N.45
Septiembre 2001
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La actividad exportadora del Grupo Helios se inicia en los años setenta


Dentro del Grupo Helios, Iberfruta es la sociedad que ha experimentado un crecimiento más espectacular

 

 

 TRAS LAS HUELLAS DE… GRUPO HELIOS  


>> El dulce sabor de la simpatía
Humanizar la marca, dotarla de una personalidad propia que refleje el espíritu de la familia Pérez es el legado más importante que heredó Rafael Pérez y que se empeña en transmitir a la quinta generación de esta saga vallisoletana, que próximamente cogerá las riendas de su centenaria empresa. "Desde el primer momento mis antepasados se dieron cuenta de la importancia de la marca como elemento diferenciador de tu producto, por lo que siempre se ha tratado de que sea creíble, que infundiese confianza a la vez que simpatía en el consumidor.

Si en nuestra empresa todo el mundo es amable y simpático, ¡cómo no ha de serlo nuestra marca!", explica el actual presidente del Grupo Helios, Rafael Pérez.

Una simpatía que se ha radiado a través del cuidado diseño de las etiquetas y del envase. "Una marca, al igual que una persona, se tiene que vestir bien, utilizar colores agradables en composiciones armónicas y rodearse de un entorno amable. Y con esta premisa de fondo Helios ha ido evolucionando con los tiempos, en constante alianza con la tecnología más avanzada para mantener sus altos estándares de calidad, garante de la imagen que íbamos creando".

Fiel a esta visión intimista de la marca, el deporte, la cultura, el arte o las campañas de protección a animales en peligro de extinción son parte del entorno donde ha crecido y se ha desarrollado Helios, gracias a la labor de patrocinio en la que continuamente está inmersa. Su último reto es la organización de una exposición en Valladolid sobre la fruta en la pintura desde el siglo XVIII hasta nuestros días, con la que se quieren coronar las celebraciones del primer centenario de la compañía. "Hemos comprobado que nuestra tarea de padrinazgo es tremendamente generosa tanto desde el punto de vista empresarial, porque devuelve más de lo que recibe, como personal, ya que nos ayuda a dar rienda suelta a nuestras inquietudes personales a la vez que fomentamos el desarrollo de nuevos valores", apunta Rafael Pérez, un humanista que ha sabido unir perfectamente el mundo de la cultura con el de la empresa.

Armonía entre dos elementos que ha venido cristalizando en el márketing, una técnica utilizada ya en la compañía en sus orígenes, antes incluso de que se la diera nombre. Muestra de ello es que ya a principios del siglo pasado, desde las páginas del diario El Norte de Castilla se anunciaba el regalo de una papeleta para el sorteo de la lotería de Navidad por cada cinco pesetas de compra en turrones y otros dulces que se realizase en la confitería El Sol, denominación original del obrador que años más tarde se convertiría en Helios.

>> De obrador a planta industrial
Gaspar Pérez, el bisabuelo del actual presidente de Helios, y su hijo Alejandrino Pérez Álvarez fueron los responsables de esta imaginativa iniciativa, tras asumir el traspaso de la confitería El Sol, ubicada en pleno caso antiguo de Valladolid. Este humilde obrador, que ya empezaba a realizar trabajos más elaborados como caramelos, bombones, dulces de membrillo, frutas confitadas y turrones, se llegó a convertir en el proveedor oficial de la Casa Real.

Años más tarde, en 1936 con la ampliación del negocio, que ya se extendía a la producción de mermeladas y conservas de frutas, se decide adoptar el nombre de Helios, en honor del dios griego del Sol, y registrar entonces su marca.

Con la entrada de la tercera generación en los cargos directivos de la empresa se aborda un primer proceso de industrialización, abandonándose así los tradicionales métodos artesanales. "Hasta entonces se deshuesaban a mano las cerezas y los frascos se cerraban también a mano, uno a uno", recuerda Rafael. Corría el año 1957 y para dar este paso fue necesario abandonar las antiguas instalaciones y buscar una nueva localización desde donde ampliar el mercado y diversificar la producción. De esta forma, la primera fábrica de la familia, que estuvo operativa durante más de 20 años, se ubicó en la calle Esquila. Con el aumento de las ventas, se vieron obligados a ampliar de nuevo su capacidad productiva, a la vez que observaron que se diferenciaban claramente dos líneas de negocio: las conservas de confituras y mermeladas, que dio paso al nacimiento de Dulces y Conservas Helios, y los caramelos, creándose Industrias Dulciora.

En 1970, Dulces y Conservas Helios se traslada a su sede actual, a las afueras de Valladolid, ampliando su producción a la elaboración de conservas vegetales y salsas, mientras que Industrias Dulciora, especializada en la elaboración de todo tipo de caramelos, chocolates y turrones, se ubica en el polígono industrial San Cristóbal.