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>> El elixir de la alegría
Gran Muralla china. Miles de burbujas recorren la sección
Juyongguan. El acuerdo alcanzado con su nuevo socio chino, Tianjin
Cheng Bao Fresh Orange Juice Ltda., es motivo de celebración.
Cerca de 150 responsables de los hoteles de mayor categoría
de China, el Embajador de España en ese país, representantes
de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España
en Pekín, miembros de otras embajadas y oficinas comerciales
europeas y directores de empresas españolas afincadas en
el gigante asiático alzan sus copas al aire. El brindis:
una cooperación larga y exitosa. Freixenet da un paso más
en el mercado chino: su filial, Freixenet (Shanghai) International
Trading Co. Ltda., aprovechará la red de distribución
de su compañero local para distribuir los vinos y cavas
del grupo. De esta forma, las burbujas de Freixenet no serán
una mera anécdota en esta parte de la muralla china, sino
que se elevarán en casi todo su territorio, gracias a las
más de 24 sucursales y oficinas de venta que servirán
de soporte para la distribución de sus botellas, además
de los hoteles de cuatro y cinco estrellas que pondrán
a disposición de los clientes su liberación.
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José Luis Bonet,
presidente
de Freixenet
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Libradores
de mil batallas comerciales en los mercados exteriores, los responsables
de Freixenet son conscientes de que tener acceso a los canales
de distribución de China es solamente el primer escalón.
El ir cambiando las costumbres del consumidor y la creación
de una imagen de marca son las auténticas claves para triunfar
en este inmenso país, en el que llevan trabajando unos
cuantos años.
Escasa precipitación,
mucha reflexión y perseverancia. En China y en todas partes
del mundo. Cualidades que se han mantenido desde sus orígenes
y que han llevado a Freixenet a vender sus caldos en más
de 150 países y a convertirse en el líder mundial
del mercado de vinos espumosos, además de exportar el 80%
-unos 104 millones de botellas- del total del cava comercializado
fuera de España. Posición privilegiada que le ha
colocado en el noveno puesto del ranking de empresas vinícolas
del mundo por facturación, según revela el último
informe que elabora anualmente el banco holandés Rabobank
International, siendo la única compañía española
presente en los veinte primeros puestos.
"La condición
de empresa familiar, que ha permanecido siempre unida, ha sido
fundamental para alcanzar estos logros", asegura el actual
presidente de Freixenet, José Luis Bonet. "Sin olvidar
la importancia que ha tenido y tiene el apoyo de lo que yo llamo
la cuasi familia, que son los trabajadores, muchos en su tercera
generación también, y la red de unos 1.200 viticultores
que nos aportan las mejores uvas para seguir mejorando la calidad
de nuestros caldos", apunta con la elocuencia y honestidad
con la que explica economía política y hacienda
pública en la Universidad de Barcelona, su otra pasión.
Y es que José Luis Bonet, aunque lleva en la empresa más
de 35 años, hace apenas tres que asumió la presidencia
del grupo, cuando José Ferrer, su tío, decidió
ceder los mandos a un consejo de administración, del que
forma parte y en el que comparte asiento en la mesa de decisiones
con su primo Enrique Hevia, que desempeña el cargo de vicepresidente,
y con su sobrino Pedro Ferrer, como consejero delegado y director
general. Así, la tercera generación es la que rige
los designios de esta empresa española, descartando de
momento tanto la salida a Bolsa "porque no hay necesidad",
como la entrada de un gestor externo "porque todos los directivos
familiares son profesionales muy buenos, que se conocen a la perfección
el negocio al haberse criado entre botellas". En Freixenet
todo empieza y queda en la tierra, cohesionado por profundas raíces.
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