N.56
Septiembre 2002
 
 





     
  Hungría  
Fiscalidad  
  Panorama financiero  
  Usos y costumbres  
  Oficinas Económicas y Comerciales  
  Cuaderno de bitácora  
  FISCALIDAD. Ventajas fiscales  


Las sociedades residentes en Hungría están sujetas al Impuesto sobre Sociedades (Társasági adó és osztalékadó) por la totalidad de sus ingresos, originados tanto en Hungría como en el extranjero, mientras que las empresas no residentes sólo tributan por los ingresos originados en Hungría. Tanto las compañías húngaras, como las sucursales y las filiales de empresas extranjeras que operan en el país están sometidas a un tipo de gravamen de tan sólo el 18% sobre la base imponible, que resulta de restar a los ingresos obtenidos los gastos generados en el ejercicio de la actividad natural de la empresa.

Las ganancias de capital obtenidas por las sociedades residentes resultan gravadas de igual forma que el resto de sus rendimientos, mientras que las obtenidas por las empresas extranjeras sin establecimiento permanente en Hungría resultan exentas.

Los dividendos están sometidos a una retención del 20% en el caso de que los perceptores sean no residentes, aunque este tipo de gravamen resulta inferior en el caso de que resulte aplicable un convenio de doble imposición. No obstante, no se aplica retención si los accionistas demuestran que los dividendos percibidos se invertirán en la creación de una nueva empresa en Hungría o para incrementar la participación en una existente. Si el perceptor es una empresa residente nunca se aplica retención.

En el caso de intereses y royalties, el tipo de retención es del 18% para perceptores no residentes y nulo para los residentes. Tratándose de residentes en España, el tipo de gravamen es del 0% en virtud del convenio de doble imposición.

>> Incentivos a la inversión
La Ley del Impuesto prevé importantes incentivos a la inversión. Así, las empresas que inviertan más de 1 billón de forintos (4,08 millones de euros) en el sector productivo tienen derecho a una reducción del 50% de la cuota del impuesto durante los 5 años siguientes, siempre que durante ese período su facturación crezca, cada año, al menos un 5% respecto al valor de la inversión realizada. Esta deducción también se aplica a las inversiones en establecimientos hoteleros.

Por su parte, las empresas establecidas en regiones consideradas prioritarias (aquéllas con una tasa de desempleo superior al 15%) pueden deducir de su deuda tributaria hasta un 6% de la inversión realizada en maquinaria el primer año, siempre que los activos permanezcan en uso en la zona al menos tres años. En las zonas calificadas por el Gobierno como empresariales esta reducción se aplica también a las inversiones en edificios. Se prevén, adicionalmente, porcentajes de amortización incrementados para tales bienes. Además, las inversiones en actividades productivas en ambos tipos de regiones dan derecho a una exención total del impuesto durante cinco años, si los ingresos de la empresa crecen en un porcentaje mínimo respecto al valor de la inversión (el 5% en regiones prioritarias y el 1% en las zonas empresariales).

Las empresas que inviertan en el sector productivo más de 3 billones de forintos (12,25 millones de euros) en regiones desfavorecidas o al menos 10 billones en cualquier punto del país, se benefician de exenciones totales del impuesto durante 10 años, siempre que la facturación respecto al año anterior crezca al menos el 5% del valor de la inversión, el número de empleados se incremente en 100 o 500, respectivamente, con respecto al año anterior a la inversión, y la plantilla se mantenga durante esos 10 años.

>> Compañías off shore
Conviene igualmente destacar el régimen de las compañías off shore. Se denomina así a las empresas constituidas al amparo de la legislación mercantil húngara, con domicilio social en el país, pero con capital detentado por personas no residentes y con actividad únicamente fuera de sus fronteras. Su principal característica es estar sujetas a un tipo de gravamen de tan sólo el 3%, siendo necesario el cumplimiento de una serie de requisitos para acceder al estatus off shore:

  • La sociedad debe ser representada en cualquier proceso por un abogado húngaro.
  • La mayoría de los miembros de los órganos de gobierno de la sociedad, y también la mayoría del personal deben ser residentes en Hungría.
  • La sociedad debe ser auditada por una firma registrada en Hungría.
  • Debe mantenerse operativa una cuenta corriente en el país, a través de la cual se abonen los gastos generales de mantenimiento de la sociedad.
  • Ni la sociedad ni sus socios pueden tener, directa o indirectamente, participaciones en otras sociedades residentes.

El régimen especial off shore, junto a la amplia red de convenios para evitar la doble imposición firmados por Hungría, ha convertido en los últimos tiempos a este país en uno de las jurisdicciones más utilizadas para la planificación fiscal internacional.