N.56
Septiembre 2002
 
 
 


>> Sabor burgalés

Burkina Faso es posiblemente el país más pobre del mundo. España exportó en el año 2001 algo menos de 12,4 millones de euros. Hasta aquí los datos son conocidos y previsibles.

Lo sorprendente es que la primera partida de la exportación española sean los cubitos de sopa preparada, hasta el punto de representar más de la tercera parte del valor de esas exportaciones.

Una empresa familiar burgalesa, Caldos del Norte, es la responsable de una parte importante de esas ventas, que en forma de pastillas comercializadas bajo la marca CalNort llegan no sólo a Burkina Faso, sino también a Benin, Cabo Verde, Camerún, Haití, Gambia, Ghana, Guinea Bissau, Guinea-Conakry, Liberia, Malí, Mauritania, Níger, Nigeria, Senegal o a países tan pequeños como St. Tomé y Príncipe. Una línea de sabor une a todos ellos: dar gusto a los cereales básicos es mucho más fácil que añadir proteínas. Para proporcionar ese consuelo Caldos del Norte compite con éxito con firmas de renombre mundial.

Pero el sopicaldo burgalés llega a muchos otros sitios: Miami o Moscú, por ejemplo. En total, dos millones de toneladas de pastillas para sopa cada año.