|
Según
estadísticas de AZ Consultores citadas por la revista Actualidad
Económica, sólo un 13% de los directivos españoles está
dispuesto a cambiar de residencia, incluso dentro de España,
frente a una media del 27% en la Europa comunitaria.
Por
si fuera poco, en un estudio elaborado por la empresa consultora
NBS, se destaca que el 43% de nuestros directivos expatriados
muestra dificultades a la hora de adaptarse a los diferentes
hábitos y comportamientos, tanto profesionales como personales,
de su nuevo país de destino. Esta resistencia a la expatriación
se explica por distintos factores:
1.
El apego a las raíces.
 |
| |
Javier Landa, secretario general de ACEX así lo reconoce: "es cierta, desde luego, la influencia de un cierto factor cultural. En general, los naturales de países latinos somos menos adaptables a la hora de vivir en el extranjero que los de países anglosajones."
|
2.
El sistema educativo
 |
| |
Javier Landa, secretario general de ACEX prosigue:
"En el Reino Unido, Alemania, Suecia, Holanda, existe la tradición de salir al exterior a trabajar inmediatamente después de terminar los estudios.
Constituye una etapa de la formación y está ya perfectamente asimilada por la cultura de los universitarios de estos países".
|
sin vocación universal.
3.
El tardío proceso de internacionalización de la empresa
española. En 1988, según datos oficiales, el
volumen de inversión española en el exterior alcanzaba los
100.000 millones de pesetas. Hoy hemos alcanzado los 2,8
billones, es decir, se ha multiplicado por 28 en 10 años.
Las empresas españolas que, según la compañía consultora
Watson Wyatt, ya han diseñado estrategias que incluyen la
expansión exterior (un 42,4%, 6 puntos menos que la media
europea) no han tenido tiempo de adaptarse a un proceso
de cambio tan rápido.
4.
Las dificultades para el retorno.
 |
| |
Manuel Matalobos, ex-director gerente para Asia y Pacífico del grupo ACCIONA,
Necso Entrecanales Cubiertas, y con una experiencia de 20 años como expatriado se
lamenta de algo que considera grave: "las empresas españolas no establecen ningún
tipo de planes de carrera para sus expatriados. Cuando regresan se encuentran a menudo
con que los puestos directivos semejantes a los que desempeñaban en el país de destino
son puestos de primer nivel que normalmente ya están ocupados".
|
Sobre todo en las PYME es, en ocasiones, traumático. Preparar
bien el retorno significa hacerlo antes de la partida. Es
preciso permanecer el tiempo suficiente para poder dejar
huella, pero no excesivo para poder así readaptarse al país
de origen y a la matriz de la empresa. Los expertos señalan
como plazo ideal un período no superior a los 3 ó 4 años,
dependiendo del tipo de puesto a ocupar.
5.
La convulsión en los hábitos de toda la familia.
El cónyuge ha de abandonar su puesto de trabajo en España,
interrumpiendo su carrera profesional. Algunas empresas
españolas intentan facilitarle un puesto de trabajo dentro
de la misma empresa, buscando así un beneficio mutuo para
ambas partes. Pero no realizan programas de familiarización
para los acompañantes del expatriado. En cuanto a la escolarización
de los hijos, es otro problema crucial. Lo ideal sería introducirles
en un sistema escolar lo menos alejado posible del que tenían
en España. Pero, por desgracia, la red de colegios españoles
en el mundo se puede considerar como inexistente.
6.
El conocimiento insuficiente de idiomas.
 |
| |
Dominic Reimbold, de Chupa Chups, señala también este obstáculo, pero piensa que
"no es excluyente el hecho de no dominar a la perfección el idioma del país de destino.
Los casos de expatriaciones con mayor éxito se dan en personas con un alto grado de porosidad
cultural y empatía hacia cosas nuevas y costumbres no conocidas en España".
|
Que a veces se convierte en una barrera infranqueable.
|