PRIMEROS PASOS… IÑAKI SEBASTIÁN MALLETS  


>> Negocio rítmico
Atardecer en el País del Sol Naciente. El aforo del teatro Kabukiza de Tokio está a rebosar y la reconocida concertista Momoko Kamiya ejecuta la percusión de una obra de kabuki ante la atención crítica del público japonés más purista. Damos un salto y estamos en España. La Orquesta Sinfónica de San Sebastián acaba de ejecutar la Obertura 1812 de Tchaikovsky, donde el timbalista debe simbolizar con su percusión constante y firme los cañones victoriosos del ejército imperial ruso sobre el francés en las Guerras Napoleónicas.

Iñaki Sebastián.

La Tierra sigue girando, y ahora nos ubicamos en una tarde de música bonaerense. La Orquesta Filarmónica de Buenos Aires ejecuta en el Teatro Colón una de las obras que inauguran el desarrollo de la percusión contemporánea: Sonata para Dos Pianos y Percusión de Bela Bartók. Aquí la maestría y destreza del percusionista Ángel Frette es fundamental para afrontar este desafío.

Finalmente, son las 12 de la noche en EEUU. En el barrio francés de Nueva Orleans, una banda de jazz, aprovisionada de xilófono, batería, saxo y clarinete, hace las delicias de los asistentes con una última pieza improvisada. Mientras, a 1.000 km de distancia, miles de emigrantes hispanos estremecen sus cuerpos al ritmo que les marcan las marimbas y tambores de una banda caribeña en un local nocturno de Miami.

¿Qué nexo de unión hay entre estas estampas musicales que se desarrollan a lo largo de un día en todo el planeta? Las baquetas de Iñaki Sebastián, que diseña y fabrica desde su taller de San Sebastián y comercializa bajo el nombre de Iñaki Sebastián Mallets -vocablo inglés para designar baquetas-.

"El mundo de la percusión cuenta con una enorme variedad de instrumentos y su repertorio está enormemente desarrollado. Esta complejidad se ha transmitido a las baquetas y a su uso, por lo que es fundamental ser percusionista para poder desarrollar unas baquetas de calidad y que respondan a todas las demandas". Así resume Iñaki Sebastián cómo la fabricación de estos elementos ha de entrañar un profundo conocimiento de sus características y muchas horas de experimentación. Esto rompe totalmente los tópicos que se pueden formar sobre la aparentemente sencilla fabricación de unos simples palitos.

Tras iniciar su aventura empresarial hace ocho años, Iñaki Sebastián Mallets tiene una producción anual de 35.000 baquetas que se venden con aceptación creciente en Japón, Corea, Australia, Europa, Argentina, México y EEUU, gracias a su excelente relación calidad-precio.

>> Inicio casual
En 1994 Iñaki Sebastián acababa de pasar su examen final de percusión en el conservatorio de San Sebastián. Había solicitado una beca para estudiar en el grupo de percusión fundado y dirigido por Miguel Ángel Bernat en la Escuela Superior de Música y Artes del Espectáculo de Oporto. Sin embargo, el Gobierno vasco se la denegó por no contar con la suficiente antigüedad como residente en Euskadi: él es navarro y se había trasladado a Donostia para continuar con sus estudios musicales. Pero tenía tantos deseos de ir a Oporto que hizo la maleta: "Eran años locos. Yo tocaba en orquestas municipales y de salsa por los pueblos y quería, por encima de todo, convertirme en un gran percusionista. Un día, Miguel Ángel Bernat vio baquetas que yo mismo había reparado y me encargó arreglar y construir otras para los miembros de su orquesta. Estaba tan satisfecho con el resultado que me animó a seguir y yo decidí volver a San Sebastián durante un año para tantear el negocio. Conseguí una plaza en la Orquesta Sinfónica de San Sebastián y durante ese año estuve investigando y adentrándome en el mercado de los conservatorios españoles, portugueses y franceses y observé que las compras eran inmediatas. Eso me hizo tomarme la idea más en serio ".

La facturación conseguida hasta entonces era importante, pero no lo suficiente como para dejar de alternar su puesto de percusionista en la orquesta con su labor como autónomo dedicado a la fabricación y venta esporádica de baquetas.

>> Nace una empresa
1997 fue un año de sorpresas: los distribuidores Musical Rivera, de Valencia, y Pustjens Percussion Products, de Países Bajos, entran en contacto con él. Con ambos firmó un contrato de exclusividad en sus respectivos mercados: "Entonces inauguré una política de comercialización que es uno de los puntos esenciales de mi empresa: los contratos en exclusiva con distribuidores en cada mercado. Esto implica riesgos porque la relación con ese distribuidor puede romperse. Pero a mí me proporciona la posibilidad de planificar mis actividades y economizar el tiempo de producción para poder viajar y entablar contactos con músicos y orquestas que constituyan la punta de lanza en nuevos mercados y a los que organizo giras por los conservatorios españoles. Así, mi presencia en varios países me ayuda a diversificar los riesgos contraídos por las exclusividades en la distribución y me proporciona la satisfacción personal de traer a España las últimas tendencias en percusión. Con este modo de trabajar, surgen unas relaciones donde lo comercial, amistoso y artístico tienen el mismo peso".

Esto suponía tomarse más en serio la fabricación de baquetas y había que escoger entre su puesto en la Orquesta Sinfónica de San Sebastián o la aventura empresarial que se avecinaba. Y, ante la sorpresa de sus compañeros, dejó el puesto en la Orquesta: "Muchos pensaron: este chico está loco. Mi puesto en la Orquesta me daba una estabilidad con la que muchos músicos sueñan. Sin embargo, sentía que lo que en un principio es una labor creativa se estaba volviendo pura rutina, donde tenía que fichar a la entrada y a la salida".

De esta forma, nacía la empresa Iñaki Sebastián Mallets en 1999, con sedes en Pamplona y San Sebastián y que cuenta con su fundador como único empleado fijo.