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Con
frecuencia, instituciones especializadas en la ayuda al
proceso de internacionalización de las empresas españolas
expresan su preocupación por el hecho de que la falta de
suficientes candidatos a la expatriación se haya convertido
probablemente en el estrangulamiento más grave que sufren
nuestras empresas, especialmente las PYME, ante el reto
de su internacionalización. En el mundo de las instituciones
financieras se afirma que dinero en realidad no falta, lo
que faltan son buenos proyectos, y para llevarlos a cabo
se necesita material humano con mentalidad internacional.
Javier
Landa distingue entre dos generaciones de directivos:
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los
de alrededor de 25 años
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Oferta amplia de profesionales con título universitario,
conocimiento de dos ó tres idiomas y mentalidad
internacional, pero con poca formación interna,
según Javier Landa. |
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los
de alrededor de 40 años
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Oferta mucho más escasa de profesionales con la
formación técnica y la cultura empresarial asumidas,
y con capacidad para tomar decisiones, pero que
no están dispuestos a expatriarse, explica Javier
Landa. |
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El anzuelo de una buena retribución
Aunque en varios países europeos la remuneración de los
expatriados se encuentra actualmente a la baja, sobre todo
si el destino es dentro del ámbito geográfico de la Unión
Europea, en cambio, la remuneración que ofrecen las empresas
españolas en mercados emergentes es muy superior en muchos
casos a la ofrecida por compañías de otros países, ya que
la oferta de expatriables españoles es sensiblemente inferior.
Para estimular el proceso es necesario un incentivo elevado,
lo cual supone, especialmente para las PYME, un coste particularmente
gravoso.
En ciertos
países europeos, el problema de la falta de recursos humanos
expatriables también preocupa, y mucho, principalmente en
Francia, donde el número de expatriados disminuye sin cesar
desde 1995 y cuyo retraso en comparación con otros países
industrializados es notable. Esta preocupación gala se produce
a partir del convencimiento de que la disposición de un
número suficiente de expatriados actúa como palanca comercial
indispensable para la penetración de sus productos y de
su "saber hacer".
Sin
embargo, en otros países donde el proceso de internacionalización
también deriva de la época colonial, sus directivos consideran
los puestos en el extranjero como una extensión natural
de su mercado de trabajo.
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