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Cuando un
empresario
decide lanzarse
a la aventura de llevar sus productos a otro país, se enfrenta
con la dificultad de tener que comunicarse en otra lengua distinta
a la suya. Está claro que superar la barrera idiomática
es un factor importante para el éxito
de la internacionalización de las empresas.
Hay tres ideas
fundamentales que no se deben olvidar al tratar el tema de la
traducción, según afirma María José
Velasco, directora general de Comunicación
Multilingüe:
- una buena
traducción es una necesidad imperiosa;
- la traducción
forma parte del producto;
- la globalización
es imposible sin la traducción.
La calidad
de las traducciones es indispensable a la hora de realizar con
éxito cualquier actividad en la que se vean implicados
dos miembros o más de diferentes comunidades lingüísticas:
una ambigüedad
en un texto puede ser letal a la hora de llevar a buen puerto
cualquier negociación o contrato y por eso las empresas
de traducción deben garantizar un elevado control de calidad,
con el fin de asegurar la adecuación de las traducciones
y el rigor de la terminología. No sólo se trata
de traducir los textos solicitados; el proceso de traducción
significa mucho más. "Incluye hasta la creación,
modificación y actualización de bases de datos",
puntualiza Amaya Montoya, de Reinisch
España S.L.
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Un proceso paralelo
Las empresas de servicios lingüísticos acompañan
al exportador en toda su andadura internacional. En sus primeros
pasos, la empresa acude a certámenes o eventos donde poder
conocer a algunos potenciales clientes. El vendedor debe hacer
llegar una propuesta que incluya la máxima información
posible sobre su producto. "Los servicios más solicitados
son precisamente la traducción a otros idiomas de los catálogos,
de la correspondencia y de la publicidad", puntualiza Miguel
Núñez., presidente de ACT
y directivo de Eurolink Traductors S.L.
Una oferta
que resulte ininteligible no se toma demasiado en serio. Y hay
que tener en cuenta que, "aunque el inglés sea el
idioma más utilizado, muchas empresas extranjeras no lo
dominan, y la posibilidad de que cada uno hable en su idioma facilita
mucho el contacto", señala Jesús Arnau, por
lo que cada vez se demandan más idiomas a la hora de eliminar
obstáculos para la internacionalización.
Una vez que
el interlocutor se interesa por la oferta, llega el momento de
negociar: encuentros cara a cara, intercambio incesante de documentos
en algunas ocasiones, los términos a utilizar deberán
ser rigurosamente exhaustivos, sin márgenes a la intuición
y sin lugar para la interpretación. Además, en algunos
puntos deberá ceñirse a legislaciones que variarán
de un país a otro. Prácticamente todas las empresas
de traducción ofrecen para ello servicios de traducción
técnica y jurada (ver glosario). La traducción
circula entonces en doble dirección.
El proceso
culmina con la presentación
del producto vendido. Aunque, incluso después de alcanzar
un acuerdo, hay que mantener la comunicación.
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Traducción: producto exportable
Pero además de funcionar como herramienta indispensable
para los exportadores, la traducción es un servicio enmarcado
por definición en las relaciones entre diferentes países,
y en su actividad hay veces en que las propias empresas de traducción
se convierten, ellas mismas, en exportadoras.
Comunicación
Multilingüe y Morote Traducciones son dos empresas adheridas
al programa
PIPE de iniciación a la exportación. La primera
tiene bastante experiencia y ya ha dado pasos importantes en su
proceso de internacionalización.
En los servicios
de "localización" (ver glosario) de software
y de páginas web es donde Comunicación Multilingüe
vio una puerta de entrada a un mercado como el estadounidense.
En Europa, su trayectoria estaba bien definida en el exterior
con servicios a instituciones supranacionales y organismos europeos.
Ahora las nuevas tecnologías han traído consigo
nuevas herramientas y nuevas formas de trabajo en las que esta
empresa ha sabido penetrar y hacerse un hueco.
Hace algo
más de un año, María José Velasco,
contaba
en esta misma revista que al principio les costó convencer
a la dirección del ICEX de que podían encajar en
el programa PIPE como exportadores de servicios. A estas alturas
nadie duda que los servicios de traducción son un producto
exportable con el que se pueden obtener excelentes resultados.
Morote Traducciones,
por su parte, es una empresa joven, fundada en 1999. A pesar de
ello, ha respondido rápidamente a las nuevas condiciones
de mercado y se ha tomado muy en serio la estrategia de internacionalización.
La directora gerente de la empresa, Fátima Morote, es consciente
del nuevo mapa que se dibuja en cuanto a las necesidades de servicios
de traducción, y por lo que respecta a sus proyectos de
expansión internacional, señala: "Dado que
en Morote contamos con un software de gestión documental
que nos permite dar respuesta en tiempo real a través de
nuestra web a las necesidades de nuestros clientes, hemos desestimado,
de momento, la posibilidad de abrir oficinas en el extranjero",
confiesa la directora gerente.
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