunque en esta ocasión se centraron en el transporte de mercancías y abandonaron definitivamente el de viajeros. La empresa empezó transportando ladrillos con un vehículo Ford de gasolina, desde la tejera de Sarón hasta la capital cántabra. El negocio fue creciendo, el transporte de productos de la cercana fábrica de Nestlé de La Penilla de Cayón, permitó establecer una línea de transporte regular hasta Madrid y a esta actividad se le fue sumando el transporte frigorífico, los servicios de almacenaje y la gestión y distribución de mercancías. La tercera generación de la familia se incorporó a la empresa en los años 90 y, con este nuevo impulso, el negocio se expandió a toda la Península.
El programa PIPE fue un apoyo importante para el desarrollo de la internacionalización de Transportes Hermanos Laredo. La empresa entró en el programa en el año 2000, momento en el que más fuertemente apostaba por los mercados exteriores. "Hasta entonces íbamos al exterior sin una buena planificación. El PIPE nos ayudó a buscar exportadores en Madrid, Bilbao y Barcelona para salir con un buen precio y, después, a localizar colaboradores fuertes en el exterior, sobre todo en Alemania e Italia, que eran nuestros mercados objetivo. El transporte es un negocio muy cíclico y, con el plan, lo que pretendíamos era poder mantener unos precios estables y aceptables durante todo el año. Nos dio buenos resultados; de hecho, el primer año después del PIPE incrementamos los márgenes en un 12%, gracias, fundamentalmente, a las colaboraciones con transportistas alemanes", recuerda Santiago Laredo. El director gerente de la compañía reconoce que el PIPE les ha ayudado a ser mucho más selectivos y "aunque los clientes nos hagan un encargo, sabemos seleccionar lo que nos interesa. Elegimos los mercados en los que podemos sacar mejores márgenes, cuáles son más interesantes, qué movimiento de mercancías hay hacia esos países, etc., y en todo esto, los consejos del PIPE han sido fundamentales. El asesor nos ayudó mucho y nos enseñó a buscar la información". Sólo un reproche le hace Santiago Laredo al PIPE: "yo creo que el programa se ha diseñado pensando más en los fabricantes de productos que en las empresas que ofrecemos servicios a nuestros clientes". Como resultado de la política de internacionalización seguida hasta ahora, Transportes Hermanos Laredo viaja hasta Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Bélgica y Reino Unido. Las empresas españolas de transporte cuentan, según Santiago Laredo, con muy buenas oportunidades porque son muy competitivas y tienen unos costes bastante bajos, si se comparan con las de otros países europeos. También beneficia la situación geográfica de la Península Ibérica, ya que, al ser un territorio periférico, a los transportistas de los países del centro de Europa les resulta costoso venir hasta España. Actualmente, la compañía se plantea aumentar su actividad internacional en unos países, los de Europa del Este, donde se están instalando muchas industrias y estableciéndose un interesante tejido industrial. Sin embargo, Santiago Laredo recuerda que la clave de este negocio está no sólo en ofrecer buenos precios "jugamos con la ventaja de la competitividad en los costes, pero nunca hay que olvidar ofrecer un buen servicio".
En su compromiso por ofrecer un buen servicio a sus clientes, uno de los aspectos que más cuida la empresa es el seguimiento de las normas de calidad. En 1992, Transportes Hermanos Laredo obtuvo la certificación de calidad de la ISO 9002 y, en 2001, la de la nueva ISO 9001. Ahora están intentando implantar la ISO 14000, para lo que esperan que un problema referente a vertidos pueda solucionarse a lo largo de este año. Santiago Laredo reconoce que las normas de calidad ayudan a ofrecer una imagen de empresa moderna que se adapta a los nuevos tiempos, "aunque, a la hora de negociar, lo que de verdad importa es el día a día, que la empresa ofrezca un buen servicio, que el cliente sepa en todo momento dónde están sus mercancías, que pueda confiar en que van a llegar y no tenga que preocuparse de nada... En este sentido, el boca a boca es la mejor publicidad para la empresa". Tampoco se descuida la formación del personal y la prevención de los riesgos laborales, sobre todo en lo que se refiere a la seguridad vial. El 90% del personal está empleado directamente, con lo que el porcentaje de contratos externos es mucho menor que el que hay en otras compañías dedicadas al transporte por carretera. Esto implica unos mayores costes para la empresa pero también un mejor control de los servicios prestados. Santiago Laredo afirma que "ésta es la filosofía de nuestra empresa, no queremos perder el control de la compañía y por ello mantenemos una flota propia, aunque cada vez nos resulta más difícil por los costes que lleva consigo". Y es que, Transportes Hermanos Laredo ha mantenido durante todos estos años sus más características señas de identidad. Además de la estructura laboral propia, mantiene una fuerte vinculación con Cantabria y el carácter familiar con el que se fundó. Respecto a lo primero, Santiago Laredo reconoce que para una empresa dedicada al transporte de mercancías en la zona norte de la península, "habría mejores oportunidades si nos ubicáramos en Zaragoza, Aranda de Duero o Burgos por su estratégica posición junto a cruces de carreteras, pero nunca hemos pensado trasladarnos. Somos de aquí, estamos acostumbrados a este sistema y, si nos fuéramos seríamos un proyecto diferente". Respecto a su carácter
familiar, nada más que decir que la empresa está dirigida
por dos parejas de hermanos, hijos de Dionisio y Antonio, que mantienen
la misma ilusión por este negocio que su abuelo José. Santiago
lo tiene claro: "desde que el virus del transporte entró en
la familia hace un siglo, no nos ha querido abandonar". ÁNGELA
BERNAL MORO
|
|||||||||||||||||||||||||