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Con muchas tablas
Carlos Sosa nunca se llegó a imaginar que la curiosidad
por descubrir qué sería aquello que vio un día
desde su casa de Arinaga, en el sudeste de Gran Canaria, adentrarse
hacia la mar y acercarse a la costa, marcaría el rumbo
de su vida. Aquello que resultó ser una vela sujeta a una
tabla, que permitía aprovechar la fuerza del viento y deslizarse
por la mar, le atrajo de tal forma que inconscientemente fue enfocando
toda su existencia a conseguir hacer del windsurfing su
filosofía y modo de vida. El final de un largo camino de
aprendizaje, muchas veces avanzando de forma autodidacta y en
el que compartió alegrías y tristezas con Björn
Dunkerbeck, el campeón del mundo en esa especialidad, se
llama Proof SL, una empresa que vive por y para el deporte, diseñando
y fabricando de forma artesanal tablas de surf y windsurf.
Y con buen
espíritu deportista, Proof puede presumir de que de los
casi 100 profesionales que participan en la Copa del Mundo de
Windsurfing, el 40% navega con sus tablas y de que de los
diez primeros clasificados, ocho las llevan, considerándolas
los expertos como una de las más ligeras y resistentes
de cuantas se fabrican en el mundo.
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Empezar desde la nada
"Cuando me desplacé desde mi casa a Pozo Izquierdo,
donde había visto una especie de vela entrar y salir de
la mar, y conocí al que por entonces era el campeón
del mundo de windsurfing, que había venido a la
isla a participar en una exhibición, decidí empezar
a practicarlo. Pero me encontré con un problema: hace unos
veinte años, no se comercializaba material de windsurf
en Canarias. Así que opté por adquirir una vieja
tabla en la única escuela de windsurf que estaba
funcionando, el Club Mistral. Utilizando los conocimientos de
carpintería que tenía, puesto que hasta aquel entonces
yo realizaba esta tarea en el negocio de mi padre, decidí
desarmarla para ver cómo era su interior, le quité
el casco de plástico que la recubría y aprovechando
el relleno me hice una tabla más pequeña, más
adecuada para navegar en las playas del sudeste de Gran Canaria,
según me había aconsejado el campeón del
mundo", recuerda Carlos Sosa, actual director de producción
de Proof.
La tabla funcionó
y en poco tiempo Carlos se vio ocupando todo el tiempo libre que
le dejaban los estudios y el trabajo, haciendo y rehaciendo tablas
para sus amigos. La fama se fue extendiendo de tal forma que un
día se presentó en el garaje en el que trabajaba,
Björn Dunkerbeck, que estaba en los albores de su carrera
como windsurfista, para que le hiciera la reparación
de una tabla fabricada en Alemania. Le gustó el arreglo
y le propuso un reto: la fabricación de una tabla para
competir en el Mundial de Windsurfing. En pocos meses de
colaboración, Carlos fue capaz de fabricar tablas con particularidades
muy específicas, que se adaptaban a las condiciones ambientales
de las diferentes playas donde se celebraba la competición.
Y como le sucedió ya antes, se produjo el boca a boca entre
los deportistas y comenzó a hacer tablas también
para otros.
>>El
mercado mundial, su medio natural
Después
de estar más de diez años trabajando en ese pequeño
garaje, a principios de la década de 1990, Carlos y Björn
deciden formar un equipo y transformarlo en sociedad, para hacer
tablas de alta competición. "Definitivamente dejé
de trabajar en la empresa de mi padre y abandoné mis estudios
de ingeniería para dedicarme a tiempo completo a lo que
más me gustaba hacer: fabricar tablas y practicar el windsurfing",
explica Carlos. Trabajan un tiempo así, hasta que llega
un momento que se plantean la posibilidad de extender la comercialización
de tablas a todo el mundo, "ya lo habíamos demostrado
todo en la alta competición y ya no son sólo nuestros
amigos deportistas los que querían las tablas, nos empiezan
a llegar pedidos de diferentes países a los que no podemos
dar salida", apunta. Comprenden que el negocio ha de crecer
y le proponen a Gerald Leikermoser, un austriaco amante del windsurf
que trabajaba para una multinacional de deportes de invierno,
formar una compañía en la que Gerald se ocuparía
de la gestión, Björn de la promoción y Carlos
de la producción. Así, en 1999 nace Proof SL, con
el objetivo de producir las tablas más ligeras y resistentes
del mercado tanto para la alta competición como para aficionado
a este deporte.
"Esos
primeros años, con la ampliación de la producción,
fueron muy duros. La visita de Gunter Vendt, proponiéndonos
la posibilidad de entrar en el programa PIPE fue una posibilidad
que no dejamos escapar", señala Carlos Sosa. Gunter
Vendt resultó ser un promotor del PIPE, que a través
del cónsul de Alemania en España, aficionado al
windsurf, tuvo conocimiento de la proyección internacional
de Proof.
"En un
primer momento el principal atractivo que vimos en el PIPE fue
la subvención, luego nos hemos dado cuenta de que nos ha
ayudado mucho a analizar fríamente las posibilidades de
nuestra empresa y a buscar los canales más adecuados para
encauzar toda esa demanda internacional que nos llega". Diseñar
la política de promoción, en la que la figura del
campeón del mundo es su principal baluarte, renovar todo
el material promocional, dando un mayor protagonismo a las imágenes,
y mejorar la página web, su canal de venta por excelencia,
centraron las actividades del programa.
Gerald Leikermoser,
el director de ventas de Proof, hubiera deseado que "se produjese
de manera automática el retorno de la inversión
que por adelantado tiene que hacer la empresa, porque si andas
con un presupuesto ajustado y con una estructura de trabajo determinada
por las estaciones del año, no contar con esos medios económicos
a tiempo te puede traer problemas". Según explica
Carlos, ellos tienen que tener en el mercado todo el material
promocional a principios de año para que se conozcan las
novedades, "y no puedes dejar de trabajar porque tienes que
contar con un stock de 300 o 400 tablas al comienzo del
verano, que es cuando se produce la venta masiva. Por eso, el
retraso en el reembolso de la inversión realizada en el
nuevo material promocional, fue una contrariedad a la hora de
la adquisición de la materia prima con la hacer las tablas.
Pero, al final lo solventamos sin más".
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