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La calidad viste uniforme
A
la hora de decidir el futuro, el azar puede llegar a ser
más determinante que los sueños más locos o las decisiones
más firmes. Eso es exactamente lo que le sucedió a Luis
del Corral, gerente de Confecciones Oroel, una empresa que
desde hace veinte años se dedica a confeccionar prendas
de protección y de trabajo.
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Luis
del Corral,
gerente de Confecciones Oroel |
"Mi
llegada al mundo del textil no fue por vocación ni
por nada concreto. Cuando terminé mis estudios tenía
necesidad de trabajar y vi un anuncio en el periódico
que solicitaba un vendedor para una tienda de confección.
Para mí eso era tan válido como cualquier
otra cosa, así que todo empezó por pura casualidad.
Lo que sí es verdad es que una vez que entras en
el sector, te das cuenta de que es un mundo interesantísimo".
La experiencia que adquirió durante este tiempo y
la agradable sorpresa que le supuso el descubrimiento de
un universo apasionante, hasta entonces desconocido, le
llevaron varios años más tarde a crear su
propia empresa. Cuando en 1979 General Motors instaló
una planta en Zaragoza, no había ninguna compañía
con un tamaño suficientemente grande para poder vestir
a los aproximadamente 12.000 trabajadores que iban a componer
la plantilla de aquella fábrica. Entonces Luis del
Corral decidió poner en marcha su idea de crear una
empresa local para cubrir las necesidades de la multinacional
estadounidense. "Al final nuestro primer cliente grande
no fue General Motors, aunque siempre nos ha comprado a
nosotros, sino Iberduero, (que hoy es Iberdrola), ya que
desde la creación de nuestra empresa a principios
de 1980 hasta la primera compra del gigante de la automoción,
en diciembre de 1981, fuimos generando otros clientes".
El inicio
de la andadura de Confecciones Oroel no fue fácil,
pues como sucede casi siempre al empezar un negocio, los
medios económicos eran más bien escasos, pero
"yo a mis 27 años, intenté suplir la
falta de dinero con mucha ilusión y muchas ganas
de trabajar". Durante los primeros años la empresa
se hacía cargo de cualquier tipo de pedidos, pero
pronto Luis del Corral se dio cuenta de que debía
definir su segmento de mercado y posicionarse en él.
"Siempre he intentado estar en un sector medio-alto.
Esta decisión también entrañó
un riesgo porque hacía la penetración mucho
más complicada, ya que tenía que dar un producto
con características similares al resto, pero a un
precio más alto".
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