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Sabor burgalés
Burkina
Faso es posiblemente el país más pobre del
mundo. España exportó en el año 2001
algo menos de 12,4 millones de euros. Hasta aquí
los datos son conocidos y previsibles.

Lo sorprendente
es que la primera partida de la exportación española
sean los cubitos de sopa preparada, hasta el punto de representar
más de la tercera parte del valor de esas exportaciones.
Una
empresa familiar burgalesa, Caldos del Norte, es la responsable
de una parte importante de esas ventas, que en forma de
pastillas comercializadas bajo la marca CalNort llegan no
sólo a Burkina Faso, sino también a Benin,
Cabo Verde, Camerún, Haití, Gambia, Ghana,
Guinea Bissau, Guinea-Conakry, Liberia, Malí, Mauritania,
Níger, Nigeria, Senegal o a países tan pequeños
como St. Tomé y Príncipe. Una línea
de sabor une a todos ellos: dar gusto a los cereales básicos
es mucho más fácil que añadir proteínas.
Para proporcionar ese consuelo Caldos del Norte compite
con éxito con firmas de renombre mundial.
Pero
el sopicaldo burgalés llega a muchos otros sitios:
Miami o Moscú, por ejemplo. En total, dos millones
de toneladas de pastillas para sopa cada año.
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