CONSUMO. Rusia. Confección textil  


>> Prendas extranjeras
El abanico de productos de marcas europeas y americanas conocidas de gama media-alta y alta es muy amplio, siendo predominantes las de los países de la moda por excelencia: Italia y Francia, cuyos productos se asocian respectivamente con la elegancia y con el lujo. A las marcas alemanas, inglesas o finlandesas se les supone una excelente calidad.

Moscú es el centro de consumo más importante del país. Allí hay tiendas de marcas españolas como Torras, Kelme, Punto Blanco y Athenea (lencería), Mayoral y Mango, que entró en el mercado ruso en 1998, con una tienda franquiciada en esta ciudad. Según explica a El Exportador, Aniko Koystal, del departamento de franquicias de esta empresa en el extranjero, "hasta este año se contaba con locales en ciudades con más de un millón de habitantes, pero, a partir del año que viene, se piensa ya en ciudades más pequeñas como Saratov".

>> Comercio exterior
Los datos oficiales correspondientes al comercio exterior textil (capítulos 61 y 62) deben interpretarse con muchas precauciones. En ellos llama la atención el enorme descenso de las importaciones después de la crisis de 1998, que no han vuelto a recuperar los niveles de 1997, a pesar de que los aranceles son ahora más bajos que entonces.

En 2000, las importaciones sumaron 151 millones de dólares, cifra poco real, pues cambiando un dólar a 190 pesetas, sólo se habrían importado prendas por 29.000 millones de pesetas.

La procedencia de las importaciones se reparte entre unos pocos países: China, Turquía, las antiguas Repúblicas soviéticas de Asia Central, Italia, Alemania, Finlandia e Irlanda.

El comercio bilateral de confección textil entre España y Rusia, según los datos del Consejo Intertextil Español, tiene poca relevancia, aunque sería mayor si en el análisis se incluyeran los hilados y tejidos.

>> Distribución
El canal más usual es el del importador, distribuidor, que no suele serlo en exclusiva, o representante que se ocupa de realizar todos los trámites burocráticos en Rusia. Esta persona, que debe conocer bien el mercado, puede tener un show-room al que acudan clientes de otras partes de la Federación para comprar prendas varias veces por temporada.

En las grandes ciudades hay tiendas en franquicia, modalidad que se está desarrollando. Es la persona propietaria de la misma la que realiza los trámites y distribuye el género, según el acuerdo al que haya llegado con su franquiciador.

>> Márgenes comerciales
Son difíciles de calcular, pero aparentemente son altos. Tras la crisis financiera se exige el pago por adelantado de las mercancías. Raramente se concede crédito, por lo que los intermediarios, que deben hacer frente a una serie de gastos muy importantes (aranceles, alquileres, etc.) prefiere guardarse un beneficio mayor.

>> Promoción
El medio más normal de publicitar una nueva marca es en revistas de moda dirigidas al gran público. No es necesario escribir el nombre de la marca en caracteres cirílicos, ya que la mayoría de los rusos urbanos saben leer el alfabeto latino.
En Moscú es muy eficaz la publicidad en el Metro, transporte que utilizan millones de personas cada día, así como en las grandes vallas publicitarias situadas en las calles principales.

Las ferias sectoriales más importantes son Moda Moscú y la Feria federal de mayoristas de bienes y equipos de la industria textil y ligera.

(En la edición en papel de El Exportador se puede consultar un recuadro con distintos factores legales a tener en cuenta a la hora de llevar a cabo una exportación a Rusia.)

>> Los empresarios comentan…
Según Jaume Oller, director comercial de Lanitex S.L., empresa de tejidos para caballeros, quien visitó aquel país en abril en una misión comercial promovida por el ICEX, "el potencial es grande y el comercio es de gran consumo, pero la problemática es encontrar las vías de introducción adecuadas para hacer negocio sin riesgo".

Desde Mango afirman que Rusia "es un mercado con gran potencial y muy interesante, y aunque Mango ha tenido muy buena acogida, existen numerosas barreras de entrada (aranceles, impuestos, certificados…) que encarecen mucho el coste tanto para la propia central en Barcelona, como a la franquicia".