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Según el Tratado de la Unión Europea, cualquier
estado que solicite la adhesión, además de cumplir
unas condiciones
generales básicas, deberá contar, para su plena
incorporación, con una economía de mercado eficiente
y competitiva, así como con un marco legal y administrativo
adecuado en los sectores público y privado.

Desde que
presentó su solicitud formal de adhesión a la UE
en el año 1995, Rumania ha venido realizando múltiples
esfuerzos para dotar de mayor eficacia al poder legislativo y
también al funcionamiento general de la administración.
Las perspectivas permiten deducir que Rumania podrá ser
miembro de pleno derecho antes del año 2010.
El monto total
de financiación otorgada por la Comunidad Europea a Rumania
ha ascendido en el año 2001 a 260 millones de euros para
el programa Phare,
150 millones de euros en el programa SAPARD
, y entre 208 millones de euros y 270 millones de euros para el
programa ISPA.
En virtud
de la Decisión
nº 3/2001 del Consejo de asociación UE-Rumania,
se aprobaron las condiciones y modalidades de la participación
de Rumania en el
Instrumento Financiero para el Medio Ambiente (LIFE) con el
objetivo de contribuir a la aplicación, actualización
y desarrollo de la política comunitaria de medio ambiente
y de la legislación medioambiental.
Aunque en
la mayoría de los casos Rumania está implementando
los acuerdos europeos correctamente, se dan problemas específicos
que se traducen en barreras al establecimiento de firmas europeas
en el país así como la introducción de restricciones
a la exportación de determinadas materias primas según
ha reseñado la Comisión Europea en su informe
sobre los progresos de la adhesión de Rumania de fecha
13 de noviembre de 2001.
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Sistema judicial
En
lo que se refiere al sistema judicial, Rumania ha realizado considerables
avances mediante la agilización
de los procedimientos judiciales y la ejecución de las
resoluciones dictadas por los órganos jurisdiccionales.
Uno de los
problemas más preocupantes es la corrupción de la
administración rumana. El informe
regular de la Comisión Europea del año 2000
observó que la corrupción era un problema extenso
y sistemático que mina el sistema legislativo, la economía
y la confianza pública en el Gobierno. Desde entonces,
y a pesar de un reconocimiento general de la seriedad de este
problema por el Gobierno rumano, no se han reducido sensiblemente
los niveles de corrupción.
El pasado
21 de junio de 2002, el Consejo
de Inversores Extranjeros de Rumania, organización
que representa los intereses de más de 90 entidades afincadas
en este país, criticó la corrupción, la burocracia
y la legislación inconsistente de este país como
los principales obstáculos para los inversores extranjeros.
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