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Descubriendo los mercados exteriores
Es precisamente en estos años cuando se va formando
una vocación exportadora en la dirección del
incipiente Grupo Helios. "Si bien es cierto que con
la primera fábrica no existía una conciencia
exportadora definida, lo que sí se tenía claro
era que fabricar y vender era la esencia del negocio, por
eso en cuanto acudió a nosotros una cooperativa suiza
solicitándonos un pedido de fresas en almíbar
no dudamos en aceptar el reto. Comenzaban los primeros años
de la década de 1960 y nos fuimos dando cuenta de
las posibilidades que se abrían para la empresa si
ampliábamos mercado fuera de España",
asegura Miguel Pérez, el actual director de exportación
del grupo, miembro de la quinta generación y sobrino
de Rafael.

Así,
los contactos con firmas extranjeras se suceden de una forma
casi fortuita al principio, hasta que con la reorganización
que trajo consigo la puesta en marcha de la nueva planta
productiva, se crea la infraestructura necesaria para abordar
con garantías de éxito la salida al exterior.
Uno de los primeros pasos del recién creado departamento
de exportación es la asociación con una compañía
inglesa dedicada a la elaboración de cereza confitada,
naciendo así en 1982 S.D. Parr, de la que el Grupo
Helios es accionista mayoritario con el 90% de las acciones.
"Decidimos
continuar comercializando nuestros productos con la marca
Parr, de reconocido prestigio entre los consumidores ingleses,
ante la dificultad que presenta la introducción de
nuevas marcas en el Reino Unido. Además, no podemos
olvidar que allí siempre se recela de las enseñas
que irrumpen en el mercado de la mañana a la noche",
comenta Miguel Pérez, demostrando un profundo conocimiento
de la realidad del sector agroalimentario inglés.
Con sede en Winsford-Cheshire, localidad ubicada a unos
50 kilómetros de Manchester, esta filial inglesa,
que factura en la actualidad unos 1.000 millones de pesetas,
destina la mayor parte de su producción a la exportación,
siendo su destino fundamentalmente los países de
la Unión Europea.
Son
los años en los que la cuarta generación,
con Rafael Pérez a la cabeza, se fija un objetivo:
consolidar su compañía como una de las cinco
conserveras más importantes del país. Y para
conseguirlo optan por dar entrada a la Sociedad Sopagri,
filial financiera del banco francés Crédit
Agricole, que se hace con el 20% del accionariado, conservando
en estos momentos el 15%. Esta firma, con participaciones
en numerosas empresas agroalimentarias de diferentes países,
favorece el intercambio de ideas, productos y tecnología
con otras compañías de su propio sector.
Esta
operación les aporta el capital necesario para poner
en marcha su plan estratégico: la apertura de plantas
industriales en aquellas zonas productoras de fruta, a fin
de abaratar el coste de las materias primas utilizadas en
la elaboración de las mermeladas. De esta forma se
instala en 1990 una planta en la localidad navarra de Azagra,
Iberfruta, para la elaboración de los preparados
de fruta y pulpas, base de la producción de Helios.
Además,
se toma otra decisión muy importante que marcará
el devenir del grupo: se opta por la concentración
en el negocio de las conservas y mermeladas. Su inevitable
consecuencia no se dilata en el tiempo: en ese mismo ejercicio
se procede a la venta de Industrias Dulciora a la compañía
británica Cadbury, que por aquel entonces estaba
muy interesada en posicionarse con fuerza en España.
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