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>> Un mercado con potencial
El mercado textil de la actual Federación Rusa atraviesa
un momento muy interesante, según un estudio sobre dicho
sector elaborado por
F. Javier Calvo Alonso, de la Cámara Oficial de Comercio
e Industria de Madrid/IFEMA, en la primavera de 2001, que sirve
de base para la elaboración de este artículo.

Aunque
con las estadísticas oficiales poco depuradas que aún
tiene Rusia, no es posible hacer un cálculo correcto del
consumo de la confección textil en este inmenso país,
lo que sí es cierto es que, después del crash
financiero del verano de 1998, la economía rusa se está
recuperando y, por primera vez desde hace más de veinticinco
años, han empezado a mejorar las condiciones de vida de
la población y van aumentando sus compras al exterior de
alimentos y prendas de vestir.
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El poder de compra
Los analistas suelen coincidir al definir, al menos, tres grupos
sociales bien diferenciados:
- Los
nuevos rusos: Se trata de una minoría que ha sabido
sacar partido de la nueva situación económica
y que no se reprime a la hora de ostentar su riqueza. Para esta
élite lo importante es consumir bienes que sean caros
y exclusivos.
- La
clase media:
No será más del 10% de la población. Es
gente urbana, de entre 25 y 45 años, que trabaja para
el Estado, ejerce profesiones liberales o está contratada
por una empresa extranjera. Este segmento de la población
se vio muy afectado por la crisis de 1998, pero se está
recuperando y es el embrión de lo que en el futuro será
la clase media rusa. Está integrado por consumidores
de gusto europeizado, que prefieren el producto de calidad.
- Las
clases populares:
Son la mayoría de la población de provincias y
del medio rural. Viven "al día" y no se plantean
comprar productos de calidad.
Tras lo expuesto,
se puede afirmar que el factor principal en la adquisición
de prendas y complementos en Rusia para la mayoría de la
población es el económico.
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Condicionantes climáticos
Aunque en una extensión territorial tan vasta existe una
amplia variedad climática, en la mayor parte del país
predomina el clima continental, y en invierno las temperaturas
son muy bajas. Por lo tanto, son muy necesarias las prendas como
abrigos largos hasta los pies, gorros, bufandas y guantes.
En estas prendas, las pieles van dejando paso a materiales nuevos
(y no sólo pieles artificiales), más modernos y
coloristas, que se van imponiendo entre los niños y jóvenes.
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La industria local
Rusia es un país que tiene una larga tradición en
la industria textil. Durante todo el siglo XX, la industria ligera
alcanzó un gran desarrollo, pero a principios de los años
90, con la desintegración de la URSS, se inició
el declive de esta industria. Lo local fue dejado de lado a favor
de lo importado, y casi todo se compraba, bueno o malo, si era
extranjero. Así siguieron las cosas hasta que, en 1998,
con la crisis que provocó una importante pérdida
del poder adquisitivo, la pujante clase media ya no pudo seguir
pagando los precios de las prendas importadas. De modo que, si
algo tuvo de positivo para Rusia la crisis financiera, fue precisamente
el descenso de las importaciones y el consiguiente impulso a la
producción nacional.
Hoy día,
los principales problemas de la industria rusa de la confección
textil son de carácter estructural:
- La materia
prima suele ser de mala calidad,
- la maquinaria
se ha quedado obsoleta,
- el apoyo
del Estado es nulo,
- el capital
extranjero está poco presente en el sector,
- se nota
una falta de cultura empresarial. Ello implica que pocas firmas
diseñan estrategias de producto o marca.
La conclusión
a la que se llega es que el potencial productivo del textil es
muy grande, aunque el sector tendrá que aprovechar la favorable
coyuntura creada en estos últimos años para ponerse
al día.
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