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Las sociedades residentes en Hungría están sujetas
al Impuesto sobre Sociedades (Társasági adó
és osztalékadó) por la totalidad de sus
ingresos, originados tanto en Hungría como en el extranjero,
mientras que las empresas no residentes sólo tributan por
los ingresos originados en Hungría. Tanto las compañías
húngaras, como las sucursales y las filiales de empresas
extranjeras que operan en el país están sometidas
a un tipo de gravamen de tan sólo el 18% sobre la base
imponible, que resulta de restar a los ingresos obtenidos los
gastos generados en el ejercicio de la actividad natural de la
empresa.
Las ganancias
de capital obtenidas por las sociedades residentes resultan gravadas
de igual forma que el resto de sus rendimientos, mientras que
las obtenidas por las empresas extranjeras sin establecimiento
permanente en Hungría resultan exentas.
Los dividendos
están sometidos a una retención del 20% en el caso
de que los perceptores sean no residentes, aunque este tipo de
gravamen resulta inferior en el caso de que resulte aplicable
un convenio de doble imposición. No obstante, no se aplica
retención si los accionistas demuestran que los dividendos
percibidos se invertirán en la creación de una nueva
empresa en Hungría o para incrementar la participación
en una existente. Si el perceptor es una empresa residente nunca
se aplica retención.
En el caso
de intereses y royalties, el tipo de retención es
del 18% para perceptores no residentes y nulo para los residentes.
Tratándose de residentes en España, el tipo de gravamen
es del 0% en virtud del convenio de doble imposición.
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Incentivos a la inversión
La Ley del Impuesto prevé importantes incentivos a la inversión.
Así, las empresas que inviertan más de 1 billón
de forintos (4,08 millones de euros) en el sector productivo tienen
derecho a una reducción del 50% de la cuota del impuesto
durante los 5 años siguientes, siempre que durante ese
período su facturación crezca, cada año,
al menos un 5% respecto al valor de la inversión realizada.
Esta deducción también se aplica a las inversiones
en establecimientos hoteleros.
Por su parte,
las empresas establecidas en regiones consideradas prioritarias
(aquéllas con una tasa de desempleo superior al 15%) pueden
deducir de su deuda tributaria hasta un 6% de la inversión
realizada en maquinaria el primer año, siempre que los
activos permanezcan en uso en la zona al menos tres años.
En las zonas calificadas por el Gobierno como empresariales esta
reducción se aplica también a las inversiones en
edificios. Se prevén, adicionalmente, porcentajes de amortización
incrementados para tales bienes. Además, las inversiones
en actividades productivas en ambos tipos de regiones dan derecho
a una exención total del impuesto durante cinco años,
si los ingresos de la empresa crecen en un porcentaje mínimo
respecto al valor de la inversión (el 5% en regiones prioritarias
y el 1% en las zonas empresariales).
Las empresas
que inviertan en el sector productivo más de 3 billones
de forintos (12,25 millones de euros) en regiones desfavorecidas
o al menos 10 billones en cualquier punto del país, se
benefician de exenciones totales del impuesto durante 10 años,
siempre que la facturación respecto al año anterior
crezca al menos el 5% del valor de la inversión, el número
de empleados se incremente en 100 o 500, respectivamente, con
respecto al año anterior a la inversión, y la plantilla
se mantenga durante esos 10 años.
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Compañías off shore
Conviene igualmente destacar el régimen de las compañías
off shore. Se denomina así a las empresas constituidas
al amparo de la legislación mercantil húngara, con
domicilio social en el país, pero con capital detentado
por personas no residentes y con actividad únicamente fuera
de sus fronteras. Su principal característica es estar
sujetas a un tipo de gravamen de tan sólo el 3%, siendo
necesario el cumplimiento de una serie de requisitos para acceder
al estatus off shore:
- La sociedad
debe ser representada en cualquier proceso por un abogado húngaro.
- La mayoría
de los miembros de los órganos de gobierno de la sociedad,
y también la mayoría del personal deben ser residentes
en Hungría.
- La sociedad
debe ser auditada por una firma registrada en Hungría.
- Debe mantenerse
operativa una cuenta corriente en el país, a través
de la cual se abonen los gastos generales de mantenimiento de
la sociedad.
- Ni la
sociedad ni sus socios pueden tener, directa o indirectamente,
participaciones en otras sociedades residentes.
El régimen
especial off shore, junto a la amplia red de convenios
para evitar la doble imposición firmados por Hungría,
ha convertido en los últimos tiempos a este país
en uno de las jurisdicciones más utilizadas para la planificación
fiscal internacional.
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